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El proceso de imposición de pena. La cesura del debate

El proceso de imposición de pena. La cesura del debate

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Voces: PENA ~ PROCEDIMIENTO PENAL Título: El proceso de imposición de penas. La cesura del debate Autor: Díaz Cantón, Fernando Publicado en: LA LEY1995-B, 1392 SUMARIO: I. Breve reseña del sistema norteamericano. -- II. Fundamento del sistema de doble juicio. -III. Algo más sobre el sistema norteamericano. -- IV. Comentario final. I. Breve reseña del sistema norteamericano La gran mayoría de los Estados Unidos de Norteamérica, contemplan un peculiar sistema de imposición de penas, cuya bondad in
Voces: PENA ~ PROCEDIMIENTO PENAL Título: El proceso de imposición de penas. La cesura del debate Autor: Díaz Cantón, Fernando Publicado en: LA LEY1995-B, 1392 SUMARIO: I. Breve reseña del sistema norteamericano. -- II. Fundamento del sistema de doble juicio. -III. Algo más sobre el sistema norteamericano. -- IV. Comentario final. I. Breve reseña del sistema norteamericano La gran mayoría de los Estados Unidos de Norteamérica, contemplan un peculiar sistema de imposición de penas, cuya bondad in

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Voces:
PENA ~ PROCEDIMIENTO PENAL
Título:
El proceso de imposición de penas. La cesura del debate
Autor:
Díaz Cantón, Fernando
Publicado en:
LA LEY1995-B, 1392
SUMARIO: I. Breve reseña del sistema norteamericano. -- II. Fundamento del sistema de doble juicio. --III. Algo más sobre el sistema norteamericano. -- IV. Comentario final.
I. Breve reseña del sistema norteamericanoLa gran mayoría de los Estados Unidos de Norteamérica, contemplan un peculiar sistema de imposición de penas, cuya bondad intrínseca desde el punto de vista político criminal me ha movido a escogerlo como tema adesarrollar.Se trata de la división o "cesura" del debate, como vía procesal para disociar la declaración de culpabilidad yla imposición de la pena.Así, en el primer tramo del mismo, se realiza el juicio tendiente a determinar tanto la existencia del hecho, laantijuridicidad del mismo y su tipicidad, como la responsabilidad penal del acusado con relación al mismo. Entanto que durante el segundo tramo, habiéndose ya establecido la culpabilidad del acusado, se dispone larealización de una audiencia a cargo del juez que presidió el juicio, con el único fin de imponer la penacorrespondiente.Recién en esa audiencia, nunca antes, el juez contará con un informe completo previamente elaborado por una agencia estatal sobre la personalidad, medio ambiente, educación y demás características del imputado;como así también información precisa acerca de los antecedentes criminales de aquél (ver Carrió, Alejandro, "Elenjuiciamiento penal en la Argentina y los Estados Unidos", p. 81, Ed. Eudeba).Así explica el citado autor la que es a su entender la principal razón de ser de éste sistema:"Recién luego de que el acusado ha sido encontrado culpable, sus antecedentes penales son revelados. Elloresponde a que se entiende que el conocimiento de esos antecedentes durante el juicio podría influir negativamente en la adjudicación de culpabilidad o inocencia, la cual debe decidirse atendiendo a los hechosmotivo de juzgamiento y no a la conducta pasada del acusado..." (op. cit., p. 110, nota 153).Dijimos al inicio que éste sistema es peculiar; y sin duda lo es si el referente ha de ser el derecho procesallatinoamericano, cuya evolución se halla bastante a la zaga de la legislación universal en la materia.Y decimos universal, porque la cesura del debate no es patrimonio exclusivo del derecho procesalnorteamericano, ni de los países de la Europa continental que lo receptan (v. gr. Bélgica, Dinamarca, Noruega),como así tampoco es un invento de aquéllos, sino que reconoce como antecedente