una coalición de izquierda.Por lo tanto no corresponde pretendergobernar bajo la manta patriótica que pretende ocultar lasdiferencias sociales y las contradicciones de clase.Así como laderecha cuando gana elecciones desarrolla sus planes defavorecimiento de la clase que ellos representan políticamente, de lamisma manera debería un gobierno de izquierda poner el énfasis enapoyar a los intereses populares,que son los de losmás.Abiertamente ya que para eso fueron elegidos y por eso lossectores populares los votaron,para hacer realidad susaspiraciones.Ni más, ni menos.
Oponerse de manera permanente a los reclamos de los trabajadoresy a las acciones sindicales,a nombre de una supuesta rueda a la quelas "huelgas malas" le meten un palo,es socavarse las tradicionalesbases de apoyo,hacer perder las ilusiones a los trabajadores queempiezan, más y más, a sentirse usados para acceder al gobierno yuna vez allí se les pide calma.Calma que no tuvieron los actualesgobernantes en sus discursos electorales, cuando se hablaba de "laurgencia de la hora".
No es nada raro ni conspiraciones "ultras" el que la gente empieze atratar de solucionar sus problemas por ellos mismos.De la únicaforma que pueden y saben: los sindicatos y susmovilizaciones.Ponerse hoy en día a atacar a los sindicatos y susmedidas de lucha es,quiérase o no, tomar partido contra losintereses de los trabajadores.Ellos deberían de ser sagrados eintocables para un gobierno de izquierda.
Sin embargo se los menosprecia,se les hace objeto de escarnio, yahora SE LES AMENAZA CON LA REPRESIÓN POLICIAL.Dematerializarlo se estaría entrando en un proceso que nadie sabecomo va a terminar.Hace unos meses atrás la derecha y eloficialismo,ambos y de conjunto,festejaron con burlas y sarcasmosque en algunas elecciones sindicales los por ellos calificados de"ultras" habían obtenido menos apoyo.Se sintió como que elprogresismo podía,ahora sí, y sin "palos en la rueda" llevar adelantesus planes que estaban frenados por algunos "extremistas".
Despúes vino la elección en el PIT/CNT y ya se vió que aquellahabía sido una victoria pírrica.Los llamados "moderados" perdíanposiciones.Ahora mismo hay conflictos en bancarios y con ADEOM, a