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«Sobre la contratransferencia»
de Annie Reich
Traducción de Ma Victoria Ortega Aguilar
El acto de comprender la producción del paciente en el análisis y la capacidad para responderle conhabilidad no se basa solamente en conclusiones lógicas. A menudo el analista puede observar que la comprensióndel material aparece de modo repentino como si proviniera del interior de su propia mente. Repentinamente elmaterial confuso e incomprensible cobra sentido. Repentinamente los elementos desconexos se transforman engestalt.También de modo repentino el analista obtiene una evidencia íntima acerca de cuál debe ser suinterpretación y cómo ésta debería ser dada.Este tipo de comprensión es vivida como algo que se experimenta casi pasivamente, "sucede", no es elresultado de un proceso activo de pensamiento, como la solución de un problema matemático. Parece obvio queeste tipo de comprensión
(insight)
del problema del paciente se alcanza a través del propio inconsciente delanalista. Es como si una parcial y efímera identificación con el paciente hubiera tenido lugar. La evidencia de lo queestá sucediendo en el inconsciente del paciente, se basa entonces en el conocimiento de lo que está sucediendo enla propia mente del analista. Pero esta identificación tiene que ser efímera. El analista debe ser capaz de regresar auna posición externalizada para ser capaz de realizar una evaluación objetiva de lo que acaba de sentir desde suinterior.De toda formas, la herramienta para la comprensión es el propio inconsciente del analista. Cuando Freudaconseja que el analista debería escuchar con una atención flotante y libre tiene en mente esto exactamente. Elmaterial debería ser absorbido por el propio inconsciente del analista. No debería haber ningún punto de censura ode eliminación consciente a través de los intentos del analista de un pensamiento racional. Este tipo de escuchadeberá garantizar la habilidad del analista para recordar, sin esfuerzos, aquellas partes del material previo delpaciente que conectan con, o sirven para, explicar los nuevos elementos que están presentes.Son evidentes los riesgos que pueden producirse. Si el analista tiene alguna razón para estar preocupado,para ser incapaz de asociar libremente, de retraerse de ciertos asuntos, o si es incapaz de identificarse con elpaciente, os¡ se identifica tanto que no puede separarse otra vez del paciente (por mencionar sólo algunas de lasposibles dificultades), se verá incapaz de escuchar sin esfuerzo, de recordar, de comprender y de respondercorrectamente.Además, hay más cometidos para el analista. Tiene que ser el objeto de la transferencia del paciente. Tieneque ser la pantalla en la que el paciente pueda proyectar sus objetos infantiles, hacia quien pueda reaccionar conemociones e impulsos infantiles, o con defensas contra estos. El analista debe permanecer neutral para hacer
 
 
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posible esta transferencia. El no debe responder a la emoción del paciente en la misma moneda. Debe ser capaz detolerar el amor, la agresión, la adulación, la tentación, la seducción...etc, sin parcialidad, prejuicios ni disgustos. Noes, en efecto, una tarea fácil ser capaz de, por un lado, sentirse tan profundamente dentro de otra persona como elanalista debe sentirse para poder comprender y, al mismo tiempo, no ser involucrado. Sin tener conciencia de supropio inconsciente, sus propios modos de resolver conflictos, esto es, sin estar él mismo analizado, el analista noseria capaz de estar a la altura de estos requerimientos tan difíciles.Ser neutral en la relación con el paciente, permanecer como pantalla no implica por supuesto que elanalista no se relacione en absoluto con el paciente. Se espera de él que se interese por el paciente, que tenga lavoluntad de ayudarle. El paciente puede gustarle o no. En tanto que estas actitudes son conscientes, no tienentodavía nada que ver con la contratransferencia. Si estos sentimientos crecen en intensidad podemos estarciertamente seguros de que los sentimientos inconscientes del analista, su propia transferencia hacia el paciente(la contratransferencia) están mezcladas. La antipatía es a menudo una reacción ante un paciente cuando no locomprendemos, o puede estar basada en una real y más profunda contratransferencia.Un interés grande y particularmente sexual puede más a menudo ser entendido también comocontratransferencia. Volveremos a tocar este punto. Una situación en la que el analista se enamora realmente delpaciente no es frecuente. En tales casos la situación no es viable y el paciente debe ser enviado a otro analista.De este modo, la contratransferencia abarca los efectos de las propias necesidades y conflictos
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inconscientes del analista sobre su comprensión y su técnica. En estos casos el paciente representa para el analistaun objeto del pasado hacia el que son proyectados sentimientos y deseos pasados, justo como s+ esto sucediera enla situación transferencia¡ del paciente con el analista. El factor causal para que esto suceda puede ser algo en lapersonalidad del paciente, o en el material que trae, o algo en la situación analítica en sí. Esto es lacontratransferencia propiamente dicha.Anteriormente al Grupo de Estudio Psicoanalítico de Praga de 1.938, en que estábamos el Dr. O. Fenichel yyo, y antes de que el Dr. Fenichel hiciera su artículo titulado "
Las implicaciones del análisis didáctico
"(mimeografiado por el Instituto Topeka del psicoanálisis), la concepción de contratransferencia estabaincomprendida en su más amplio sentido. Incluíamos bajo este apartado todas las expresiones del uso del análisispara el acting-out del analista. Hablamos de acting-out siempre que la actividad del análisis tiene un significadoinconsciente para el analista. Entonces su respuesta al paciente, frecuentemente su manejo total de la situaciónanalítica, estará motivada por tendencias inconscientes ocultas. Aunque en estos casos los pacientesfrecuentemente no son objetos reales hacia los que se transfiere algo, sino solamente puras herramientas pormedio de las cuales se satisfacen algunas necesidades del analista tales como aliviar ansiedad o vencersentimientos de culpa, tenemos que usar el término contratransferencia. Nos parece aconsejable ya que este tipode comportamiento está tan frecuentemente mezclado con los efectos de la verdadera contratransferencia, que es
 
