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Viernes 25 de Noviembre de 2011
En Uruguay, en 2011, cada 9 días se matóo intentó matar una mujer por violencia domés-tica.En los primeros 9 meses del año, se recibieron11.597 denuncias por violencia doméstica, 43denuncias por día, una cada 34 minutos.Para decirlo más claro: cada media hora unamujer uruguaya es agredida.La violencia doméstica es el delito más frecuen-te en nuestro país después del hurto y muyencima de la rapiña y el copamiento.Estos datos surgen de una reciente publica-ción del Observatorio Nacional sobre Violenciay Criminalidad en Uruguay del Ministerio delInterior.El estudio también revela datos sobre quienesson los agresores y en que marco se dan lasagresiones. El 69% de los homicidios de muje-res son por causa de violencia doméstica, mien-tras que el 5% son por hurtos o rapiñas.En el 52% de los homicidios de mujeres el cau-sante es su pareja o su ex pareja y el 52% delos homicidios fueron cometidos en la casa dela víctima.Las cifras, y la realidad que muestran, impactan,conmueven, pero no alcanza: deben movilizar-nos a todas y fundamentalmente, a todos.Muestran una faceta, hasta hace muy pocooculta, sórdida, intolerable, de nuestra socie-dad.En realidad solo son la punta del iceberg; elMinisterio del Interior ahora y las organizacio-nes de mujeres desde siempre, señalan queestas cifras se quedan cortas, que la realidades aún peor.Muchas mujeres víctimas de violencia ni siquie-ra denuncian la situación, por temor, por des-esperanza, porque no tienen salida, porque nosienten respaldo ni apoyo, porque se sientensolas contra una realidad que no saben cómoafrontar y, menos aún, cambiar.Incluso muchas denuncias se clasifican al re-cibirse como otra cosa y no se las incluye den-tro de la violencia doméstica.Intolerable.Intolerable.Intolerable.Intolerable.Intolerable. No concebimos dos maneras depararse ante esta realidad. Solo cabe la conde-na a esta conducta contra las mujeres y el com-promiso para ponerle fin. No hay país de prime-ra con estos niveles de violencia. No hay socie-dad solidaria o proyecto transformador quepueda convivir con este nivel de agresión con-tra las mujeres.¿Es una situación nueva? Por supuesto queno. La lucha de las organizaciones de mujeresy la voluntad política del Estado, fundamental-mente con los gobiernos del FA, pero no sola-mente, ha permitido que se explicite, que sehaga visible.Es un paso. Poner fin a la violencia contra lasmujeres implica en primer lugar quitarla de loprivado, de lo oculto, sacar la agresión y conello a los agresores de la oscuridad, lo que lesgarantizó durante años y en gran medida, lessigue garantizando hoy, impunidad.Que las mujeres denuncian cada vez más, lomuestran las estadísticas. En 2005, año enque comienzan los registros, fueron 5.037 lasdenuncias, en 2011, como ya se ha dicho van11.597. Eso más que hablar de crecimientode casos muestra que más mujeres se ani-man a denunciar, encuentran donde y rom-pen el círculo de la agresión y el miedo.Esto responde a las campañas públicas hablan-do de la violencia contra la mujer, difundiendolos derechos, al trabajo de las organizacionesde mujeres, apoyando y acompañando a lasvíctimas.También a lo que se ha hecho desde el Estadocon 13 servicios especializados en violenciadoméstica del MIDES instalados en el país; conel plan de alternativas habitacionales junto conel Ministerio de Vivienda, que otorga garantía ysubsidio de alquiler por dos años para las víc-timas, que no tienen donde irse después dedenunciar; con la creación de un refugio paraque las víctimas se instalen en primera instan-cia y puedan quedar lejos del alcance del agre-sor; con el primer relevamiento que se realiza-rá a nivel nacional para conocer, por primeravez, la dimensión real de la violencia contra lamujer; con la creación de ámbitos específicostanto en el Ministerio del Interior como en elPoder Judicial.La hipocresía.La hipocresía.La hipocresía.La hipocresía.La hipocresía. Todo eso está muy bien, perono alcanza. La violencia contra las mujeres esun problema de todos. Los agresores son par-te de esta sociedad. Condenar su conducta,en todos los ámbitos, denunciarlos y evitar quequeden impunes, apoyar y contener a las vícti-mas, es