Welcome to Scribd, the world's digital library. Read, publish, and share books and documents. See more
Download
Standard view
Full view
of .
Look up keyword or section
Like this
13Activity

Table Of Contents

0 of .
Results for:
No results containing your search query
P. 1
MÍSTICA CIUDAD DE DIOS. Sor María de Jesús de Ágreda. PDF. Parte 9

MÍSTICA CIUDAD DE DIOS. Sor María de Jesús de Ágreda. PDF. Parte 9

Ratings: (0)|Views: 10,755 |Likes:
Published by César Reyes
1

MÍSTICA CIUDAD DE DIOS, PARTE 9
463. Eran las nueve de la noche cuando el fidelísimo San José lleno de amargura e íntimo dolor se volvió a su esposa prudentísima, y la dijo: Señora mía dulcísima, mi corazón desfallece de dolor en esta ocasión viendo que no puedo acomodaros, no sólo como vos lo merecéis y mi afecto lo deseaba, pero ningún abrigo ni descanso, que raras veces o nunca se le niega al más pobre y despreciado del mundo. Misterio sin duda tiene esta permisión del cielo, que no se mue
1

MÍSTICA CIUDAD DE DIOS, PARTE 9
463. Eran las nueve de la noche cuando el fidelísimo San José lleno de amargura e íntimo dolor se volvió a su esposa prudentísima, y la dijo: Señora mía dulcísima, mi corazón desfallece de dolor en esta ocasión viendo que no puedo acomodaros, no sólo como vos lo merecéis y mi afecto lo deseaba, pero ningún abrigo ni descanso, que raras veces o nunca se le niega al más pobre y despreciado del mundo. Misterio sin duda tiene esta permisión del cielo, que no se mue

More info:

Published by: César Reyes on Nov 25, 2011
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

07/14/2014

pdf

text

original

 
1
MÍSTICA CIUDAD DE DIOS, PARTE 9
463. Eran las nueve de la noche cuando el fidelísimo SanJosé lleno de amargura e íntimo dolor se volvió a suesposa prudentísima, y la dijo: Señora mía dulcísima, micorazón desfallece de dolor en esta ocasión viendo queno puedo acomodaros, no sólo como vos lo merecéis y miafecto lo deseaba, pero ningún abrigo ni descanso, queraras veces o nunca se le niega al más pobre ydespreciado del mundo. Misterio sin duda tiene estapermisión del cielo, que no se muevan los corazones delos hombres a recibirnos en sus casas. Acuerdóme,Señora, que fuera de los muros de la ciudad está unacueva que suele servir de albergue a los pastores y a suganado. Lleguémonos allá, que si por dicha estádesocupada, allí tendréis del cielo algún amparo cuandonos falta de la tierra.—Respondióle la prudentísimaVirgen: Esposo y señor mío, no se aflija vuestropiadosísimo corazón, porque no se ejecutan los deseosardentísimos que produce el afecto que tenéis al Señor. Y pues le tengo en mis entrañas, por él mismo os suplicoque le demos gracias por lo que así dispone. El lugar queme decís será muy a propósito para mi deseo.Conviértanse vuestras lágrimas en gozo con el amor yposesión de la pobreza, que es el tesoro rico einestimable de mi Hijo santísimo. Este viene a buscardesde los cielos, preparémosele con júbilo del alma, queno tiene la mía otro consuelo, y vea yo que me le dais enesto. Vamos contentos a donde el Señor nos guía.—Enca-minaron para allá los Santos Ángeles a los divinosesposos, sirviéndoles de lucidísimas antorchas, yllegando al portal o cueva, la hallaron desocupada ysola. Y llenos de celestial consuelo, por este beneficioalabaron al Señor, y sucedió lo que diré en el capítulo si-guiente.
Doctrina que me dio la Reina del cielo María santísima.
 
