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SUPLEMENTO ESPECIAL
A un año de la muerte de Néstor Kirchner
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sta convocatoria para que una hablede la muerte de alguien tan queridola siento como muy funeraria y noes mi intención. No puedo hablarde la muerte pensando en Néstor, es comoimposible. No puedo ni quiero hablar de lamuerte. Es imposible. Un ser tan vivo, tanvital, tan increíble que nos dio tanto. Unhombre que cuando uno lo piensa pareceque piensa en un chico. Y tal vez muchotiempo creímos que él era así como muy ju-guetón. No sé si le veíamos esta fibra de po-lítico. Esta fibra de hombre decidido. Cuan-do estabas con él no podías hablar mucho ra-to porque él era muy inquieto, y se levantabay se paraba; iba y venía.¿Y si hablamos de la vida? ¿Y si hablamosdel día en que nació? Yo quiero hablar deeso. Seguramente cuando nació su papá y sumamá estaban felices. Después el niño crecióy resultó un niño muy travieso. Un niño alque le gustaba romper vidrios, según él con-taba, que se escapaba, que alguna vez robóuna gallina. Me encanta esa parte, ésa es laparte juguetona. Y después ese niño creció yse vino a estudiar a La Plata, a estudiar dere-cho. Y a hacer una militancia intensa y acti-va. Un poco lo había hecho ya en su lugar ydespués creció mucho con los compañeros deLa Plata.Muchos de los compañeros de Néstor erancompañeros de mis hijos. Mucha gente quevenía a mi casa, algunos parientes míos. Yme da mucha emoción haber sentido que sinsaberlo en aquel momento estaba tan cerca.Ahora, con el libro sobre Cristina de SandraRusso, me di cuenta que mis parientes eransus compañeros.¿Y si hablamos de la juventud? ¿De cuandoconoció a Cristina? ¿Del amor que se empeza-ron a dispensar los dos? ¿De esa pareja que nose soltaba? ¿De esa chica tan bonita y estehombre al que le decían pingüino porque ve-nía del sur y tenía la nariz grande? ¿No seríaun pingüino de verdad? Nos trajo esa formade caminar tan ligero, esa alegría. Los pingüi-nos están siempre contentos, ¿vieron? Uste-des se fijaron que cuando caminan, caminancontentos; cuando vuelan, vuelan contentos,y no les cuento cuando se tiran al mar. Y Néstor, un poco, cuando se tiraba desde el es-cenario adonde estábamos nosotros, adondeestaba el pueblo, se tiraba de cabeza, comolos pingüinos cuando se tiran al mar. ¿Porqué no hablar de eso? ¿Por qué no hablar dela alegría inmensa que tenía de vivir? ¿Porqué no hablar del amor inmenso que les teníaa sus hijos? A ese sur, a ese lugar de vientosincreíbles. Porque él era ventoso, le encanta- ba el viento, siempre con las ventanas abier-tas. Extrañaba el viento. ¿Por qué no hablarde eso? De la alegría increíble con la que vi-vió. Esa alegría que nos entregó junto con lapolítica. Y la alegría tiene que ver con elamor, con el color, con el mar. ¿Por qué no?Y poco a poco se fue poniendo más enojadopor lo que pasaba. Tenía mucha rabia con lascosas que pasaban, pero no hablaba mucho.Me decía Cristina que cuando él se enojabano hablaba, pero se ponía colorado porquetenía un corazón demasiado grande. Tenía laideología o el sentimiento de la solidaridad.Y tenía algo muy importante, que era la bronca contra la injusticia. Y esa bronca se leiba amontonando en el pecho. Esa broncacontra la injusticia. Porque él era un tipo di-vertido, jodón. Eso era, tenía todo eso, todascualidades de buen político. Honesto, simpá-tico, cariñoso, amoroso y jodón; siempre te-nía un chiste para hacerte.Hablemos de la vida. No recordemos esto con dolor, al contra-rio, con alegría. Fue un hombre que viviócon tanta intensidad que nos transmitió, so- bre todo a la juventud, estas ganas inmensasde hacer política. No nos lo dio en cuenta-gotas porque él estaba apurado por vivir. Noslo dio casi todo de golpe. Nos costó tragarlo,masticarlo, porque nos lo dio así, de golpe.Como una tormenta. Néstor es todo eso. No quiero hablar en pasado. Néstor no sefue. Néstor no se murió. Pero no porquehay un cantito que lo dice. Porque nadieque hace lo que hizo él puede abandonar asu pueblo. Y no mueren de verdad porqueuna los siente en todos lados. Cuando unacanta, a veces; hay que pensarlo en profun-didad. ¿Ustedes vieron cómo reza la genteen la iglesia? Algunos rezan maquinalmen-te, y otros rezan profundamente para pedir.Bueno, cuando decimos “Néstor no se mu-rió”, por favor, pensémoslo, que nos taladreel cuerpo, que nos abra la cabeza. Néstor nose murió, por eso no voy a hablar de sumuerte.* Presidenta de la Asociaciónde Madres de Plaza de Mayo.