la división clásica del juicio por jurados del antiguo derecho anglosajón (Gran Bretaña), en donde el tribunal de jurados se pronunciabasobre la culpabilidad del acusado para luego, en caso de afirmar el jurado su culpabilidad en el hecho, pasar aldebate sobre el significado jurídico y la pena pronunciando el juez o jueces profesionales la sentencia final sin lacolaboración de los jurados (1). En el derecho penal alemán, la cuestión se designa con el nombre de "Schuldinterlokut" (interlocutorio deculpabilidad), por referencia a la decisión interlocutoria que es presupuesto del segundo debate que culmina conla decisión final sobre la pena o reacción penal correspondiente (medida de seguridad y corrección en su caso)(2).II. Fundamento del sistema de doble juicioSi bien la transcripta reflexión de Carrió nos introduce en el tema, cuadra formular la siguiente pregunta:¿En qué se supone se apoyan los defensores de la división del juicio penal?El interrogante nos lleva de la mano a la problemática de los fines de la pena. Veamos entonces en primer lugar este delicado tema antes de pasar a otro no menos importante.a. La cuestión de la penaDesde luego, si se concibe a ésta con un criterio propio de un derecho penal de culpabilidad o retributivo, esdecir, sólo como una cuestión de conformidad con la medida de la culpabilidad sin consideración a ningún tipode influencia de factores personales en su graduación, o bien como expiación o retribución pura por el acto, pareciera que no existe razón para realizar un estudio por separado de la cuestión.Pero a medida que se van esfumando ideológicamente las teorías absolutas de la pena y ocupando su lugar las que postulan la individualización de la pena conforme a un pronóstico de futuro sobre el comportamiento delautor en relación a los valores jurídico-penales (v. gr., el fin de prevención especial de la pena, la resocializacióno el aprendizaje de pautas de comportamiento socialmente adecuadas), al punto de producirse un acercamientoentre la problemática de la pena y la de las medidas de seguridad, y aun las que, aunque atienden a la medida dela culpabilidad no prescinden de la influencia de factores personales, ello necesariamente implica provocar un
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nivel separado de discusión de la determinación de la pena, donde habrán de campear pautas totalmentedistintas que las utilizadas para la determinación del hecho y la responsabilidad por el mismo.Así, entran a jugar para la individualización de la pena, todas las circunstancias personales y situacionalesdel sujeto, sin que por ello se deba prescindir de una serie de criterios que surgen directa o inmediatamentedesde el delito y desde la responsabilidad del sujeto(3).Todo lo cual hizo decir a Juan Bustos Ramírez que, en definitiva, la medición de la pena, así concebida,aparece como una cuestión sumamente compleja, en la cual hay que tener en cuenta todo tipo de perspectivas,tanto aquellas que vienen del delito y del sujeto responsable, como aquellas que vienen de todas lascircunstancias situacionales del hecho, así como de las circunstancias situacionales y personales del sujeto, másaún, de lo que conviene o no desde un punto de vista social general en relación al sujeto, conforme a los efectosque se produce, con lo cual se ha de tener en cuenta tanto aspectos preventivos generales como especiales(4). No se quiere decir con esto que los sistemas de juicio unificado, léase latinoamérica y, en lo que a nosotros primordialmente nos interesa, la República Argentina, desconozcan en absoluto dichas cuestiones relativas a lamedición de la pena. Pero sin duda son contempladas como cuestiones de segundo orden, resueltas las más delas veces con apelación a argumentos genéricos o abstractos, repetidos en los fallos como lugares comunes sinconexión con el caso(5)
 
