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Origen y características del conductismo americano

Origen y características del conductismo americano

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Introducción del libro de John. A. Mills: "Control: A history of behavioral psychology".
Introducción del libro de John. A. Mills: "Control: A history of behavioral psychology".

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El conductismo, su origen y características
John. A. Mills
Traducido por
Mg. Dante Bobadilla Ramírez
 Universidad de San Martín de PorresLima - PerúLos historiadores sostienen por lo general que el conductismo fue la fuerza dominante en la creación de lamoderna psicología norteamericana. Ahora que esta psicología ha vuelto al eclecticismo de sus primerosaños, podemos analizar este rol. Los académicos del conductismo todavía enfrentan una paradoja: aunquede veras quisieran mostrar todo lo que deseamos saber acerca del conductismo, la verdad es que elconductismo y su rol en la psicología sigue siendo todo un misterioso enigma. Conocemos casi todo sobre elconductismo porque los mismos conductistas han escrito mucho, tanto en términos generales como detemas específicos, y porque tenemos una fuente secundaria de análisis sobre teorías conductistas y porqueademás tenemos montañas de libros críticos del conductismo. Aun así, el conductismo permanece como unenigma porque su extraña dominancia en Norteamérica bloquea nuestros esfuerzos por comprenderlocorrectamente. La psicología norteamericana (y de muchos otros países, especialmente Canadá y los paísesanglo parlantes), son entrenados para pensar de manera conductista desde sus primeros años de pre grado,por lo general, sin ser conscientes de este hecho. Un psicólogo americano que pretende realizar sus prácticasbásicas tiene que involucrarse con todos los esquemas conductistas porque la cultura académica conductistaes la que dicta las bases de la tarea psicológica.Cualquier psicólogo norteamericano que investiga para entender algo dentro de la psicología, encomparación con otras ciencias sociales, tiene enormes dificultades para llegar a territorios que no seanmeramente conductuales. El conductismo fue la tierra que nutrió a las nacientes ciencias socialesnorteamericanas. A fines del siglo XIX como a inicios del s. XX, se estableció una relación simbiótica entrelos científicos sociales y el trasfondo intelectual del público. Los escritos de los científicos sociales eran leídosy entendidos porque asimilaban la opinión general de sus lectores y los articulaban. Debido a que losnorteamericanos tenían una visión sumamente pragmática de la ciencia, la mayoría de los lectores, así comolos mismos científicos sociales, empleaban lo que leían como las bases para establecer programas de acciónsocial correctiva. Tales programas, a su vez, proporcionaban material para los siguientes análisis de loscientíficos sociales y, sobre ellos, instituyeron las bases de las crecientes ciencias sociales. La esencia delconductismo es la adecuación de la teoría a su aplicación práctica, entendida como predicción, ycomprometiendo el trabajo de la mente humana con la tecnología social. Esa fue la base ideológica sobre laque se edificaron las ciencias sociales en Norteamérica.Ahora que ya sabemos lo suficiente, podemos decir confidencialmente que la psicología conductista no seerigió dentro la psicología misma, sino dentro de la sociedad norteamericana, desde la década de 1880 enadelante. Está claro que las prácticas investigativas -e incluso la teorización del conductismo norteamericanohasta mediados de la década de 1950- estuvo impulsada totalmente por el imperativo intelectual de creartecnologías que pudieran ser empleadas en el control social y en la predicción social.Un análisis de los esfuerzos desplegados por los primeros conductistas, en especial J. B. Watson, E. Guthrie,E. Tolman, C. Hull y B. F. Skinner, nos proporcionan suficiente evidencia para sostener la incuestionable
ynunca cuestionada- tesis acerca de lo que perseguían los conductistas y la razón de su hegemonía. Sin
embargo, restringir nuestro análisis a los “gigantes” del conductismo, podría enfatizar su predominancia por
encima de la verdad histórica, ya que su trabajo representa tan solo una expresión notoria de un panoramamucho más amplio acerca de las características típicas del modo de ser del científico social norteamericano.Nuestra mejor trayectoria será, entonces, trazar la historia del conductismo desde sus inicios, no solo en laciencia social norteamericana sino en el contexto intelectual y social. Antes de empezar nuestro estudio,
sería apropiado definir lo que entendemos por “conductismo”.
