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Ingresar en una residencia
Una reciente decisión de la Audiencia Provincial de Toledo ha establecido que el ingreso en un
“centro asistencial” de una persona con enfermedad de Alzheimer que ha perdido su capacidad
,la sentencia detalla que el motivo fundamental para exigir la autorización judicial radica en que el ingreso involuntario limita la libertad personal, derecho consagrado porel artículo 17 de la Constitución. Por lo tanto, "siendo exigible [la autorización] para uninternamiento con finalidad curativa, temporal o provisional y necesaria en un centropsiquiátrico, con mucho mayor motivo resulta exigible si ese internamiento tiene una finalidadasistencial e indefinida". La misma sentencia, según se recoge en
Diario Médico
, se detiene enconsiderar si las sucesivas disposiciones sobre ingreso involuntario de nuestros textos legalesson aplicables al internamiento en residencias o, en términos de la sentencia, a internamientosde carácter "meramente asistencial". Para ello recuerda que el artículo 211 del Código Civilhabla de "trastorno psíquico" como requisito necesario, pero señala que este tipo de trastornos"
no han de provenir necesariamente de una enfermedad de carácter psiquiátrico, sino que pueden comprender una enfermedad degenerativa o, incluso, un trastorno físico que produzca consecuencias psíquicas
". Diario Médico aclara que las Audiencias Provinciales españolasestán divididas respecto a la necesidad o no de autorización judicial de ingreso en residencia:algunas lo consideran necesario, y otras, no.
del término “trastorno psíquico” hacen las diferentes audiencias.
Este autorasegura que algunas (entre las que menciona a las de Bizkaia y Rioja) interpretan el término
“trastorno psíquico” de manera restrictiva, y por ello no aplican la legislación sobr
e ingreso
voluntario a “
personas afectadas por enfermedades que rigurosamente, en términos médicos,no constituyen un "trastorno psíquico" pero que, sin embargo, provocan una situación en la que el enfermo no está en plenitud de condiciones para decidir por sí sobre su propio internamiento.El Alzheimer puede ser una de estas nuevas enfermedades, además de otras más polémicas desde la perspectiva que analizamos (adicciones, anorexia, etc.)
”.
Ciertamente llama la atención que tanto la Audiencia de Toledo como el Profesor Marín
insistan en que no es “trastorno psíquico” una enfermedad recogida en los sistemas de
clasificación psiquiátrica y que incluso cuando no se acompaña de trastornos de conductarecibe la etiqueta psiquiátrica de No Complicada (F00.00 si es de inicio temprano y F00.10 si esde inicio tardío). Tal vez haya que consensuar con los juristas qué es trastorno psíquico.Hasta la fecha ha sido el conjunto de síntomas cuya atención médica especializadacorresponde a la Psiquiatría. Y, ciertamente, en la práctica habitual, las demencias, lasadicciones y la anorexia siguen siendo una parte importante de la práctica asistencial demuchos psiquiatras (el que suscribe, por ejemplo).
Uno, que ha trabajado durante años en la provincia de Bizkaia, ha tenido ocasión de comprobarque efectivamente algunos jueces de la misma no están dispuestos a aplicar la legislaciónsobre ingreso involuntario al medio residencial. Y el motivo que en su momento invocabannada tenía que ver con la ubicación nosológica de la demencia o con consideraciones sobre siera o no un trastorno psíquico. Su postura tenía que ver con que consideraban que lalegislación sobre ingreso involuntario era de aplicación en medio sanitario, y no en medioresidencial. De hecho, recuerdo un caso en que no se concedió una autorización judicial de