Colombia, cuentos cortos
/ Eduardo Varela-Cid
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monias para el ingreso de nuevos reclutas a las bandas. Una de ellas, consiste en atrapar ungato negro, cortarle la cabeza y beber su sangre mezclada con vino tinto. Según sus creencias,por medio de este rito adquirían la agilidad felina en sus movimientos y también les permitíaver en la oscuridad.Lo único que identifica al sicario es su «alias» porque cada vez que tiene una ordende captura, cambia su filiación por medio de documentación falsa. Tal es el caso de la “
Qui-ca
”, un jefe de sicarios, que al ser capturado por el ejército permaneció seis días bajo interro-gatorio sin conocerse su verdadera identidad. Un llamado telefónico anónimo, reveló que setrataba de
Francis Muñoz Mosquera
, quien tenía en su haber más de 50 asesinatos y sehabía fugado espectacularmente de la cárcel de Bellavista dos años antes. Pagando una consi-derable suma de dinero a la Registradura del Estado Civil, cambió su identidad.Para caracterizar esta situación, la prensa acuñó expresiones como
la generación delno futuro
y
la cultura de la muerte
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. Estas terminologías se hicieron comunes en discusionesy foros organizados para estudiar el fenómeno de los sicarios. La primera de estas frases dioorigen a la película
Rodrigo D. No Futuro
, dirigida por Víctor Gaviria, presentada con granéxito en el Festival de Cine de Cannes. Los coprotagonistas eran chicos del barrio en que sefilmó. Tres de ellos fueron asesinados durante el rodaje, a los demás los mataron antes deque se estrenara la película. El único sobreviviente fue el protagonista, que es un actor profe-sional.«
Uno se pone a pensar que más tarde le pueda ir mejor trabajando. ¡Qué va! Lo únicoque hay que hacer es coger cartel para que le llegue algún día un buen cruce, y uno pueda lle-narse de plata y morirse tranquilo
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. Estas declaraciones sintetizan la pérdida absoluta delconcepto de futuro que sufre la última generación de las zonas marginales. Su expectativa devida no excede los 30 años, vividos día a día como si fuera el último.La muerte es para ellos la liberación de la dura carga que significa el esperarla en cada
cruce
(tarea). Por eso en vez de llorar, los sepelios son verdaderos festejos donde se organizancenas y se bebe en abundancia. Tampoco falta la música y el baile, del que hasta el mismodifunto participa. En horas de la madrugada, sus amigos lo sacan del féretro para tomarse
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El primero que empleó estos términos para identificar este fenómeno social fue el General Harold Bedoya,comandante de la IV Brigada, en Medellín.
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Los Sicarios en Medellín
», Ed. Capriles. Caracas 1992, Venezuela.