,a más de hallarse confundidas y mixturadas con la cuestión de la responsabilidad por el hecho.Pero sería injusto limitar a latinoamérica la cuestión, ya que lo mismo sucede en Alemania, donde lacuestión de la pena no es considerada más que como un apéndice de la cuestión de la responsabilidad(6).Ello, desde un punto de vista teleológico, es un despropósito. Pareciera que se ha olvidado de cuál es el ejedel Derecho penal y procesal; nada más ni nada menos que la pena; lo demás --la determinación del injusto y laresponsabilidad del autor-- son sólo presupuestos de ella. Lo que en definitiva va a afectar directa yconcretamente a la persona es la pena que se le va a infligir y, por tanto, necesariamente dentro del proceso tieneque dársele la significación e importancia que merece.Todas las garantías penales sustanciales y procesales serían --y discúlpeseme el término poco académico-- pura cáscara si la determinación de la pena está desprovista de toda salvaguarda respecto del procesado(7).Es por ello que en los sistemas de juicio unificado, la defensa se encuentra frente a situaciones realmenteinquietantes durante el desarrollo del proceso cuando pretende desarrollar argumentos que tendrían incidenciadirecta en la futura --y eventual-- graduación de la pena.Señala acertadamente Maier  (8)
 
, que tanto para el imputado como para el defensor se presentan casos clarosen que la exposición de fundamentos que atenúan la pena perjudica la discusión de la misma imputación sobreel hecho, limitándose así las posibilidades de una defensa eficaz en todo sentido. Sostiene que si se discute elhecho y la participación la posición pierde en credibilidad si, al mismo tiempo, se hacen valer argumentosrelativos a la atenuación de la pena y se incorporan circunstancias relativas a ello y circunstancias tendientes aacreditarlas.Refiere que la práctica ha demostrado que muchas veces se callan motivos que impulsan al hecho y que, dealguna manera, surtirían efectos beneficiosos en la medición de la pena, como el amor, la caridad, la piedad yhasta la coacción, al buscarse una absolución negando la imputación (9). Es por ello que, en los sistemas de juicio único, el imputado no pocas veces se encuentra en situaciones enlas que el silencio --a cuyo uso tiene indudable derecho-- sería lo razonable a los efectos de la determinación delhecho y la responsabilidad por el mismo, pero, a los efectos de la medición de la pena, lo razonable sería unadeclaración abierta (10). Sería el caso de la persona que hubiere cometido efectivamente el delito, pero hubiere reparado posteriormente el mal producido, aunque sólo fuera parcialmente; en nuestro sistema unifásico, esta personadeberá callar también lo último si desea librarse en lo posible de las consecuencias de lo primero, con lo que siel tribunal llega a declarar la punibilidad de la conducta, aquella persona imputada habcondicionadonegativamente con su silencio la ulterior determinación de la pena, careciendo ya de posibilidades efectivas de participar activamente en la discusión sobre tal determinación.Y ello sin olvidar la posición incómoda en que se encontraría el defensor a la hora del alegato final, tanfinamente imaginada por Hassemer: "Se enfrenta con la dificultad de tener que emplear argumentos oindicaciones orientadas a influir en la hipotética determinación de la pena, aunque toda su estrategia comodefensor se haya orientado hacia una absolución, finalidad contradictoria con la pretensión de influir en la posible pena concreta"(11).Y no se agota en la defensa la ventaja del sistema. También el fiscal tendría --debido a la mayor importanciaconferida a la cuestión-- mayores posibilidades de acercar elementos que influyeran en el ánimo del juez paraagravar la pena. b. La cuestión de la culpabilidad
 