 Los conductismos y neoconductismos varían demasiado entre ellos. Tanto que muchos académicos llegan adecir que no es posible discernir características comunes. La tarea es aun más difícil porque necesitamoshacer dos clases de distinciones: filosóficas y psicológicas. Filosfóficamente podemos distinguir entre elconductismo radical y el metodológico. El radical cree que lo mental y lo físico son lo mismo y que todo lomental puede ser explicado mediante un lenguaje fisicalista. Skinner solía decir que era un conductistaradical. Cuando revisamos el material publicado, Hull también es tratado como radical. La mayoría de lospsicólogos norteamericanos que estuvieron activamente enganchados a la investigación empírica fueronrecientemente catalogados como metodológicos. Ellos creen que los constructos psicológicos deben serdefinidos operacionalmente, es decir, en términos de los procedimientos que se requieren para inducir
 
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manifestaciones concretas en la conducta, relacionadas con los constructos que se investigan. Rechazandiscutir las implicancias metafísicas de su trabajo. Watson, Tolman y Guthrie caen en esta categoría. Elconductismo lógico es una postura adoptada por ciertos filósofos aunque realmente no representan alconductismo psicológico. A pesar de que algunos pasajes de los escritos de Skinner pueden llevarnos aconsiderarlo en esta categoría. El conductismo lógico sostiene que todo el lenguaje mentalista puede sertraducido, sin pérdida de significado, en un lenguaje físico (el lenguaje en cuestión expresaría lo que laconducta exhibe cuando una persona declara estar experimentando un pensamiento o estado mental). Losconductistas lógicos, al igual que los metodológicos, dejan abierta la cuestión de qué son los estadosmentales, y se parecen a los radicales en el hecho de que pretenden analizar los estados mentales con lamisma minuciosidad.Psicológicamente, debemos distinguir entre conductismo y neoconductismo. El conductismo es lo queapareció con fuerza en los años 1920. Los primeros conductistas compartían una serie de nociones en lasque las cuestiones negativas pesaban más que las positivas. Todos ellos le negaban una existencia propia ala vida mental, y no aceptaban la idea de que la conciencia fuera el campo principal de estudio de lapsicología, y todos pensaban que la introspección era un camino equivocado para lograr datos psicológicos.En cuanto al lado positivo, todos eran objetivistas (esto es, creían que todos los datos reales eran aquellosque podían ser directamente observados). Los primeros conductistas, con algunas excepciones, compartíanla convicción de que la doctrina conductista podía ser directamente aplicada en los seres humanos y que losexperimentos proporcionaban una ruta directa hacia el conocimiento. Casi todos pensaban que lasinvestigaciones psicológicas deberían tener implicancias sociales directas. Sobre todo, ningún conductistaprodujo nunca una teoría comprensiva completa sobre sus bases empíricas.Tolman instauró el neoconductismo en 1920. Casi todos los neoconductistas fueron científicos animalistas,llegando a producir sofisticadas, y a veces comprensibles, teorías psicológicas. La mayoría de ellos coincidíanal menos en sostener el credo conductista sobre la importancia de la aplicación social de sus teorías, peroque tales teorías debían ser empíricamente probadas, por lo que todos se concentraron en el ambiente delaboratorio de animales y en experimentos extremandamente controlados. Tales trabajos con sus corolarios
que proporcionaron una justificación teórica a su aplicación, constituyeron la “ciencia conductista” que tuvo
sus mejores días entre 1950 y fines de 1960.Pese a la diversidad de formas que tiene el conductismo, podemos reconocer una serie de característicascomunes. La primera de ellas es la poca importancia que le asignan a la teoría en sus trabajos. La teoría lestiene sin cuidado. En cierta ocasión, el historiador John. C. Burnham lo expresó de una manera muyconvincente: los conductistas quisieran tener una base teórica para su trabajo práctico, pero la teoríaparticular a ser empleada es algo que no les interesa. Todo su interés está volcado a la cuestión de lautilidad práctica de su quehacer. J. B. Watson expresa este principio en una extraña frase de su famoso
manifiesto: “La meta teórica de la psicología es la predicción y control de la conducta”. Muchos han
