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Análisis y proyecciones
Ya se han cumplido más de 6 meses de iniciar una de las movilizaciones más importantes, en términosde masividad, duración y propuesta, de nuestra historia post-dictadura. Todo esto, luego de lasconsecutivas maniobras por parte de la maa política, que opera desde el gobierno y también desdeuniversidades y liceos que nos obliga a plantearnos la problemática sobre cómo conseguir un cambioeducacional que signique una victoria real para el movimiento estudiantil.Dentro del proceso de desmantelación del Estado Docente, originado en los 80 y profundizado drásticamente en los primeros gobiernos de la Concertación, se enmarca el proceso de movilización que viene areventar la escena pública el 2006 con la “revolución pingüina” y nutre los niveles de participación yradicalidad a la presente movilización.La actual movilización se generó con algunos problemas estratégicos irresueltos que se arrastran deprocesos movilizatorios anteriores. Primero que todo y el asunto de mayor relevancia para nuestrasperspectivas de triunfo, es que el movimiento nunca dejó de ser estudiantil. Jamás se convirtió en unmovimiento social, ya que en general, la sociedad se encuentra desarticulada orgánica y políticamente.En este sentido, el apoyo social era de un carácter testimonial y espontaneo. Las múltiples marchas ycacerolazos nunca se tradujeron en organización ni cuestionamientos severos al modelo.Otro gran problema, fue que nuestro precario nivel de organización no nos dio las herramientas paraactuar unidos a nivel nacional, dejando a cada universidad resolviendo conictos tan agudos como lapresión hacia los estudiantes con quitarles las becas y créditos. Más allá de si eso hubiese signicado unavance o no en el estado de movilización, esto es una expresión de la desarticulación e inmadurezpolítica del movimiento que le impidió imponerse al ejecutivo.De la misma forma que en las movilizaciones estudiantiles secundarias contra la LOCE en el 2006, y hoypor la gratuidad de la educación, la intención de la oposición (Concertación, PC) ha sido la misma:perseguir los benecios políticos de conducir el movimiento buscando la satisfacción de susaspiraciones electorales. Muchas han sido las señales que la oposición ha dado a los estudiantes, quemuestran la verdadera cara del más bajo oportunismo político. En primer lugar, han buscado mediantelas conexiones con la CONFECH cambiar el discurso de la gratuidad por el de aspirar a arancelesdiferenciados, medida defendida principalmente por el Partido Comunista y sus juventudes insertas enlas universidades públicas, lo cual no representa las verdaderas intenciones del movimiento por lograrcambios estructurales al sistema educacional. En segundo lugar, la oposición ha hecho todos losintentos por entrampar a nivel interno el normal desarrollo de las asambleas, buscando entorpecer ydesmovilizar al estudiantado. Como resultado de esta política, haber iniciado las conversaciones con elCongreso y haber trasladado los esfuerzos de la movilización hacia allí, en una notable etapa dedesgaste, terminó burocratizando el debate y las discusiones sobre el presupuesto. La conduccióncompartida entre el SINFECH (grupo conocido como “ultra”) y las juventudes de los partidostradicionales nunca tuvo un proyecto político ajeno a estos hechos, por lo que una decisión de ese tipoera bastante esperable por parte de ambos grupos. Junto a esto se suman las traiciones por parte delCRUCH quienes se mostraron en un inicio a favor del movimiento estudiantil y luego aplicarontajantemente las medidas de eliminación de benecios y cierres forzosos del primer semestre. Hoy endía, nuevamente las fuerzas binominales buscan llegar a un acuerdo con el gobierno a espaldas de losestudiantes intentando poner n al movimiento y las universidades cambian el foco hacia la carrera pordisputar las federaciones, apaciguando así las intenciones de realizar los verdaderos cambios queacaben con el status quo en materia educativa. 

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