El diagnóstico de los trastornos de la personalidad requiere una evaluación de los patrones deactividad del sujeto a largo plazo, y las características particulares de la personalidad han deestar presentes desde el principio de la edad adulta. Los rasgos de personalidad que definenestos trastornos también tienen que diferenciarse de las características que surgen comorespuesta a estresantes situacionales específicos o a estados mentales más transitorios (p. ej.,trastornos del estado de ánimo o de ansiedad, intoxicación por sustancias). El clínico tiene quevalorar la estabilidad de los rasgos de personalidad a lo largo del tiempo y en situacionesdiferentes. La evaluación también puede verse complicada por el hecho de que lascaracterísticas que definen un trastorno de la personalidad en ocasiones no son consideradasproblemáticas por el sujeto (p. ej., los rasgos son a menudo considerados egosintónicos). Paraayudar a salvar esta dificultad, es útil la información aportada por otros observadores.
Procedimiento de tipificación
Los trastornos de la personalidad se codifican en el Eje II. Cuando (como suele ocurrir) elpatrón de comportamiento de un individuo cumple los criterios para más de un trastorno de lapersonalidad, el clínico debe hacer constar todos los diagnósticos de los trastornos de lapersonalidad pertinentes por orden de importancia. Cuando un trastorno del Eje I no es eldiagnóstico principal o el motivo de consulta, se insta al clínico a que indique qué trastorno dela personalidad es el diagnóstico principal o el motivo de consulta, anotando entre paréntesis«diagnóstico principal» o «motivo de consulta». En la mayoría de los casos el diagnósticoprincipal o el motivo de consulta también es el objeto principal de atención o de tratamiento. Eltrastorno de la personalidad no especificado es el diagnóstico apropiado para los cuadros«mixtos», en los que no se cumplen los criterios para un trastorno de la personalidad enconcreto, pero donde hay características de varios trastornos de la personalidad quecomportan un deterioro clínicamente significativo.Los rasgos de personalidad desadaptativos específicos que no traspasan el umbral para algúntrastorno de la personalidad también pueden anotarse en el Eje II. En estos casos no se debeutilizar un código específico; por ejemplo, el clínico puede registrar «Eje II: Z03.2 Sindiagnóstico en el Eje II, rasgos histriónicos de personalidad [V71.09]». El empleo demecanismos de defensa concretos también se puede indicar en el Eje II. Por ejemplo, unclínico puede registrar «Eje II: F60.7 Trastorno de la personalidad por dependencia; utilizaciónfrecuente de la negación [301.6]». En el apéndice B se exponen el glosario de definiciones paralos mecanismos de defensa específicos y la escala de mecanismos de defensa .Cuando un sujeto tiene un trastorno crónico del Eje I (p. ej., esquizofrenia) que fue precedidopor un trastorno de la personalidad (p. ej., esquizotípico, esquizoide, paranoide), el trastorno dela personalidad tiene que registrarse en el Eje II, seguido entre paréntesis de «premórbido».Por ejemplo, Eje I: F20.08 Esquizofrenia, tipo paranoide [295.30]; Eje II: F60.1 Trastornoesquizoide de la personalidad (premórbido) [301.20].