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VI. EL PAÍS DE GNUPA
1. Los herederos de los vikingos,2. La geografía secretando América,3. El comercio del palo brasil,4. Las expediciones dieppenses al Brasil,5. El Padre Gnupa, normando.
Notas bibliográficas
La epopeya vikinga en México y el Perú
Hacia el año 1067 de nuestra era, un jari vikingo que se llamaba verosímilmenteUllman -el hombre de Ull, dios de los cazadores- desembarca en Panuco,pequeño poblado del Golfo de México. Era natural del Siesvig, la provinciameridional de Dinamarca donde escandinavos y alemanes ya se mezclaban, comotodavía hoy.Era ésta la época de las grandes expediciones marítimas de los "Reyes del Mar".Cada verano, los vikingos abandonaban sus tierras estériles, se lanzaban por elAtlántico, entraban en los ríos de la Europa occidental y tomaban por asalto susricas ciudades que saqueaban sin piedad.Preferían, sin embargo, cuando podían, establecerse de modo permanente en losterritorios conquistados por las armas o conseguidos por tratado y convertirlos ensus feudos. Irlanda, Escocia, Normandía y buena parte de Inglaterra estabansometidas a su autoridad. Por ello, para la guerra y el comercio, los drakkaressurcaban los mares del Occidente. Eran barcos muy marineros, pero a los cualessu vela cuadrada sólo permitía maniobras limitadas. A menudo las grandestempestades del Norte los llevaban muy adentro en el océano y los grandesdescubrimientos que nos relatan las sagas, los de Islandia, de Groenlandia y deVinlandia -la Nueva Inglaterra de hoy-, fueron él resultado inesperado de desvíosinvoluntarios. Tenemos derecho a pensar que fue por la misma razón que Ullmanse encontró, un buen día, en las costas de México.La América Central y la América del Sur sólo nos ha llegado, en efecto, a travésde los relatos míticos e incompletos que recogieron, de boca de indios cultos, loscronistas españoles de la época de la Conquista, algunos de los cuales, como elobispo Diego de Landa, acababan de encarnizarse en quemar los librosmexicanos que, ellos sí, eran muy precisos. De lo que podemos estar seguros, esque los indios quedaron mucho más impresionados por los barcos de los vikingosque por la apariencia física de estos últimos.Ya habían visto a otros blancos, unos monjes irlandeses que llamaban papar, a la