 
2 464. Hija mía carísima, si eres de corazón blando ydócil para el Señor, poderosos serán los misterios divinosque has escrito y entendido para mover en ti afectosdulces y amorosos con el Autor de tantas y talesmaravillas, en cuya presencia quiero de ti que desde hoyhagas nuevo y grande aprecio de verte desechada ydesestimada del mundo. Y dime, amiga, si en recambiode este olvido y menosprecio admitido con voluntadalegre, pone Dios en ti los ojos y la fuerza de su amorsuavísimo, ¿por qué no comprarás tan barato lo que valeno menos que infinito precio? ¿Qué te darán los hombrescuando más te celebren y te estimen? ¿Y qué dejarás silos desprecias? ¿No es todo mentira y vanidad? ¿No esuna sombra fugitiva y momentánea que se les desvaneceentre las manos a los que trabajan por cogerla? Puescuando todo lo tuvieras en las tuyas, ¿qué hicieras endespreciarlo de balde? Considera bien cuánto menosharás en arrojarlo por granjear el amor del mismo Dios,el mío y de sus Ángeles; niégalo todo, carísima, y decorazón; y si no te despreciare el mundo tanto comodebes desearlo, desprecíale tú a él y queda libre,expedita y sola, para que te acompañe el todo y sumobien y recibas con plenitud los felicísimos efectos de suamor y con libertad le correspondas.465. Es tan fiel amante mi Hijo santísimo de las almas,que me puso a mí por maestra y ejemplar vivo paraenseñarlas el amor de la humildad y el eficaz despreciode la vanidad y soberbia. Y también fue orden suya quepara su grandeza y para mí, su sierva y Madre, faltaseabrigo y acogida entre los hombres, dando motivo coneste desamparo para que después las almas enamoradasy afectuosas se le ofrezcan, y obligarse con tan fina voluntad a venir y estar en ellas; como también buscó lasoledad y la pobreza, no porque para sí tuviesenecesidad de estos medios para obrar las virtudes en
 
3grado perfectísimo, sino para enseñar a los mortales queéste era el camino más breve y seguro para lo levantadodel amor divino y unión con el mismo Dios.466. Bien sabes, carísima, que incesantementeeres enseñada y amonestada con la luz de lo alto, paraque olvidada de lo terreno y visible te ciñas de fortaleza(Prov 31, 17) y te levantes a imitarme, copiando en ti,según tus fuerzas, los actos y virtudes que de mi vida temanifiesto. Y éste es el primer intento de la ciencia querecibes para escribirla, porque tengas en mí este arancely de él te valgas para componer tu vida y obras al modoque yo imitaba las de mi Hijo dulcísimo. Y el temor que teha causado este mandato, imaginándole superior a tusfuerzas, le has de moderar y cobrar ánimo con lo quedice mi Hijo santísimo por el Evangelista San Mateo (Mt5, 48):
Sed perfectos, como lo es vuestro Padre celestial.
Esta voluntad del Altísimo que propone a suIglesia santa no es imposible a sus hijos, y si ellos de suparte se disponen, a ninguno le negará esta gracia, paraconseguir la semejanza con el Padre celestial, porqueesto les mereció mi Hijo santísimo; pero el pesado olvidoy desprecio que hacen los hombres de su redenciónimpide que se consiga en ellos eficazmente su fruto.467. De ti, hija mía, quiero especialmente estaperfección y te convido para ella por medio de la suaveley del amor a que encamino mi doctrina. Considera ypesa con la divina luz en qué obligación te pongo, ytrabaja para corresponder a ella con prudencia de hijafiel y solícita, sin que te embarace dificultad o trabajoalguno, ni omitir virtud ni acción de perfección por arduaque sea. Ni te has de contentar con solicitar tu amistadcon Dios y la salvación propia, pero si quieres serperfecta a mi imitación y cumplir con lo que enseña elEvangelio, has de procurar la salud de otras almas y laexaltación del santo nombre de mi Hijo y ser instrumento

You're Reading a Free Preview

Download
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->