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Estas páginas contienen el Seminario de Jorge Carvajal en México en Septiembre de 1999.
Están transcritas con la cuidadosa intención de conservar en cada línea, el alma del autor, su
ritmo y su poesía, con la esperanza de que a través de las palabras; pero fundamentalmente,
más allá de ellas, el lector despierte a la realidad de su esencia eterna.
El lector podrá comprobar el grado de utilidad que la enseñanza aquí ofrecida tiene para él en
este momento, mediante la práctica y el ejercicio de la intuición. Si la instrucción suministrada
eleva la aspiración y la voluntad de servir desde el plano de las emociones al plano mental, si
permite a cada lector desidentificarse de la ilusión y conectar más con su esencia, entonces se
habrá cumplido el propósito; si no es así, no se acepte lo expuesto.
Nuestro propósito es que todos los seminarios que ofrecen la síntesis del trabajo de más de 20
años de investigación y clínica se editen y sean accesibles, como cuadernillos, libros o a través
de Internet.
Cada uno de Uds. recibió una semilla al entrar, esa semilla está llena de sentido, es una semilla de Luz, Amor y Paz, es algo que vamos a sembrar en el surco de nuestro corazón. Es una semilla que va a simbolizar nuestro médico interior. Esa semilla no es algo externo, está dentro de nosotros, es un ave dispuesta al vuelo, es un corazón dispuesto al ritmo, es un programa dispuesto a ser en cada uno de ustedes; ser raíz y fruto, hojas y bosque, savia y sangre, sobre todo conciencia, ciencia interior de nosotros.
Por eso, el símbolo de este seminario es esta pequeña gran semilla, porque es un espejo en el que ustedes se pueden mirar, y pueden soñar. Ahí ustedes pueden ver la fusión, pueden ver el Big-Bang, pueden ver la expansión, pueden verse a sí mismos reflejados, pueden ver 3.500 millones de años de evolución vivos, latiendo en el corazón de cada uno de ustedes. Ahí podemos ver y sentir la vida, cuando esa semilla no es algo externo, cuando es el libro abierto de la vida, el espíritu inmerso en la materia; cuando es la física, la química y la poesía, entonces esa semilla es el programa de la creación, es el milagro de la vida.
Vamos a armar una sinfonía, una resonancia conjunta. Vamos a renacer, renacer es redescubrirnos. Redescubrirnos es despertar. Despertar es acceder a nuestra humanidad, es reconocer nuestra historia, no para sufrirla sino para llenarla de significado vivo y presente. Vamos a tratar de vivir en presente, en ese presente infinito del ahora y aquí, que está naciendo en cada segundo de nuestro corazón, para que nosotros podamos liberar en esa semilla, ese potencial infinito y así se pueda expandir.
una semilla, que semillas en un fruto; y que si en lugar de cosechar el fruto, de tener expectativas, de buscar resultados, nosotros acogemos en nuestro corazón la palabra del sembrador, abrimos el surco de nuestra tierra fértil a la escucha, para que esa escucha humana que nos permite resonar con el otro se siembre en el surco de la paz junto a la semilla del amor, para que así nuestro fruto sea un fruto de libertad y accedamos a la humanidad.
Vamos a ser la humanidad, vamos a conjugar el verbo humanizar entre todos, vamos a reconocer que cuando atenuamos nuestra individualidad en el otro, que cuando yo me miro en tu espejo y me reconozco en tus ojos y vibro con tu corazón más allá del intelecto, desde ese sentir que es la totalidad, nos estamos sanando mutuamente. Que sanar la vida es mirarse en el otro, es reconocerse en el otro, es prolongarse en el otro, y en ese arte de prolongarse en el otro hacer un nosotros.