PorHebe de Bonafini
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¿Y si hablamos de la vida?
“Muchos de los compañeros de Néstor erancompañeros de mis hijos. Mucha gente que veníaa mi casa, algunos parientes míos.”
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PorEstela Barnes de Carlotto
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El legado de los desaparecidos
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l 27 de octubre de 2010, lasAbuelas lloramos la muertedel ex presidente NéstorKirchner. A un año de supartida, si bien el dolor no se ha di-sipado, supimos, una vez más, trans-formarlo en fortaleza para seguir lu-chando.Poco conocíamos a Néstor cuandoaccedió a la presidencia de la Na-ción. Sin embargo, lentamente fui-mos descubriendo su compromiso yvoluntad por construir un país másjusto y soberano. Gratísima fue lasorpresa cuando fuimos recibidas ensu despacho de la Casa Rosada y nosencontramos con un hombre de ex-trema sencillez, abierto a escuchar ya resolver nuestros requerimientosde larga data.Prometió y cumplió. Fue él quien pi-dió perdón en nombre del Estado porlas atrocidades cometidas durante la úl-tima dictadura y así abrió las puertas ala verdad histórica: se anularon las le-yes de obediencia debida y punto final;comenzaron los juicios a los genocidasy sus cómplices; y cada lugar de encie-rro, de tortura y de muerte se convirtióen un espacio de memoria.Afortunadamente, Néstor no hizonada de esto solo, porque supo tejerlazos, reconstruir el vínculo social, ge-nerar puentes, dialogar, confiar, apos-tar, exigir, dar, en fin, edificar un pro-yecto colectivo y popular. Néstor lle-gó para hacer política, para militar,como lo hacía desde que estudiabaDerecho en La Plata junto con sucompañera Cristina.Este legado de compromiso, de so-lidaridad, de lucha contra el indivi-dualismo y de apuesta a lo públicoes el que ha sembrado junto a nues-tra querida Presidenta y es el quehoy recogen cientos de jóvenes mi-litantes. El mismo legado que deja-ron los 30 mil desaparecidos y milesde detenidos y exiliados de la dicta-dura.Hace un año decíamos que debía-mos acompañar a Cristina para seguirprofundizando las políticas iniciadaspara que todos y todas vivamos en unpaís más justo. Hoy, luego de los con-tundentes resultados que arrojaron laselecciones nacionales, podemos decircon felicidad que más de la mitad delos argentinos acompaña este proyec-to de país inclusivo con memoria, ver-dad y justicia.Sabemos que todavía falta mucho y Néstor ya no está. Pero es ineludiblela existencia de un movimiento políti-co comprometido con este cambio so-cial que continuará y esperamos sigaprofundizándose para cumplir con lossueños de Néstor y el de sus compañe-ros, nuestros hijos.* Presidenta de Abuelasde Plaza de Mayo.
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