 
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demasiado esquemático separar los dos grupos. Las cosas más simples en el sentido propio de contratransferenciason aquellas que ocurren repentinamente bajo circunstancias especificas y con pacientes concretos; estos son, porasí decirlo, manifestaciones agudas de la contratransferencia. Os doy un simple ejemplo que me fue contadorecientemente: Un analista estaba enfermo, con dolor, pero capaz de continuar trabajando con la ayuda degrandes cantidades de analgésicos. Una de sus pacientes eligió este momento para acusar al analista dedescuidarla, de no dedicarle suficiente tiempo, etc. Las quejas venían derivadas de la persistencia de una demandaoral agresiva individual. El analista se enfadó mucho con la paciente y tuvo grandes dificultades para reprimir laexpresión de su furia. Lo que había estado sucediendo es obvio. El analista se tomó a mal el que la paciente fueracapaz de hacerle estas demandas agresivas de atención mientras que él, el analista, se encontraba en una situaciónque habría justificado tales demandas, pero tuvo que controlarse. Las demandas inexpresadas entonces tienenrelación con material más profundo que es irrelevante con respecto a esto.El analista está aquí en una situación especial en la que su equilibrio mental se encuentra perturbado por laenfermedad. En esta condición, no puede tolerar la paciente que, como un espejo, refleja sus propios impulsosreprimidos. La reacción contratransferencial se basa en una identificación con la paciente. Identificaciones de estetipo constituyen una de las formas más frecuentes de contratransferencia.Otro ejemplo es un joven analista que aún no ha terminado con su propio entrenamiento, se sientemolesto con uno de sus pacientes y siente deseos de deshacerse de él. ¿Por qué? El paciente ha expresadotendencias homosexuales que el analista no está inclinado a reconocer en él mismo. Otra vez aquí el paciente esreflejo de algo que resulta intolerable. Los fenómenos de contratransferencia no siempre son modos dedefenderse contra los impulsos, como en estos últimos ejemplos, sino que pueden ser simples impulsos derivados.Recuerdo el caso de un colega que vino para un segundo análisis porque tenía tendencia a enamorarse depacientes jóvenes y atractivas. El análisis reveló que él no estaba realmente interesado en estas mujeres sino en suidentificación con ellas: quería ser amado por el analista y de esta manera gratificar sus fantasías homosexualesque en su primer análisis habían permanecido sin analizar.El interés sexual por el paciente, que podría ser llamado la más simple y directa manifestación de lacontratransferencia, es aquí el resultado de una identificación con el paciente. Esto es lo más típico. Muchas de lastan llamadas "simples" manifestaciones de este tipo son construidas después de este modelo. Los pacientes no sonrealmente los objetos de impulsos profundos, sino que reflejan los impulsos del analista como si fueran realizados.Pero la identificación no es el único peligro. En otras ocasiones, por ejemplo, uno se enfrenta con reaccionescontratransferenciales que están provocadas por el contenido especifico del material del paciente. Por ejemplocierto material de un paciente fue entendido por el analista como una representación de la escena primaria. Cadavez que el paciente tocaba el tema el analista reaccionaba con la reacción defensiva que había desarrollado en lasituación crítica de la infancia: se adormilaba y tenía dificultad para concentrarse y recordar.

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