Ese nosotros, esa humanidad y hermandad es la verdadera sanación. Sanar la vida es reconocer la conectividad de la vida, es deshacer los nudos de la relación, no romperlos; desanudar las relaciones para que todos los impactos relacionales den lugar a ese flujo continuo que desde el corazón del hombre se conecta con el corazón de la Creación, para ser de nuevo el espíritu y el comienzo, para ser el Big-Bang en este presente. Nosotros estamos viviendo 3.500 millones de años de evolución de la vida, así que vamos a nacer de nuevo como semillitas, vamos a entender que esas semillas y esas raíces están en nuestro corazón, vamos a comprender que somos Juan y Juana de esas semillas, y que ese Juan y Juana de las semillas se ha enraizado profundamente en esta tierra que llamamos materia pero que simplemente es espíritu condensado y que ese Juan y Juana de las raíces y las semillas, puede ascender a través de la savia de su conciencia hasta las hojas para obtener raíces también en el cielo y entender que no son polvo de estrellas sino que son continuidad misma de la conciencia estelar.
Cuando nosotros, alguna vez fuimos descubiertos por Colón, de ese descubrimiento de América, sólo podemos aprender una lección y es que los europeos descubrieron su propia ignorancia, ese es el principal descubrimiento en América. Pero fuimos descubiertos cuando Oriente y Occidente se unieron, cuando la tierra reconoció que tenía dos hemisferios, que había izquierda y derecha, que había pensar y sentir, que había tecnología, pero que también intuición y religión. Cuando empezamos a unir el ser y el deber ser, cuando empezamos a unir a Eros y Logos a nuestra propia humanidad en el seno del planeta, en el Logos planetario, en ese cuerpo vivo Gaia que habita la Tierra, quedamos en una profunda soledad. Habíamos descubierto el otro hemisferio, habíamos descubierto la otra parte de nosotros, habíamos descubierto otras culturas, pero yo me pregunto después de 500 años del descubrimiento, ¿ cuándo nos vamos a descubrir nosotros?.
Muchos años después nos liberamos de España, y me demando ¿cuándo nos vamos a liberar nosotros de nosotros los más grandes de los esclavistas? Tenemos nuestra conciencia encerrada en una jaula, pero tenemos las llaves del corazón. Andamos por la vida con tal coraza de programaciones, expectativas y del deber ser; con una carga enorme de condicionamientos que vienen del pasado, con un hielo que nos impide la comunicación humana que se debe dar de centro a centro desde el corazón. Y la pregunta es ¿cuándo vamos a derretir el hielo?. Si no se puede golpear desde afuera, porque te hieres las manos, si no se puede fundir desde lo externo, es entonces con el fuego de tu propio corazón, de tu sentir y de tu vida como se puede derretir el hielo.
Aprendimos de neurotransmisores, neuropéptidos y de neurociencia, de muchas cosas, pero no aprendimos del sujeto al que íbamos a tratar. Aprendimos todos los objetos de la ciencia, pero no sabemos del hombre, de ese hombre que vamos a tratar, donde está, en que contexto se ubica nuestro hombre. Yo me digo que una medicina y una ciencia sin sujeto, no tienen objeto. Podemos estudiar muchas vidas, toda la materia médica, podemos aprender todas las Medicinas Alternativas, que esa es una selva peor que la de la medicina clásica, porque ya hay ya tantas super especialidades en la Medicina Alternativa que no sabemos como hacer y que hacer con ellas.
Cada quien está buscando la receta del color, del sonido, de la flor, del punto de acupuntura, el movimiento mágico o el ritual mágico externo para crear un fenómeno fuera sin que el corazón se transforme adentro. Cada quien está tratando de perfumar afuera el aura, sin entender que tiene que nacer la semilla y emerger la flor y emanar el perfume desde adentro. Cada quien2
El terapeuta es un catalizador, es un encendedor de la chispa, es un encendedor de Eros, es un encendedor de la fuerza de la vida que podrás llevar desde el leño del amor, para que cada uno de nosotros entendamos que no somos un recipiente para llenar, sino que somos una tea para encender desde adentro, eso es la vida.
