—
Eso es porque tú le intimidabas. Creía que éramos novios, por eso nunca medecía nada, pero nos mandaba a callar para llamar mi atención. ¿No crees que esencantador?
—
No, no lo creo
—
dije, mirándola como si estuviera loca.
—
Es tan tímido
—
añadió encantada, como si esa fuera una buena cualidad
—
, y tandulce. Si lo vieras el día que me habló por primera vez, se puso rojo hasta las orejas. Comotú, cuando hablas de sexo.
—
Yo no me ruborizo cada vez que hablo de sexo
—
me quejé.
—
Sí que lo haces, al menos cuando hablas de cosas muy pervertidas
—
dijo ella contono picarón
—
. También se ruboriza cuando hacemos el amor
—
dijo, volviendo a hablar desu chico
—
. Deberías ver su cara cuando me desnudo, ¡se pone todo colorado!
—
¿Te ha dado fuerte, eh? Estás bien coladita por él.
—
¿Quién yo? Que va, si es sólo un rollete de nada...
—
Ya, seguro.Y es que por mucho que ella afirmara que era sólo sexo, era obvio que tenía lacabeza en las nubes.
—
¿Y mis apuntes?
—
le pregunté cuando nos sentamos en una mesa de la cafetería.Ella se llevó la boca a las manos.
—Lo siento, los olvidé…
—
¿Has vuelto a olvidarte los apuntes en casa?
—
le recriminé. Le había prestadomis apuntes de bioquímica, porque quería compararlos con los suyos, pero llevaba tres días
“olvidándose” de
devolvérmelos. Ahora empezaba a entender que ella estuviese tandespistada.
—
Lo siento
—
me dijo con cautela.
—
Joder Clara, no puedo estudiar sin mis apuntes, como ponga un test de sorpresa...
—
Lo siento
—
repitió
—
. Mañana te los traigo sin falta.
—
Más te vale. Eres un desastre, todo el día pensando en ese novio tuyo. No sé
dónde tienes la cabeza…
—
En el mismo sitio en que la tenías tú el año pasado
—
me dijo elevando las cejas,con esa expresión de sabelotodo que ponía a veces.Chasqueé la lengua con fastidio. Odiaba que Clara me recordara mi pifia del añoanterior.
—
Vaaale, perdona
—
le dije
—
. Pero como no te empieces a centrar vamos a catearlos dos. No quiero que me vuelva a pasar lo mismo. Como me baje la nota media otra vez lollevo claro.
—
Pues entonces
—
dijo ella colgándose de mi brazo
—
, procura que tu nuevo noviote salga mejor que el anterior.
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