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La Memoria Histórica. Derrota, resistencia y reconstrucción del pasado

La Memoria Histórica. Derrota, resistencia y reconstrucción del pasado

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Published by Norberto Emmerich
Al mirar hacia el pasado no estamos haciendo una pregunta científica que busca saber la “verdad” de lo que ha sucedido, sino una pregunta cargada de angustia. Articular el pasado históricamente no significa descubrir ‘el modo en que fue’ (verdad científica) sino apropiarse de la memoria cuando ésta destella fugazmente en un momento de peligro (verdad política).
Le preguntamos al pasado con la intención de responder las urgencias del presente. “En el pasado hay promesas incumplidas, por lo tanto el pasado “nos habla de cosas que interesan al futuro”.
Necesitamos de la historia “para la vida y para la acción”… “para actuar contra y por encima de nuestro tiempo a favor de un tiempo futuro”.
Al mirar hacia el pasado no estamos haciendo una pregunta científica que busca saber la “verdad” de lo que ha sucedido, sino una pregunta cargada de angustia. Articular el pasado históricamente no significa descubrir ‘el modo en que fue’ (verdad científica) sino apropiarse de la memoria cuando ésta destella fugazmente en un momento de peligro (verdad política).
Le preguntamos al pasado con la intención de responder las urgencias del presente. “En el pasado hay promesas incumplidas, por lo tanto el pasado “nos habla de cosas que interesan al futuro”.
Necesitamos de la historia “para la vida y para la acción”… “para actuar contra y por encima de nuestro tiempo a favor de un tiempo futuro”.

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1
La memoria histórica: derrota, resistencia y reconstrucción del pasado
1
 
Una lectura de las
Tesis sobre el concepto de la historia
, de Walter Benjamin, y otrostextos
2
 
 La tradición de todas las generaciones muertasoprime como una pesadilla el cerebro de los vivos.
Carlos Marx, El 18 Brumario de Luis Bonaparte.
La memoria histórica en la resistencia: el recuerdo como herramienta
Al mirar hacia el pasado no estamos haciendo una pregunta científica que busca saber la
verdad
de lo que ha sucedido, sino una pregunta cargada de angustia. Articular el
 pasado históricamente no significa descubrir „el modo en que fue‟ (verdad científica)
sino apropiarse de la memoria cuando ésta destella fugazmente en un momento depeligro (verdad política).Le preguntamos al pasado con la intención de responder las urgencias del presente.
En
el pasado hay una promesa incumplida de felicidad”
3
, por lo tanto
nos habla de cosas
que interesan al futuro”
4
.Cualquier otro tono en que nos preguntemos sobre el pasado es una pregunta que no
merece responderse, porque “es odioso todo aquello que únicamente me instruye perosin acrecentar mi actividad ni animarla de inmediato” (palabras de Goethe, citadas por 
Nietzche, 1999: 37). Necesitamos de la h
istoria “para la vida y para la acción”… “paraactuar contra y por encima de nuestro tiempo a favor de un tiempo futuro” (Nietzche,
1999: 38-39).La memoria histórica es un recuerdo colectivo, una evocación volcada hacia el presentedel valor simbólico de las acciones colectivas vividas por un pueblo en el pasado. Esuna acción que preserva la identidad y la continuidad de un pueblo, es no olvidar loaprendido, muchas veces con sangre, es el camino para no repetir errores pasados.Es un ejercicio peligroso porque recordar que un día fuimos libres amenaza romper eldominio de quien hoy se aprovecha de nuestras cadenas. Solo las clases dominantesparecen tener memoria histórica, porque para ellos no es importante determinar loshechos históricos, solo necesitan que todos recuerden el resultado final: quien seenfrente con ellos terminará derrotado (García Bilbao, 2010), aunque la tarea dedominación se haya tornado cada vez más difícil en virtud de la resistencia de losdominados.Un pueblo con memoria histórica es dueño de su destino. Los que consideran necesarioimpedir que eso suceda cuentan con los recursos sociales, políticos y económicos paralograrlo. Basta con aniquilar los símbolos, el lenguaje, vaciar la educación y la vida
1
 
Paper preparado para las Jornadas “35 aniversario del golpe de Estado en la Argentina”, Auditorio
Mario de la Cueva, Torre II de Humanidades, Ciudad Universitaria, UNAM, México, 5, 7 y 11 de abril de2011.
2
Dr. Norberto Emmerich, doctor en Ciencia Política y Licenciado en Relaciones Internacionales,Investigador invitado por el Conacyt (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología) de México en elPosgrado en Estudios Sociales de la Universidad Autónoma Metropolitana, Distrito Federal, México.
3
Amador Ibañez, El concepto de historia de Walter Benjamin,www.marxismo.cl/mod/forum/discuss.php?d=1421,18 de marzo de 2010.
4
Eduardo Galeano, El tigre azul y nuestra tierra prometida, citado por Löwy, 2007: 5.
 