Cuando nuestra causa es la dimensión de la vida. Cuando aprendamos que somos únicos, totales, irrepetibles, indivisibles. Cuando sepamos que cada uno de nosotros tiene una canción para darle al mundo, que tiene una nota única para darle al Universo. Cuando aprendamos desde la vida, que cada uno de nosotros es absolutamente necesario en el proyecto de la Creación. Cuando aprendamos que cada uno de nosotros es un proyecto psíquico irrepetible, tan milagroso que no pueden existir dos personas como tú, ni existieron ni van a existir, que eres una estrella, eres una galaxia, eres un vórtice de conciencia absolutamente necesario para el Universo.
Cuando aprendamos que mientras el Universo va en expansión vertiginosa regido por las leyes de la entropía, la vida va en una contracción vertiginosa regida por las leyes de la información, la conciencia y la negentropía. Cuando pensamos que el Universo se expande en su cosecha y en su fruto y comprendemos a la vez que nosotros desde la vida nos contraemos en el programa fundamental, hacia la semilla para sostener el orden del Universo y anclar este universo que sino explotaría en su expansión.
Cuando aprendamos a reconocer que en cada segundo, el Big-Bang, la contracción y la expansión se están sucediendo en nuestro propio corazón. Cuando reconozcamos que nosotros somos órbitas del planeta, desde el punto de la conciencia, que estamos orbitando. Cuando yo te encuentro a tí y eres un cometa maravilloso que pasa por mi atmósfera unos segundos y me fecunda. Y cuando tú cometa, te vas de mi órbita planetaria, yo planeta ya no soy el mismo, y tú cometa ya no eres la misma, ya no podemos ser iguales, desde este momento hemos renacido.
Cuando comprendamos que la ley de la vida es la ley del morir. Y que es muriendo como se nace, que es desprendiéndote como consigues, que es desarraigándote como te liberas, que es reconociéndote en el otro como afirmas tu individualidad. Cuando empezamos a sentir que somos una red colectiva de un solo cuerpo, de una sola conciencia que se extiende hasta el infinito. Y ya tú no estas ahí, yo ya no estoy aquí, sino que en la conciencia sincrónicamente hacemos parte del mismo tiempo y del mismo lugar, de la misma poesía de la vida; cuando eso se vuelva vivencia cotidiana y el abrazo no sea con z, sino con s, nos podamos abrasar, es decir, compartir el fuego de nuestro corazón, vamos a tener un planeta más bello, vamos a transformar nuestra casa.
Realmente el planeta es una creación de la vida, la vida no aparece en el planeta por sus condiciones especiales, el oxígeno por ejemplo era un elemento terriblemente tóxico, esas bacterias que están en cada una de nuestras células, una mitocondria, no es más que una bacteria modificada, aliada cooperativamente conspirando con nosotros para crecer en la evolución a través de nuestro cuerpo. Ellas tuvieron que producir el oxígeno, tuvieron después que eliminar el calcio para construir su exoesqueleto. Y todo lo que en la evolución fue tóxico y que fue obstáculo se volvió luego elemento indispensable del proceso evolutivo.
El elemento más tóxico y más venenoso fue el oxígeno, pero gracias a ese aprendizaje de millones de años de evolución estamos hoy aquí, respirando oxígeno. El oxígeno hoy no sólo no es veneno, sino que es condición de la vida. El calcio era un elemento terriblemente tóxico porque nosotros somos mar, nosotros somos plasma primitivo, hemos salido de la semilla del mar, y esa semilla del mar, es nuestra sangre, es nuestro plasma salvo el calcio, pero como el calcio nos intoxicaba y nos sobraba, la célula se ideó estrategias para bombearlo y esas bombas de calcio son el cerebro celular, son el principal instrumento de comunicación con la célula.
Pero no solo esto sino que con ese calcio, que impedía que resonáramos con el plasma del mar, nos construimos una casa, construimos una casa y habitamos en ella, construimos nosotros Juan, Juan Caracol, construimos nosotros una casita de calcio para habitar en ella y protegernos de la fuerza de la gravitación., pero luego conquistamos la tierra y esa casa ya no fue una casa externa fue una casa interna, ya no fue un exoesqueleto, ya fue un3
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