momento. Se puede neutralizar a unindividuo, pero siempre estará lista lacantera de nuevos miembros.Es como una infección bacteriana. Nopuedes tratar de matarlas una a una.Cada bacteria se divide varias veces,igual que una persona puede inculcarle suideología a muchas otras. El crecimientoen condiciones óptimas sería casiexponencial. ¿Pero cómo se puedeeliminar a toda una población demicroorganismos, no digamos ya deideas?Una respuesta fácil sería la de cambiar drásticamente el medio en el que semueven. Una nueva proteína en lasangre, una subida del pH o un repentinocambio político o tecnológico, y lainfección desaparecerá sin tener tiempode adaptarse.El problema sería como el de aquellosque abandonan el tratamiento antes deque la infección desaparezca por completo. Unos pocos supervivientesempiezan sin tregua a reproducirseexponencialmente de nuevo, esta vezhabiendo desarrollado más resistencia ymejores defensas ante los argumentos oel pensamiento externo.Por eso me parece que el cesedefinitivo de ETA es uno de estos casosdonde la realidad se puede cambiar conel mero hecho de observarla o de opinar sobre ella. Si la sociedad (en su conjunto)piensa que ETA puede ponerse en activode nuevo y se realizan acciones que lodemuestren, estaremos considerando queel medio en el que se mueven siguesiendo el mismo. Si pensamos que elmedio ha cambiado, que ETA ya no tienelugar, que está obsoleta y es cosa delpasado, entonces el cambio semantendrá y las ideas no tendrán por dónde salir.Tautológicamente hablando, lo queveamos como inevitable será lo inevitable.
Editorial
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Fuente: anónimo
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