2
colectiva de señas de identidad entroncadas con la realidad y la memoria común (GarcíaBilbao, 2010).Los problemas que ahora vivimos ya los vivieron otros antes que nosotros. Sin memoriahistórica estamos condenados a vivir un eterno presente, la repetición constante delmismo sufrimiento, como Prometeo encadenado (García Bilbao, 2010).El pasado que recordamos no es el pasado tal cual sucedió, sino el pasado tal cual loactuamos en el presente. Antes de que podamos informar sobre lo acontecido, estepasado ha cambiado varias veces y siempre nos enteramos demasiado tarde de todo ello.Por eso es importante el rol de los militantes, que pueden predecir el presente porque locontemplan en el medio de las fatalidades que ya han sucedido. Como en el ViejoTestamento son los profetas de un pasado ya vivido.Por más difícil que sea, la memoria histórica siempre está consagrada a la memoria de
los sin nombre
. No se consagra a ellos solo porque rescata del olvido sus nombres,sus trayectorias y sus datos, sino porque pone en tiempo presente
“efectivamente” sus
acciones. Recordar sus acciones significa querer y saber reproducirlas, saber para quésirven, necesitar sus objetivos, participar de sus sueños.Cuando un joven obrero se reúne casi clandestinamente para organizarse junto a suscompañeros, la memoria histórica lo liga con un pasado que quizás no conoce, pero querenace a través suyo, en un momento de urgencia, impulsado por la sensación depeligro. La memoria histórica necesita atrapar ese destello del pasado, puesto que en él
se juega la verdad del presente, las clases oprimidas que son víctimas de la “fuerza delas cosas” han olvidado el pasado y su fuerza subversiva.
 Esta tarea de reconstrucción de una memoria histórica perdida es difícil porque losdominadores de un determinado momento son los herederos de todos los que alguna vezvencieron en la historia. Quien haya alcanzado en el día de hoy la victoria en alguna delas mil batallas que conforman la historia tiene su parte del botín en el festín de los quedominan a los dominados. Esa pequeña reunión es un evento mentalmente difícil porqueel inventario que los vencedores muestran a los vencidos se llama cultura
5
, y de esacultura se alimenta diariamente el dominado. Con las palabras de esa cultura, eldominado percibe, entiende y explica la realidad en la que vive. Solo la memoriahistórica le permite descorrer el velo de la cultura dominante y escapar de la ignorancia.El pasado recreado en el presente por una resurrección y por motivos del presente,busca en el pasado argumentos que respondan las urgencias de este presente. Pero sólo
 puede utilizar este mecanismo redentor si los argumentos del pasado son „emergentes‟,
si atraviesan por el momento fugaz de volverse reconocibles, solo si forman parte de esepoder mesiánico débil con el que fuimos dotados originariamente, si encaja con eseíndice temporal por el cual es convocado al rescate.La verdadera imagen del pasado es fugaz. Se vuelve reconocible solo por unos instantesy amenaza con desaparecer imprevistamente, nunca será vista otra vez. Pero ¿quién nostrae desde el pasado esa imagen olvidada y perdida? Los militantes, los portadores de lamemoria histórica, los actores centrales de la praxis social. Los militantes son quienes
5
 
“Las Pirámides de Egipto, construidas por los esclavos hebreos, o el Palacio de Cortés en Cuernavaca, por los indios sometidos” (Löwy, 2007: 2).
 
3
hacen que la historia no sea una sucesión catastrófica de acontecimientos imprevisibles,sino una herramienta consciente de re-construcción del pasado. La represión establece laruptura de los enlaces sociales que actúan como portadores de la memoria. Si lamemoria histórica no transporta solo conceptos o
“recuerdos” sino experiencias, ladesaparición física de los “mensajeros”
destruye las posibilidades de reproducciónpolítica de la población. Nuevas experiencias se asientan y se construye una nuevamemoria histórica, basada en el miedo, la desmovilizacion y la apatía. En términos de
memoria histórica, aparece el “olvido”.
 Dice Paolo Virno que los neurobiólogos y psiquiatras identifican como causas delolvido dos tipos de interferencia:
 
Retroactiva, es el disturbio que una nueva información acarrea al recuerdo de unevento anterior.
 
Proactiva, es la dificultad de la experiencia actual para memorizar lo quesucederá a continuación (Virno, 2003: 14).El golpe de Estado fue una interferencia de los dos tipos que no irrumpió por elcontenido, sino por la forma. De acuerdo a la memoria histórica anterior era un golpemás que se acumulaba en una larga serie de golpes de Estado. La forma del golpe,determinada por su contenido, es una nueva información que no encaja con el recuerdoanterior (interferencia retroactiva) y no permite anticipar qué sucederá a continuación(interferencia proactiva).En el ámbito historiográfico tenemos la memoria de procedimiento: pasado consolidadoen el saber-hacer o en una costumbre, conservado como técnica o
ethos
, lo queespecíficamente entendemos como memoria histórica. Y la memoria semántica:evocación específica de signos y significados inherentes a hechos pasados, lo quepodríamos llamar memoria de la historia.Hay además tres nociones adicionales:1.
 
Hipermnesia: incremento de la capacidad mnésica en caso de peligro o trauma.En una situación de peligro los militantes capturan todo el bagaje histórico delque disponen para intentar responder, buscan en el pasado la chispa de laesperanza que haga saltar el polvorín hoy (Löwy, 2003: 77).2.
 
Criptomnesia: tomar un recuerdo que aflora imprevistamente, por una ideatotalmente nueva. Es el intento de apelar a viejos esquemas para responder anuevos desafíos.3.
 
Allomnesia: atribuir a una experiencia pasada un contenido o una ubicacióndistinta de la real. En la nostalgia de la derrota, los sobrevivientes encuentran enel pasado acontecimientos, símbolos o palabras, que asimilan al presente.El peligro no amenaza solo a los portadores o receptores de la tradición, tambiénamenaza al contenido de la memoria trasmitida. Y la amenaza siempre es la misma:convertirnos en instrumento de las clases dominantes. En cada época histórica espreciso arrancar la memoria de las manos del conformismo. Porque la redención quedeseamos y prometemos no es glorificación sino guerra, no es honor sino sangre.
“Ni los muertos estarán a salvo si el enemigo vence”,
dice Benjamin, y el enemigo noha hecho sino vencer hasta ahora.

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