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aunque en circunstancias muy distintas de la primera, hacia 1282-84, durante elexilio sevillano al que le obligó la rebelión de su hijo, el futuro Sancho IV (1284-95).Combinando el testimonio de las crónicas generales post-alfonsíes con elde la
Versión crítica
, podemos asumir que las fuentes cidianas reunidas hacia1270 por los historiadores alfonsíes para componer la
Estoria de España
eranprácticamente las mismas que las consultadas siglos después por don RamónMenéndez Pidal para su
España del Cid
(1956). Junto con las fuentesprincipales de la obra, el
De rebus Hispaniae
(DRH) de Rodrigo de Toledo y el
Chronicon Mundi
de Lucas de Tuy, se contaba, entre otras fuentes, con, almenos, dos cantares de gesta, nuestro
Cantar de mio Cid
y un perdido
*Cantar del rey don Fernando y las particiones de los reinos
, con una historia latina, la
Historia Roderici
(ed. Falque Rey, 1990), y con varias historias árabes, de lasque la principal, o mejor, la que ha sido identificada con mayor certeza por lacrítica, era la perdida
Elocuencia evidenciadora de la gran calamidad
(
Al-Bay
ā
nal-w
ā
d ih fi al-mulimm al-f
ā
d ih
), obra escrita por un contemporáneo valencianodel Cid, Ibn ‘Alqama, y de la que sólo conservamos esta versión romance de lascrónicas y varios fragmentos reproducidos por la historiografía árabe medieval
3
.De acuerdo con el procedimiento empleado en las otras secciones de la
Estoria de España
, estas fuentes iban a ser despojadas de sus respectivosmarcos estructurales y su sustancia narrativa conjuntada y combinada dentro unrelato regido por un estricto esquema analístico, que incluía el año del monarcareinante en Castilla y León, los de la era hispana y la encarnación, el delemperador alemán y ocasionalmente, al informar de una sucesión en el tronocastellano, los del papado, el rey de Francia y la égira. En la
Versión crítica
lapresencia consistente de estas referencias cronológicas, así como la ausenciade errores de bulto en lo que se refiere a la armonización de los relatos de lasfuentes, otorgan al texto un carácter casi definitivo, con lo que esta versión nos
3
El principal testimonio árabe de la obra de Ibn ‘Alqama es el
Al-Bay
ā
n
al-mugrib
del historiador marroquídel siglo XIV Ibn ‘Idari. Ibn ‘Idari reproduce de manera abreviada fragmentos de la obra de Ibn ‘Alqama a partir de la sección correspondiente a
PCG
, p. 565b
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(alivio de los valencianos al marchar el Cid aZaragoza). La traducción francesa de los fragmentos de Ibn ‘Alqama en Ibn Idari realizada por Lévi-Provençal puede consultarse en Menéndez Pidal, 1956, pp. 892-904.
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