coincidido en señalar que esta frase es un contrasentido, por ejemplo, el psicólogo Franz Samelson: lonormal es considerar que la predicción y el control son cuestiones prácticas, tecnológicas, muy diferentes delo que es una teoría, y que más bien se derivan de ella. Una manera de entender ese contrasentido esasumiendo que para Watson, la necesidad de la tecnología debería guiar la búsqueda de una teoría. Lainterpretación de Burnham y de Samelson son exactamente las mismas. Dentro de ese marco deinterpretación podríamos tratar la ruta instrumental de Hull como una aproximación a la construcción de unateoría y como la expresión de las intenciones de Watson. Sin embargo, la máxima expresión de la empresaconductista fue el desprecio absoluto que mostró B. F. Skinner por las teorías. De entre los mayoresconductistas de los primeros tiempos, tan sólo Tolman se mostró distante de tal actitud, y en la mayor partede su trabajo, demostró ser un teórico puro. Pero incluso él deseaba que las teorías psicológicas tuvieranimplicancias directas en la vida cotidiana.La segunda característica esencial del co
nductismo era su duda y hostilidad abierta hacia la “especulaciónfilosófica”. Para mayor precisión, habría que decir que esta era la parte más integral de su desarrollo
psicológico. A fin de establecerse como una profesión distinta, los psicólogos se esforzaron por diferenciarsede sus colegas más cercanos. Al principio esta separación era incompleta porque la primera generación depsicólogos americanos, tales como W. James, J. Baldwin, G. Stanley Hall, procedían de la filosofía. Lasegunda generación de psicólogos trató de distanciarse rápidamente de ellos y de la filosofía. Aunque esemovimiento fue muy amplio, con psicólogos muy diversos como Robert M. Yerkes, Edward L. Thorndike yWatson finalmente, la consigna del conductismo de apartarse de la filosofía se mantuvo firme desde 1920hasta fines de 1960, y esta actitud inspiró y guió a los psicólogos norteamericanos. En contraste, lospsicólogos europeos eran abiertos a la influencia necesaria de la filosofía, no sólo en la ciencia en general,sino en la psicología en particular.Una tercera característica que define el conductismo, es su entrega y conversión en una versión pragmáticadel positivismo. En tanto que el pragmatismo como el positivismo eran doctrinas filosóficas, no podían evitarla existencia de una contradicción en el corazón del conductismo. Aunque la filosofía fue excluida delconductismo por decreto, acabaron siendo miembros honorarios de algunas doctrinas filosóficas. Todos los
 
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conductistas fueron positivistas y todos fueron pragmatistas. El conductismo era positivista porque creía que
sólo se podía llegar a la verdad apegándose a los hechos. Para ellos, un “hecho” era una ocurrir meramente
físico. Con respecto a la cuestión de las teorías, creían que las teorías se estructuraban al margen de loshechos y que el rol de las teorías era incrementar los alcances de la predicción. Incluso para Tolman, lateoría cumplía una función pragmática. Para los conductistas, la construcción de una teoría era un simpleregistro de puntuaciones, algo que se genera como consecuencia de las observaciones. Uno iba generandosu teoría por ese camino, haciendo más y más observaciones que incrementaban la precisión de la teoría encada etapa. Ningún conductista consideraba la posibilidad de construir teorías comprensivas de la mente yrealizar pruebas y experimentos para ir refinándolos.Dentro de su positivismo pragmático, el conductismo era un producto típico y esencialmentenorteamericano. Mientras que los intelectuales norteamericanos habían estudiado y admirado elpensamiento europeo, los líderes pensadores norteamericanos tradicionalmente se esforzaban por pensar deuna manera autónoma, dentro de su propio marco cultural, incluso con cierto desdén por el resto del mundo.En particular, los norteamericanos siempre asociaron las teorías a una aplicación inmediata, incluso si fueransimples o burdas. Al momento en que se desarrollaba el conductismo, las principales influencias foráneasfueron la Gestalt y el positivismo lógico. Sin embargo, ambos enfoques no tuvieron mucha gravitación en sutrabajo. En el caso del positivismo lógico, el historiador de la ciencia Laurence Smith ha mostrado que Hull,Tolman y Skinner, cada uno por separado, crearon su propia idiosincrática versión de positivismo, muy almargen de lo que fue