MARISTELLA
SVAMPA
experiencia de las
fábricas
recuperadas,
un proceso sin dudaabierto y
multidimensional,
para el cual ya existen numerosostextos y abordajes.
27
Analizaremos
entonces
en primer lugar las
asambleas
ba
rriales;
su
evolución
y dificultades; para
detenernos
luego en
un
balance
acerca
del legado de
éstas
y la
significación
de loscolectivos culturales. En fin, a partir del cambio de escenario
político,
en 2003, buscaremos explicar las
razones
y el alcance
del
actual proceso de
estigmatización
que sufren las organizaciones de
desocupados.
Cerraremos
este
último capítulo
conuna breve referencia a las
movilizaciones
sociales emergentes.
LAS ASAMBLEAS BARRIALES: UNA
EXPERIENCIA
POLÍTICA
"FUERTE"
Poco tiempo
después
de los
grandes
"cacerolazos" de finesde diciembre de 2001, los
actores
movilizados comenzaron areunirse en
asambleas.
Hacia mediados de enero de 2002,
esta
nueva
práctica
asociativa fue
multiplicándose,
sobre todo en laciudadde Buenos Aires y en ciertos lugares del Conurbano yciudades del
interior.
En
este
sentido, las
asambleas
barriales
fueron
las
legítimas
herederas
de aquel mandato destituyeme("que se vayan todos"), que se
había
expresado en las jornadasde diciembre. Ciertamente,
esta
consigna revelaba el alcance de
la
ruptura producida en
términos
de
representación
y concep
ción
de la
política, y
el desplazamiento hacia
nuevas
formas deprotagonismo, constituidas a distancia del mundo de la
política
institucional.
Sin embargo, la crisis y las movilizaciones que le
siguieron
fueron
también
portadoras de
demandas
constituyentes, que buscaban
articular
la organización
social con la
exi
gencia de fundar una nueva
institucionalidad,
mediante unademocracia directa
y
participativa.
La significación
de las
asambleas
barriales
puede leerse
endiferentes planos. De manera general, las
asambleas
barrialesexpresaron la emergencia de un nuevo protagonismo, a la vezindisolublemente
político
y social, que apuntaba a quebrar elfatalismo
discursivo-ideológico
de los 90. Como corolario, las
asambleas
trajeron consigo la promesa de la
creación
de
espa
cios de
solidaridad
y
de confianza, a partir de los
cuales
(re)
cons-266
LA
SOCIEDAD
EXCLUYENTE
truir
los lazos sociales, tan
socavados
y
mercan
tilizados
tras
una
década
de neoliberalismo. V
En
segundo lugar, las
asambleas
barriales fueron
roníoi
^
mandóse
como un espacio de
organización
y de delibenu
ion
que se
pensaba
en ruptura con las formas tradicionales de
i
e
^
presentación política
y en favor de otras formas de autoorgani &
zación
de lo
social,
con aspiraciones a la
horizontalidad
y procli-
^ves al ejercicio de la
acción
directa. En
este
sentido, retomaron ytendieron a radicalizar gran parte de las
prácticas políticas
y au
-f^
toorganizativas desarrolladas sobre todo por los
movimientos
de ^
desocupados
durante la
segunda
mitad
de los 90.
En
tercer lugar,
estas
nuevas
experiencias reposicionaron alas
clases
medias de la ciudad de Buenos
Aires
en un lugar
relé-
tf
vante de la
escena
política.
En efecto, las
asambleas
barrialessurgieron
también
como un espacio de
reconstitución
de la
identidad
política
de las
clases
medias, en una tentativa que re-
conocía
como punto de partida, sin embargo, su fragmenta-
fp
ción
y heterogeneidad actual, en
contraposición
a cierta homo-geneidad
cultural
y mayores perspectivas de
integración
socialque las del
pasado.
fcPor
último,
las
asambleas
barriales fueron generando iiu
portantes
espacios
de cruce, encuentro y
discusión
entre sectores sociales diferentes, que
carecían
de vinculaciones previas.Esta experiencia de cruce social fue doble, tanto hacia adentro
£
como hacia afuera del propio
movimiento.
Así, hacia adentro,
la
experiencia
daba
cuenta de un grado de heterogeneidad so-
cial
importante. En efecto, el espacio
reunía
comerciantes, em-
pleados y profesionales, del
ámbito público
y
privado,
ligados a
la administración,
la
educación
y la salud; muchos de ellos empobrecidos, y algunos con alto grado de inestabilidad laboral;
así
como un conjunto de
desocupados
de diferentes proceden-cias,
además
de
jóvenes
con expectativas radicales, muchos de
los
cuales
realizaban en
este
espacio su primera experiencia po
lítica.
A
esto
hay que
añadir
las diferencias interbarriales,
pues
mientras que en algunos lugares
había
una clara presencia de
clases
medias profesionales, cuyo protagonismo
aparecía
aso
ciado a la
vida
de la rica y cosmopolita ciudad de Buenos
Aires,
en otros el
perfil
dominante eran
los jóvenes
y
sectores
medios
empobrecidos. En fin, como primer corolario, las
asambleas
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