LAS VELAS DEL PROFESOR ABELARDO
Luís Carlos Paravicini Página 3
I
Mis experiencias con las computadoras y la informática no fueron delas más gratas, ni mucho menos. Como sucedió con la mayor parte delos profesores de mi generación, eran temas que surgían cada ciertotiempo, más que todo como una especie de velada amenaza, perotambién como una carga conciencial que me atacaba inexorablementedespués de concluido algún paro o huelga con suspensión de clases,que son algo normal y corriente en la actividad del magisterioboliviano.Mientras terminaba mi café con marraqueta y me aprestaba a salir dela casa, escuché que mi mujer, entre advertirme y recordarme, medecía:Abi (soy Abelardo), no olvides ir a la entrega de computadoras en elMinisterio.Como si pudiera olvidar algo que había esperado con inquietuddurante meses, desde que el gobierno anunciara la entrega decomputadoras a todos los profesores urbanos y rurales, algo queinicialmente parecía poco probable, sonaba a demagogiagubernamental pero que hoy iba a ser una terrible realidad para lamayor parte de los profesores fiscales.Los primeros contactos con el mundillo de las computadoras los habíaencontrado en las reuniones familiares. Uno de mis cuñados, Alejo,comerciante en electrodomésticos, inicialmente de línea blanca yaparatos electrónicos, tenía su tienda en la Eloy Salmón y poco a poconos fue transportando de los DVD´s de películas piratas, minicomponentes de sonido y los microondas hasta llegar al mundo queparecía de ciencia ficción, el de las computadoras, los periféricos, lasmemorias, los CD´s, el software y otros términos que el manejaba conla mayor naturalidad, como si se tratara de cosas comunes ysilvestres, pero que para nosotros eran poco menos que chino enversión aimara. Las cuestiones tecnológicas se enriquecieron ocomplicaron mucho cuando mi otro cuñado, Evaristo Primo, luego deuna corta pero exitosa carrera como dirigente de los comerciantesminoristas resultó electo como diputado del partido de gobierno, lo quele cambió la vida, creo que para bien, aunque para su mujer, mi
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