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Viernes 28 de Octubre de 2011
Este editorial es escrito con emoción y conalegría. A las 2.15 de la madrugada del jueves 27de octubre nuestro Uruguay recuperó la digni-dad de su cuerpo legal y una parte secuestradade su alma ciudadana.Con los votos del Frente Amplio se aprobó la leyque restablece la pretensión punitiva del Estado,califica los crímenes del terrorismo de estadocomo de lesa humanidad e impide la prescrip-ción de los mismos.Los secuestradores de niños, violadores,torturadores, asesinos y desaparecedores deseres humanos perdieron la batalla principal enla que estuvieron embarcados hace 40 años. Nohabrá impunidad.Durante la dictadura, usando la omnipotencia delpoder, instalaron el terror para asegurarse la im-punidad. Operaron como una trasnacional del te-rror y apoyados por el imperialismo yanqui y el PlanCóndor, mataron y secuestraron en toda la región.Luego, cuando la lucha del pueblo recuperó lademocracia, chantajearon, amenazaron, calum-niaron y mintieron.Reclamaron y obtuvieron la anuencia política dequienes se habían beneficiado con el proyecto eco-nómico y político impuesto a sangre y fuego, paraasegurarse estar impunes y así nació la Ley de Ca-ducidad de la Pretensión Punitiva del Estado.Enarbolando la mentira y el chantaje la defendierondurante estos últimos 25 años, siempre con la dere-cha, económica, política y mediática, como escudo.En el último período la apuesta principal era elpaso del tiempo y lograr la prescripción.Este jueves, fue derrotada la estrategia de dejarpasar el tiempo, entre mentiras y maniobras.También demostró su fracaso la estrategia demantener a las Fuerzas Armadas presas de laimpunidad; recién ahora se abre el camino paraseparar la paja del trigo y recomponer una rela-ción con la sociedad en su conjunto.Es un triunfo histórico de la lucha indoblegablede los familiares de las víctimas del terrorismode Estado, de las propias víctimas, del movimien-to popular todo, también de la izquierda y en par-ticular del Frente Amplio.Pero es ante todo un triunfo de la democracia, dela sociedad uruguaya toda. Es un triunfo de la ver-dad sobre la mentira, de la justicia sobre la impuni-dad, de la humanidad sobre la barbarie.La éticaLa éticaLa éticaLa éticaLa ética. Terminar con la impunidad, recuperar elpleno ejercicio de la justicia y asegurar que los peo-res crímenes de la historia nacional no quedenimpunes es un paso ético sustantivo para la cons-trucción de una sociedad más justa y más libre.Lo es, además, porque implica un triunfo de laverdad sobre la mentira.La vida, las investigaciones judiciales y las histó-ricas, han demostrado que quienes denuncia-mos los crímenes del terrorismo de Estado siem-pre dijimos la verdad. Nos dijeron que no habíapresos, que no había torturas, que no había des-aparecidos, que no había niños secuestrados,que no había cuerpos en los cuarteles.Los hechos mostraron quién mentía y quién de-cía la verdad. La verdad, decía Antonio Gramsci,siempre es revolucionaria. Y tenía razón.Lograr un triunfo de dimensiones históricas, dela verdad sobre la mentira, es entonces un pasode enorme significación para toda la sociedad,para la construcción de una nueva identidad ytambién, especialmente, para la elaboración deuna historia verdadera sobre si misma.Lo institucional.Lo institucional.Lo institucional.Lo institucional.Lo institucional. La votación de la ley por elParlamento es un paso importante en el cami-no de cumplir a cabalidad la sentencia de laCorte Interamericana de DDHH que obliga atodo el Estado uruguayo, a sus tres poderes.Se suma a lo ya hecho por el Poder Ejecutivorevocando todos los decretos de Sanguinetti,Lacalle y Batlle que impedían investigar y alresto de las disposiciones adoptadas. Ahora letoca al Poder Judicial.Contrariamente a lo que se argumenta desde laderecha esta decisión del Poder Legislativo y loexpuesto por el Poder Ejecutivo en lafundamentación de la revocación de los decre-tos no es una intromisión o una violación de laindependencia de los poderes del Estado.La que violaba la Constitución y vulneraba laindependencia del Poder Judicial sometiéndo-lo a la discrecionalidad del Poder Ejecutivo erala Ley de Caducidad.La decisión del Poder Legislativo y la posiciónpública del Poder Ejecutivo favorable a latipificación de los delitos del terrorismo de