SILEG CORPORATIVO - ACTUALIZACIÓN DE NORMAS QUE SE INCORPORAN A LAS BASES DEDATOS AL 25 DE NOVIEMBRE DE 2011
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DEFECTOS CAPITALES
La sociedad boliviana tiene algunos rasgos particulares que, tal vez por sermás bien negativos, no deberían ser considerados como elementos paraencontrar una identidad nacional cada vez más esquiva y difusa, si se insistieracon métodos convencionales.Por supuesto que hay algunas diferencias fundamentales entre lamanifestación externa de costumbres y hábitos que difieren según ladiversidad cultural, que no se puede confundir con una inexistente diversidadde naciones o nacionalidades dentro de la ficción del Estado Plurinacional.Hay muchos factores que concurren en el extenso territorio nacional, desde lascostumbres propias de las regiones, los movimientos migratorios, los grados dedesarrollo e integración física y de acceso a las comunicaciones, lo que dehecho muestra diferencias sustanciales entre lo que acontece en el collaorespecto a lo que se da en el camberío, sólo para dar un ejemplo.Uno de los defectos más arraigados de los bolivianos está en la irrefrenabletendencia al despilfarro. Todo pretexto sirve, sean las entradas, festivales,presteríos (cariñosamente llamados prestes), matrimonios, bautizos,promociones y fiestas religiosas de todo tipo, tamaño y color que son másabundantes que los días del año en la parte occidental; los carnavales, losburis y el interminable y frívolo escenario de los concursos de belleza enoriente, donde se eligen misesitas y mises de todo, por todo y todo el año. Entodas partes, las borracherías son la base de los excesos que se cometen conuno u otro motivo. Y, de tanto buscar justificativos, la mentira, de todo tamaño ycalibre es toda una institución nacional: mienten desde el presidente y susministros, los periodistas, los jueces, los médicos, los curas, los porteros,, lospolicías, los militares. Mienten hasta los muertos, que dicen que nos visitan eldía de difuntos, pero como no cumplen, entonces nos farreamos en su nombrepara imaginar que han venido.En tiempos de globalización, las ciudades del eje troncal albergan conciertosde artistas que se llevan millonadas después de llenar estadios y escenariosgigantescos, llegan en aviones privados y se pavonean en limosinas de cuentode hadas, en un país plagado de pobres y mendigos. Los vehículos de lujo, enrealidad los vehículos que ya son casi un millón y medio, las soberbiasmansiones que ostentan impávidos políticos y personas de actividadesdudosas y que harían palidecer de envidia a los más prominentes miembros del jet set internacional.Si no tenemos contemplación en desperdiciar dinero, tiempo, salud, comida ytodo lo que se nos ponga al frente, no puede entonces sorprendernos que en
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