Antes dijimos que los defensores del sistema bifásico se apoyaban en las modernas concepciones sobre losfines de la pena. Como vimos, sus argumentaciones no se mostraron desprovistas de fundamento.Pero la cuestión de la cesura del juicio proyecta sus efectos benéficos en una circunstancia mucho másimportante que la nuda determinación de la pena. precisamente porque se trata del presupuesto forzoso de ella:La recta solución de la cuestión de la culpabilidad.En efecto, la necesidad de asegurar la objetividad del tribunal en este delicado tema, impone que todas lascircunstancias necesarias para la determinación de la pena por su propia naturaleza (condenas anteriores,ámbitos íntimos de la personalidad) deban ser excluidas de su conocimiento y postergados al momento precisode la audiencia de la pena.El conocimiento anticipado de dicha información es tan innecesario como peligroso para la determinaciónde la responsabilidad por el hecho.¿Por qué razón? Pues porque de un hecho delictivo se es o no responsable sólo por la participaciónvoluntaria y consciente del individuo en ese mismo hecho y no porque ese individuo, dos años antes, haya sidodeclarado culpable por otro delito.Esto, que es tan obvio que su explicación semeja una petición de principio, es susceptible de ser soslayadoinvoluntariamente mediante el sistema de juicio único.Me explicaré mejor: En el sistema unifásico el juez cuenta con la información completa sobre losantecedentes, conducta y concepto del imputado, la más de las veces con mucha antelación a la declaración dela culpabilidad(12).Así, cuando las informaciones que ha recopilado (v. gr. condenas anteriores), idóneas para la imposición dela pena, son valoradas (inconscientemente) por el juez en el momento de la declaración de la culpabilidad, puede llegarse a la apresurada conclusión de que el acusado efectivamente actuó con dolo al matar ya que,según lo demuestran sus antecedentes, una vez fue condenado por homicidio doloso.La presente dista de ser una cuestión de laboratorio, ya que, según anota Maier (13)
 
,una gran parte de lassentencias erróneas deben ser atribuidas a ese motivo (14). Tales, pues, son los fundamentos del sistema vigente en los Estados Unidos de censura del juicio penal. Su bondad, por ende, no se ha visto en modo alguno enervada por las argumentaciones contrarias que van desde la posible incurrencia en el derecho penal de autor o bien en la posible demora que llevaría un juicio de talescaracterísticas.Por otra parte, es el sistema vigente en nuestro país en materia de menores (arts. 3 y 4, ley 14.394 --Adla,XIV-A, 237--), donde se produce la cesura entre la cuestión de la culpabilidad y la de la pena para los menoresimputables por la necesidad del juez de esperar el informe de la autoridad tutelar después del año de internacióno de otro tratamiento tutelar para decidir si excluye o aplica pena en decisión posterior (15). A pesar de loslargos años en que viene aplicándose este sistema en la materia, el mismo es conservado sin que haya sufridovariaciones de ningún tipo.III. Algo más sobre el sistema norteamericanoa. El sistema del "Trial-Judge"En la mayor parte de los estados, el procedimiento reviste las siguientes características.Algún tiempo después del juicio, usualmente, a las dos semanas de terminado éste, el juez del proceso (trial judge) impone la pena (sentence) al imputado que ha sido previamente declarado culpable (guilty).Para ello, el juez es auxiliado por un reporte presentencial (presentencial report) preparado por el oficial de probation (probation officer) o por alguna otra persona u organismo especializado. El aludido reporte contieneinformación acerca del prontuario del acusado, familia, antecedentes, educación, historia laboral, reputación yotros detalles que el oficial fue recogiendo de entrevistas realizadas con el imputado, sus allegados y tercerosque hayan brindado referencias al respecto.El juez recibe el reporte y lo estudia antes de la audiencia de sentencia (sentence hearing). Tanto el fiscalcomo el defensor pueden examinar el reporte e intercambiar sus observaciones y recomendaciones, sin llevar lasituación a un contradictorio.Por la naturaleza de la cuestión y el tipo de prueba que se maneja, se sostiene, el procedimiento nocontradictorio es más apropiado para determinar la pena que para determinar la culpabilidad, siendo ladiscreción del juez, en esta etapa, sumamente amplia.La razón de ser del no contradictorio --o contradictorio limitado-- bien puede encontrarse en la necesidad deconjurar la posibilidad de una excesiva intromisión en aspectos concernientes a la intimidad de la persona delacusado, como así también en la necesidad de evitar que se eternice innecesariamente el proceso, circunstanciaesta última que es considerada como el flanco más frágil del sistema que nos toca examinar (16). b. El "Jury Sentencing".
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