TAL VEZ VIVIR
C
ONSTRUIR
los sueños es un deber moral al alcance de cualquier. Campeón en arrojo de
toallas, quien suscribe sabe del dolor que comporta renunciar a ellos por conveniencia,
sin haber claudicado en verdad del todo, porque los sueños vuelven una y otra vez a la
carga demandando fe, coraje, osadía y lo que haga falta con tal de que nos pongamos laspilas. A veces no quieren verse realizados, tan sólo vernos a nosotros en movimiento: es
su forma de darnos la vida, de inyectarnos ilusión por perseguir quimeras, imposibles o
utopías sin cuya existencia moriríamos comidos por la tristeza. La fórmula machadiana
no está agotada, ni muchísimo menos: más que la meta, lo que importa es caminar. Lo
saben hasta los gatos de Cheshire. Quizá por eso este gato poeta sueña que escribe y se
enreda en madejas de ensueños que reflejan vivencias no siempre dulces –rabia y amar-
gura también se honran en estas páginas–: sueños rotos, o más bien pesadillas plúmbeasde minino caprichoso que reniega de un mundo que no es (ni quiere ser) Disneylandia ni
el País de Nunca Jamás. Estos versos se alumbraron (si bien que algunos se vomitaron
sin más) entre noviembre de 2009 y pongamos que ayer. En algunas de sus páginas uso
la poesía como droga para escapar de la realidad y tal vez vivir. Es un crimen fácil, al
alcance de cualquier aprendiz de Hamlet, y yo lo he cometido conmigo, pero me perdo-
no. Mi veredicto es
INOCENTE
, porque sé que todo consiste en resucitar, la gracia está enel cambio, en morir a nuestras miserias para renacer un peldaño más sabios.F.L.Paraíso Naïf, Madrid, 21 de noviembre de 20113
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