el positivismo lógico.Una cuarta característica del conductismo es su materialismo. Los reportes aquí son confusos debido aldesprecio del conductismo por la filosofía, y porque, en el caso del conductismo posterior, creían que susenfoques teóricos les permitían predecir e incluso explicar la conducta sin tener que adoptar ningunaposición filosófica acerca del problema mente-cuerpo. Sin embargo, un examen minucioso de los escritos delos líderes del conductismo, revela que se trataba de un pensamiento materialista. Aunque Watson empezóla tradición conductista de cercar el paso de la influencia filosófica, no deseaba anunciar abiertamente elcredo conductista, hasta que hubiera analizado el tema del pensamiento desde un punto de vistaconductista. Su tesis del pensamiento es claramente materialista. La teoría de Guthrie es tambiénmaterialista y limita sus ejemplos a habilidades perceptuales-motoras, dando la impresión de que extendíasu análisis hacia eventos puramente mentales sin ningún cambio conceptual. Hull creía en un materialismobiomecánico. Skinner es difícil de entender apropiadamente, pues creía que los eventos privados son
simplemente los que ocurren “dentro de la piel” (es decir, los eventos físicos y mentales eran
sustancialmente equivalentes), y dado a que pretendía usar un criterio público para establecer el significadoy naturaleza de los eventos mentales, puede ser considerado materialista.
Al anunciar que su “meta teórica” era la predicción y el control, Watson expresó l
o que sería la quintacaracterística fundamental del conductismo. Incluso su amigo Yerkes, quien se mantuvo distante de la fiebreconductista, estaba obsesionado con la tecnología de control social. Como los iniciales científicos socialesnorteamericanos, ambos consideraban a la teoría como un instrumento preciso para alcanzar cambiossociales radicales. El problema para Watson, como para todos los primeros conductistas, como StevensonSmith (1883-1950) y Guthrie, era la enorme brecha que existía entre el complejo fenómeno empírico a serexplicado y su simple y burda teoría. Los conductistas lograron construir teorías exitosas, capaces desoportar sus grandes ambiciones, tan solo después del desarrollo de las estadísticas inferenciales en ladécada de 1930 y la creación de un pseudo-positivismo (operacionalismo). El empleo del operacionalismo lepermitió al conductismo formular constructos hipotéticos con variables intervinientes. La intención detrás deestos constructos era permitir la predicción considerando los factores inobservables dentro de lasexplicaciones. Para Hull, el conductista teórico más influyente, las metas sociales permanecen siendosagradas, aun cuando ellas tuvieran que ponerse a un lado bajo el interés de construir una estructura teóricaconvincente. Más aun, el enfoque teórico de Hull y los beneficios que esperaba de él, fue modelado sobre laestructura social de las compañías norteamericanas de sus días. Siguiendo como un jovenzuelo, estaexcursión dentro de la experimentación, Skinner volvió a abrir el sendero hacia la experimentación máspura, en la misma línea trazada por Watson. Su desprecio por la teoría estuvo acompañado por unaaparente habilidad para demostrar que su enfoque sustentado en la investigación empírica, casi carecía delímites para su aplicación práctica. Como de costumbre, Tolman se mantuvo en el banquillo de la principalcorriente conductista. Aunque estaba firmemente convencido de que el conductismo podría eventualmenteproducir aplicaciones, y aunque era un activista social en la esfera privada, Tolman no estaba dispuesto aarriesgar o perturbar un proyecto teórico corriendo precipitadamente hacia un campo aplicado.La sexta característica definida del conductismo es más compleja y será discutida nuevamente en diferentespuntos del libro. Aunque, eventualmente, las teorías conductistas derivaron del trabajo empírico conanimales en el laboratorio, el enfoque conductista sobre su campo era notablemente diferente de otroscientíficos animalistas. En primer lugar, sus datos eran casi exclusivamente derivados de una base muyestrecha
dos especies de ratas y una de palomas- y se caracterizaban por la ausencia de observacionescomparativas. En segundo lugar, y a pesar de que expresaban su adhesión a la teoría evolutiva de Darwin,los conductistas permanecieron ligados a un enmascarado neo-lamarckismo que sustentaba muchas de sus

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