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La Burbuja Financier A Militar

La Burbuja Financier A Militar

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análisis del gasto militar impagable de 32000 millones de euros del Ministerio de Defensa Español t la posición de los partidos políticos ante este desastre
análisis del gasto militar impagable de 32000 millones de euros del Ministerio de Defensa Español t la posición de los partidos políticos ante este desastre

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Categories:Types, Research
Published by: Colectivo Utopía Contagiosa on Nov 06, 2011
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11/06/2011

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LA BURBUJA FINANCIERA MILITAR.
Según informaciones del Secretario de Estado de Defensa Constantino Méndez antela Comisión de Defensa el 21 de septiembre de 2011, España arrastra una deudamilitar fruto de sucesivos compromisos de gasto con las industrias militares y decréditos encubiertos en los presupuestos del extinto ministerio de Ciencia y NuevasTecnologías, hoy Industria, de aproximadamente
26.000 millones de €
(algo más detres veces todo el presupuesto del Ministerio de Defensa de este año 2011) cuyopago, diferido a las dos próximas décadas puede llegar a superar los
32.000 millonesde €
.Este enorme gasto comprometido, ha dicho la actual titular del ministerio de Defensaen un informe confidencial al que tuvo acceso el pasado 12 de octubre Infodefensa(medio oficioso de las industrias de defensa españolas), pone al Ministerio de Defensaen “colapso técnico y financiero” y “comprometerá la capacidad operativa de lasfuerzas armadas en las próximas cadas”, haciendo altamente costosa yprácticamente impagable esta ingente deuda pública española.El movimiento pacifista español ha reclamado desde hace más de diez años poner laatención sobre las habilidades contables con las que los sucesivos gobiernos, primerode Aznar y después de Zapatero, ocultaban el gasto militar extraordinario, bajo loscompromisos que sucesivamente han ido asumiendo estos gobernantes con lasindustrias militares para la adquisición de material de guerra de última generación (losfamosos buques y fragatas de “proyección”, término eufemístico para referirse aportaviones y naves más enfocadas a la invasión a miles de millas que a la defensa,los tanques alemanes Leopard, los programas de cazabombarderos F18 tambiénpensados para el ataque, los misiles de nueva generación y un largo etcétera hastcompletar s de 18 programas de armamento sofisticado y enfocado a la“proyección” y no a la defensa del territorio).
1) El origen de la actual situación de endeudamiento
Para comprender mejor la dimensión del desastre, merece la pena hacer un repaso dela generación de esta verdadera burbuja del gasto público.Primeramente fue el gobierno de Aznar, en la VI legislatura, a partir de 1987, el quecomenzó a generar la deuda que hoy se ha vuelto impagable. Según la visión delaznarato, España debía cambiar por completo la defensa nacional, lo que en líneasgruesas consistía en emprender un aumento del gasto en defensa, comprar nuevos ymodernos armamentos mediante una serie de programas llamados desde entonces“Programas Especiales de Armamento” (principalmente los vinculados a la adquisicióndel avión de combate europeo Eurofighter, las fragatas de proyección y multiusosF100, y los carros de combate Leopard) y reformar el ejército para hacerlo másprofesional y más moderno.Debe aclararse que esta
original 
idea es un mantra que se repite incansablementedesde la transición y cada vez que entra un nuevo presidente de gobierno, pues alparecer el ejército nunca acaba de dimensionarse, modernizarse, profesionalizarse ysalir de la penuria.Pero el hecho es que Aznar ordenó iniciar una serie de programas de compra dearmamento sofisticado para ponernos a la altura de nuestros países vecinos, con laparticularidad de que, al no tener previsto este tipo de compras en los Presupuestos
 