un deber de todos, nadie puede ha-cerse el distraído.Ello exige terminar con la hipocresía, con eldoble discurso, con el silencio cómplice. Exi-ge cambios en la conducta y en la actitud, enel sentido común profundo de toda la socie-dad. Incluidos los medios de comunicación.Es muy importante el compromiso decomunicadores sociales en las campañascontra la violencia hacia la mujer, hay quesaludarlo. Pero este compromiso no se reflejaen la cobertura de los medios y muestra quelos dueños de estos están muy lejos de él.Hace pocos días se conoció una medición delos temas que trataron los informativos de te-levisión abierta en noviembre. A la coberturade la muerte de una perrita por tres adoles-centes se le dedicaron 3.207 segundos enlos canales privados de TV abierta. En el mis-mo período los asesinatos de dos mujeres víc-timas de violencia doméstica ocuparon solo216 segundos.Vemos todos los días crónicas policiales quehablan de «crimen pasional»cuando un hom-bre asesina a su compañera, o que inclusollegan a hablar de cómo iba vestida o la con-ducta social de la mujer agredida o asesinada.Muchas veces esas notas reflejan además con-tenido que viene en los partes policiales.UUUUUna fna fna fna fna fecha y su signifecha y su signifecha y su signifecha y su signifecha y su significación.icación.icación.icación.icación. Hoy, 25 denoviembre, es el «Día Internacional de la Noviolencia contra la mujer». La fecha no es an-tojadiza. El 25 de noviembre de 1960, lashermanas Mirabal, Minerva, María Teresa y Pa-tria, fueron asesinadas en República Domini-cana por los servicios secretos del dictadorRafael Trujillo.Las hermanas Mirabal eran militantes clan-destinas contra la dictadura y fueron asesi-nadas a garrotazos y estrangulamiento y suscuerpos arrojados a un abismo. El crimen seperpetró en una carretera desierta, las tresmujeres venían de visitar a sus esposos en-carcelados por la dictadura. Patria, Minerva yMaría Teresa, usaban el nombre clandestinode «Mariposa».La fecha fue propuesta en 1981 por el primerEncuentro Feminista Latinoamericano y delCaribe, celebrado en Bogotá; posteriormentefue adoptado por la ONU.La ex presidenta chilena Michelle Bachelet,secretaria ejecutiva de ONU-Mujer, dijo en sureciente visita a Uruguay: «La violencia contralas mujeres es la violación a los derechoshumanos, más extendida en el mundo». Esun concepto que impacta y subleva; tiene todala razón.Los que defendemos los derechos humanos,peleamos sin descanso contra la impunidad ycontra los impunes, no podemos tolerar estamanifestación actual de impunidad y tampo-co a estos impunes. Algunos dirán con razón,«aquellos barros trajeron estos lodos». Puesluchamos contra aquellos barros y tambiéncontra estos lodos, con el mismo compromi-so.Las mujeres sufren muchas formas de vio-lencia en esta sociedad, reciben menor sala-rio por igual tarea, el movimiento sindical estápeleando contra ello pero falta mucho caminopor recorrer. Son más golpeadas por la pobre-za y el desempleo, tienen mayor dificultad paraacceder a la vivienda.La irresponsabilidad de hombres de todas lasedades y condición social para la paternidadlas deja muchas veces al frente del hogar contoda la responsabilidad y ningún apoyo.El capitalismo las explota y agrede por partidadoble o triple: por trabajadoras, por pobres ytambién por ser mujeres.La lucha por enfrentar estas desigualdadeses de todo el movimiento popular, de todo. Perosi eso es así, mucho más es enfrentar la vio-lencia contra las mujeres.Un proyecto de transformación, de cambios,un proyecto de izquierda, debe combatir sintregua ni resquicio esta lacra social.Este es un problema urgente y sus solucio-nes están muy lejos de los clichés, losdiscursitos fáciles o las propuestasdemagógicas de la derecha. ¿Resuelve algode esto la baja de la edad de imputabilidad?¿Es acaso menos grave?Enfrentar este verdadero drama social no esun asunto de mujeres, también es un asuntode hombres. De todos.Llegue en este día a las mujeres uruguayas,víctimas de violencia y no, a las que se es-fuerzan, sueñan y luchan, a las que crean, alas que construyen cada día, nuestra solida-ridad, nuestro respeto, nuestro apoyo y nues-tro compromiso: no están solas.
La intolerable violenciacontra las mujeres