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Finalmente tenemos claramente como referencia, la
Declaración de Lausana de 1875
, sibien no fue firmada por todos los Supremos Consejos de la época, indudablemente seencuentra también dentro de lo que podríamos llamar el
cursus escocista
.Por todas estas fuertes razones, un documento que se considere a si mismo “
fundador
” omejor aun, “
refundador
” dirigido a este nuevo tiempo, no podría no considerarsecontinuador y heredero de aquél.Es este seguramente, el contexto en el cual se elabora la
Declaración de Ginebra
delaño 2005, con una pretensión de continuidad, de universalidad y de referencia comúnpara el Escocismo, pero también como de un quiebre que abra perspectivas nuevas.Sin embargo, debemos también consignar que la misma tampoco es representativa delconjunto de la sensibilidad escocista, sino que representa una de las 4 o 5 tendenciasinternacionales más importantes, sin dejar de señalar la existencia de sensibilidadesescocesas que sin embargo no integran conglomerado alguno. Esta Declaración fuefirmada sólo por 18 Supremos Consejos, 2 de Asia, 1 de Sudamérica, 1 de Norteamérica,3 de África, siendo los 11 restantes europeos. La gran mayoría, son Supremos Consejosmasculinos. Indudablemente, este carácter esencialmente europeo, y masculino, le hadado una impronta al documento.No hay duda, sin embargo, que el mismo representa un avance significativo por suimpronta liberal, en consonancia con un nuevo espíritu masónico de época que se havenido desarrollando en las últimas tres décadas, reflejando tal vez, los grandes cambiosmundiales en curso.Es desde esta perspectiva nueva, de la cual somos al tiempo causa y efecto, quedebemos leerlo nosotros también, desde nuestra peculiaridad americana, no paracontrovertirlo, sino como herramienta de diálogo masónico, para que sea estímulo ypalanca, complementación y puente para justamente andar por esta nueva época,llevando nuestras tradiciones no como una pesada ancla sino como un estímulo liberadorpara ir más lejos en este camino.Por ello un documento de este tipo, si realmente intenta reflejar una nueva época, nodebiera ser leído como dogma, sino como guía para la reflexión y la acción masónicas, yhaciendo foco en una perspectiva abierta, aunque contradiga ciertas tendenciasexistentes aun, lamentablemente, que parecieran privilegiar más una política de cierre,que una de apertura y generosidad; aun dentro del propio campo liberal escocista.Pero lo cierto es que, a 130 años de la Declaración de Lausana, el contexto masónicointernacional escocista, reunido en mayo del 2005 en Ginebra destaca que “
ha llegado el momento de comenzar una nueva etapa después de la declaración hecha en Lausana
”.Se señala especialmente que esta nueva etapa está signada por un escenario donde elmundo presenta muchas características preocupantes para el desarrollo del humanismoal mismo tiempo que destaca la vigencia y validez universal de los principios masónicosorganizados en el marco de la Declaración de Lausana. Más precisamente lo destacablees el impacto que en el largo plazo tuvieron las orientaciones surgidas en Lausana, en laconstrucción de un contexto masónico en el cual aún persisten y tienen validez sus
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