del Ministerio de Defensa, y para aparentar que tales compras no incrementaban elgasto militar real, ordenó una ingeniosa fórmula de pago:
se comprometían (y se siguen comprometiendo, porque este modelo deinversión militar está aún en uso) diversos programas con las principalesindustrias militares, aplazando su entrega y pago hacia el futuro.
o
Esto tiene una primera consecuencia militar: cuando dentro de 10, 15 ó20 años se entreguen los armamentos, serán más o menos obsoletos eineficientes. Por ello se tendrá que hacer un nuevo programa dearmamentos que se comenzará a financiar en el presente pero se irápagando en el futuro y, nuevamente, para conseguir armamentoobsoleto. Es decir, se produce un
círculo vicioso
que nos endeudacada vez más a cambio de armas que no van a servir. ¿Quién sacabeneficio de ello? Las arcas públicas sólo deuda. Seguramente habrábeneficio para intermediarios, beneficios para la industria militar, y …,no sabemos distinguir cuál es el beneficio para la sociedad española.
o
Por otro lado, hay una consecuencia financiera que es que resulta muycómodo proponer un programa de armamentos a precios del presente
ocultando a la sociedad los sobrecostes
que, necesariamente, van asurgir por dilatar la entrega del material uno o dos decenios.
o
Por otro lado, este tipo de programacn de inversiones implica la
cautividad
del Ministerio de Defensa y de las arcas públicas porque siya se han invertido montos importantes de euros en su desarrollo serámuy complicado renunciar al programa aunque se sepa que las armasque se van a conseguir serán ineficientes.
se otorgaban créditos a las industrias militares a
interés cero
para queinvestigaran y fabricaran el armamento comprometido. ¿Qué otra industria osector productivo nacional obtenía u obtiene intereses tan bajos?, ¿Se puedeconsiderar que una práctica así es injusta y que fomenta la competenciadesleal entre el sector militar y los demás?
Dichos créditos se daban (y se dan) a cargo del extinto Ministerio de Ciencia yTecnología y del actual Ministerio de Industria. Es decir, Defensa no gana nipierde. Es sólo un intermediario. Así se consigue
ocultar parte del gastomilitar 
en los presupuestos de otros ministerios e intentar dar imagen deministerio austero.
Una vez las industrias militares realizaban las entregas, se les pagaba suprecio (con las correspondientes desviaciones por encarecimiento demateriales, mejoras, intereses, aumento de la inflación, etc.).
Las empresas devolvían, acto seguido, al MInisterio de Industria los créditosaportados, eso sí, sin intereses pues así se había pactado.
Los intereses quese han dejado de cobrar han sido sufragados, por tanto, por el erariopúblico, esto es, por todos los españoles.
El hecho es que el compromiso de adquisición de armamento con los gobiernos deAznar llegó, según la comparecencia del Secretario de Estado de la Defensa,Constantino Méndez en la Comisión de Defensa del Congreso, al 87% del actualproblema: “
quien tomó decisiones de adquisición en ese periodo, 1997-2004, difirió afuturos presupuestos y a futuros gobiernos el pago de tales compromisos, de talesobligaciones, inhibiéndose paralelamente del grave problema financiero que seoriginaría en el futuro, yo diría que un auténtico ejercicio de prestidigitación
”.Ahora bien, la realidad no es exactamente así. Si bien Aznar comprometiódirectamente el 51% de los actuales créditos diferidos, los gobiernos de Zapatero enunos casos prolongaron este compromiso y en otros adquirieron compromisos nuevos,
 
habiendo por tanto generado el 49% de la actual deuda impagable, cuando podía nohaberlo hecho.Según los datos arrojados por Méndez en la comparecencia ante la Comisión deDefensa del Congreso de los Diputados en septiembre de 2011
el gastocomprometido para la totalidad de la programación asciende a 23.959 millones de €,de ellos entre 1996 y 2000, 13.652 (51%), de 2001 a 2004, 9.257 (34,7) y entre 2008 y 2011 59 millones
”, por lo que, en conclusión del Secretario de Estado, el documentoque presentó establece que en función de como se materialicen las desviaciones(intereses, revisiones de precios, etc) puede quedar una deuda final de entre 31.600 y36.800 millones de €, por lo que, concluye,
el análisis de los PEA (programasEspeciales de Armamento), tal como se deduce de los cuadros que les he presentado,nos demuestra que el modelo iniciado en 1997 no es viable a largo plazo
”.
2) Una deuda ingente e impagable
En definitiva, la deuda contraída por los gobiernos de España desde 1997 a nuestrosdías, ha seguido una línea para nada rupturista, y supone un principal a devolver demás de 26.000 millones de €. Pero eso no es todo: dados los atrasos y la prolongacióndel tiempo tanto de pagos como de materialización de la construcción de las nuevasarmas, este principal adeudado se ha transformado, por arte de birlibirloque, en unosentre 32.000 a 36.000 millones de € (de cuatro cinco veces el presupuesto delMinisterio de Defensa y entre 32 y 36 veces la partida que éste tiene asignada parainversiones en armamento) que, según las proyecciones presentadas por el propioMinisterio de Defensa a la Comisión de Defensa, es lo que tocará sacar del bolsillo delos españoles (a razón de unos 800 € extra, como mínimo, por habitante) para cumplir cabalmente todos los compromisos.Por hacernos una idea de la magnitud de esta cifra, es, aproximadamente, lo que losPresupuestos Generales del Estado del año 2010 destinan a abonar por el estado enconcepto de prestación por desempleo para el conjunto de los españoles en paro, loque, visto desde otra óptica, equivale a privarnos de la posibilidad de un ejercicio desolidaridad mayor con los parados si no fuera porque la mala previsión y plantificaciónhipotecó tal cantidad para comprar material militar de dudoso sentido.Esta deuda, como se ha dicho, no sólo resulta ingente, sino que, en palabras de lapropia Ministra de Defensa, es impagable en las actuales circunstancias.Por poner un término de comparación, el Ministerio de Defensa cuenta en lospresupuestos generales del Estado con una partida para adquisición de material bélicode unos 1.000 millones de € al año. Este presupuesto habitualmente es rebasado envarios cientos de millones, que son sistemáticamente sacados de una partidaespecífica de los presupuestos generales del estado llamada “fondo de contingenciasy que está pensada para compensar las desviaciones que puedan producirse en losdistintos ministerios (y que habitualmente se consumen en el Ministerio de Defensa enun gran porcentaje, en un nuevo ejemplo de trato de favor hacia lo militar).Pues bien, si proyectamos los mil millones presupuestados para gasto militar o los mily un largo pico que en realidad se gastan al año, lo cierto es que el pago de estadeuda de más de 32.000 millones de euros impediría comprar ningún material más enlos próximos veinticinco o treinta años, pues sólo habría dinero para pagar estaenorme deuda acumulada.

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