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CONCURSO DE RELATOS
 
“E
L MEJOR VIAJE DE MI VIDA
 
Ganadora
 
de
 
la
 
1ra.
 
Mención
 
de
 
Honor
 
La furia del Incahuasi
 
De: Rocío Rúa Álvis (Santa Cruz)
 ¡Retrocedan! ¡Corran para atrás! - eran los gritos más desesperados,acompañados con el sonido de grandes piedras que se deslizaban entre el lodo y arboles.No podía distinguir mis pies, el fango cubría 20 centímetros de mi cuerpomas una mano me sostuvo fuerte, me arranco de aquella maleza quequedo aplastada por enormes rocas que caigan desde una altura que hasta hoy veoinfinita.Un sin fin de expresiones frustradas se dibujaban en rostros agotados y deshidratados,pues los pasos que habíamos avanzando se desvanecieron en nada aquel momento.Una voz que se repetía constantemente dijo:- No podemos ir contra la naturaleza, el Incahuasi está enojado.A pesar de las noticias en los medios cruceños del derrumbe de laserranía del Incahuasi, mi padre decidió arriesgarse, tomo un maletín conlos libros nuevos, cuadernos en blancos y útiles necesarios para iniciar el añoescolar, un par de hules para cubrirnos de las intensas lluvias que caían en esaépoca y partimos desde Santa Cruz hacia Muyupampa.El bus nos dejo en el cruce de Ipati eran las 6 de la mañana, había interminables filasde camiones varados, comerciantes ofertando verduras, frutas endescomposición debajo de la tupida lluvia que no cesaba desde hace 5 días.
 
 
En compañía de 10 personas, caminamos más de 6 kilómetros hacia el Muyupampa,pasando por Mocomocal, Caraparicito, para palear el frio y la intensagarba se comentaban chistes, leyendas e historias de vida de losmonteagudeños, muyupampeños, camireños, vallengrandinos que nos arriesgamos acruzar el Incahuasi para llegar a casa.Las más de 4 horas de marcha se ya se reflejaban en grandes ampollas ennuestros pies, los tapeques que cada quien compartía empezaron a racionarse,nos suministrábamos del agua de la lluvia.Doña Carmela se comenzó a desesperarse, pues había estado 2 días antes esperandoque la Administradora Boliviana de Caminos (ABC) que había ingresado allugar del desastre arregle las angostas rutas del cerro.- Mis hijos deben estar preocupados y sin comer, hace una semana lejosde la casa, vine a Camiri a vender lana de las ovejas y llevarle unos libros queno hay allá en el pueblo
 –
 
comentaba.En el camino, nos encontrábamos a grupos de personas que volvían resignadas conlos ojos inundados y palabras de desaliento- Horrible esta el camino, no hay paso, el cerro se está deslizandomas esta peligroso.
 –
 
nos decían.En el trayecto, Don Pedro encontró un gran panal de miel en un árbol de algarrobo,Simón joven ágil de 20 años subió 5 metros, mientras doña Mercedes alistaba un largopalo para que el chango Simón garroteara el panal de las abejas.La dulce merienda aunque en pequeñas porciones nos dio energía, la caída de la tardenos apresuraba mas, a medida que nos acercábamos, al pasoencontrábamos más desertores que volvían hacia Ipati.La luna espesa nos acompañaba, la historia del Incahuasi era prioridad enesos momentos.- Mi abuelo contaba que en el cementerio de los incas, allá en la abra, todas las
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