de escuchas-, con peregrinaciones para las cuales hay que preparar el cuerpo,hay que entonar el alma, ya no se puede, ya no se debe, exteriorizar más: laclandestinidad fue la consigna. Sin embargo, ese mundo oculto filtrasentimientos que pugnan por ser exteriorizados.¿Acaso no cuentan los sacerdotes católicos de un hombre llamado Jesús quesufrió y murió, de sus seguidores que fueron torturados, que vivieron encuevas, a salto de mata, difundiendo la nueva religión por los caminos, en lasplazas, todo hecho furtivamente, porque la muerte era lo que esperaba alcapturado? ¿No es acaso un sentimiento universal hermanarse ante desgraciassimilares? Además, ¿cómo invocar colectivamente a los antepasados, cómorecordar e implorar al antiguo panteón si no es acatando esa religión que,aunque impuesta, ofrece referentes similares?Esta construcción religiosa peruana se halla arraigada en el acervo cultural y laexteriorizamos a través del folklore.Cada uno de los pueblos del Perútiene una festividad, mayor o menor,en la que interviene la cruz.
Sólo en Huancavelica, tenemos “Lacruz de Potoqchi”, “La santa cruz”, “Lacruz del Espíritu”, “La cruz deOropesa”, “La cruz de San Antonio”, “La
cruz de balcón-
pata”, “la cruz dePuyhuán”, “la cruz soltera”. En
Ayacucho, campanarios que secoronan con una cruz, cruces en elatrio de Santo Domingo, de SanAgustín, cruces en los puentes, crucesen los arcos de ingreso a pueblos,cruces de safacasa en los tejados,cruces de caminos, cruces en lascumbres[2].Mayo, en el departamento de Junín, seconvierte en una larga fiesta por la celebración de la cruz: es conocida pormuchos, y motivo de intensa peregrinación, la celebración del Señor deMuruhuay
(Acobamba, Tarma). El 15 de mayo se celebra en Jauja la “fiesta dela cruz”. También festejan mayo los distritos jaujinos de Muquiyauyo,
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