Esta-do como de lesa humanidad y la eliminación dela posibilidad de prescripción constituyen un res-paldo institucional enorme para que el Poder Ju-dicial actúe libremente y sin obstáculos.Ahora puede y debe actuar. Hay que dotarlo derecursos materiales e institucionales para que lohaga. Se contabilizaban 153 casos por violacio-nes a los DDHH, en la jornada de denunciasmasivas se agregaron 128, en estos días se pre-sentaron varias más, incluso por parte del FA.La dimensión de esta tarea excede largamenteuna estructura hija de la impunidad, sin jue-ces ni fiscales especializados, sin formaciónen derecho humanitario e internacional, sinrecursos materiales.Debe haber un apoyo de todo el Estado para lasinvestigaciones. La obligación de investigar, en-contrar la verdad y hacer justicia, también es detodo el Estado, no solo del Poder Judicial.Lo político.Lo político.Lo político.Lo político.Lo político. En el debate parlamentario seprodujeron varios hechos políticos que mere-cen destaque. En primer lugar, como hacía tiem-po no sucedía, la derecha ejerció de derecha yla izquierda de izquierda. Clara y nítidamentesin lugar a confusiones.La derecha reprodujo un discurso cavernario,casi críptico, preso de sus propias mentiras yrenunciamientos democráticos, cerrado inclu-so a aceptar la realidad.Siguieron repitiendo los mismos argumentosde hace 40 años como si nada hubiera ocu-rrido en el medio. En el discurso de los legis-ladores colorados y blancos los represoresson víctimas, la teoría de los demonios cabal-ga campante, los responsables no son los vio-ladores de derechos humanos sino el puebloorganizado y por supuesto asoma, casi sin es-fuerzo, un anticomunismo feroz.Desde estas páginas y desde el movimientopopular en su conjunto, siempre se ha reco-nocido el compromiso democrático de secto-res y personalidades del Partido Nacional y elPartido Colorado; sería una mezquindad polí-tica y una falsedad histórica no hacerlo. HéctorGutiérrez Ruiz, Oscar López Balestra, WilsonFerreira en el exilio, Manuel Flores Mora oFelisberto Carámbula, son solo algunos nom-bres, y hay muchos más, que merecen res-peto y reconocimiento.Pero de ahí a decir que la izquierda en gene-ral y el Partido Comunista en particular apoya-ron el golpe y que somos responsables de ladictadura hay una distancia sideral.Juan María Bordaberry, el presidente golpista,era del Partido Colorado. Todos los colabora-dores civiles de la dictadura que ocuparon car-gos de gobierno fueron blancos y colorados.Quienes votaron la Ley de Caducidad fueronblancos y colorados. Quienes defendieron elvoto amarillo, anularon firmas e intentaron im-pedir el referéndum en 1989 fueron blancos ycolorados. Quienes ahora, en 2011, votaron afavor de la impunidad fueron blancos y colora-dos y también el Partido Independiente.El movimiento popular, los trabajadores y losestudiantes, el FA, la izquierda toda, y en par-ticular el Partido Comunista, estuvieron des-de el primer momento enfrentando a la dicta-dura y pagaron un altísimo precio en vidas,persecución y dolor por ello.Lo dicho en el Parlamento demuestra la nece-sidad de profundizar el debate sobre la histo-ria que lo es también sobre el presente y seproyecta al futuro. Hay que darlo con espíritudemocrático pero sin regalar nada.La pregunta política que se debía responderera muy sencilla ¿los secuestradores de niños,violadores, torturadores, asesinos ydesaparecedores de personas, deben quedarimpunes o no? La respuesta de la izquierda,en los votos solitarios del FA, fue contundente:No deben quedar impunes. La respuesta de laderecha y del Partido Independiente, más alláde cacareos, también lo fue: una vez más de-fendieron a la impunidad y a los impunes.Desde el alma.Desde el alma.Desde el alma.Desde el alma.Desde el alma. Todo lo anterior es parte delanálisis imprescindible que se debe hacer deun hecho histórico para el Uruguay y para sugente. Pero también es imprescindible hablardesde el corazón y desde las entrañas. A lossupliciados, a los familiares de desaparecidosy muertos en torturas, a los miles de presos ypresas, a los gurises que crecieron en el do-lor, a todos los que lucharon, a los trabajado-res, a los militantes de hoy de la FEUU que se jugaron todo, a nuestro pueblo entero: Nohabrá impunidad. Salud.
No habrá impunidad
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Por todos ellos