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Juan Carlos Gomez - Gombrowiczidas 40

Juan Carlos Gomez - Gombrowiczidas 40

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40
 
2011
 Juan Carlos Gómez 
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ELORTIBA
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WITOLD GOMBROWICZ, LA ALIMENTACIÓN Y LA COLIFLOR La alimentación y el mismo acto de alimentarse son cuestiones primordiales que ocupanuna atención especial en el pensamiento de los hombres y Gombrowicz no podía ser ajeno a esta particularidad. Ahora bien, sea por espíritu de contradicción, sea por ambivalencia o por alguna otra cosa Gombrowicz trataba de muy diferente manera suscomidas reales y sus comidas literarias.La comida se había convertido en Vence en uno de los pocos placeres que le quedaban,a través de la comida se le despertaba la nostalgia de su infancia y de Polonia desdedonde una familia amiga le mandaba saches de bortsch. También se le despertaba lanostalgia de la Argentina, en su último otoño que transcurre en Vence tuvo una épocaascética, en la que comía carne asada a la parrilla con pan y no comía ninguna otra cosa.Las comidas de por acá las hacíamos generalmente en el “Sorrento”, pero cuandoGombrowicz tenía ganas de comer un buen bife a la parrilla, una comida que le gustabamucho, íbamos a “La Churrasquita” o a “El Palacio de la Papa Frita”. Dio pocasrecepciones en la Argentina, no tenía medios para darlas, pero la cumbre como anfitriónla alcanzó en el Club Americano.Dio una cena en honor de los amigos polacos que tenían la costumbre de invitarlo.Henryk Gruber, un polaco muy rico y snob se hizo cargo de todos los gastos del ClubAmericano: –No entiendo por qué eres amigo del señor Gruber, un hombre tan distantey antipático. “Los trajes del señor presidente (lo había sido del Banco Polaco antes de Nowinski) me viene de maravilla (...)”“No molestes a mi protector y está a la altura de las circunstancias pues el señor  presidente usa ahora un impermeable inglés muy elegante que espero vestir en un futuro próximo”. Distendido, rejuvenecido, se paseaba por aquel decorado de tapicesorientales. Mesas recubiertas de manteles bordados, cubiertos ingleses de plata, velas yflores. Un rostro radiante de propietario efímero pero soberano de todo aquel lujo.Para Gombrowicz era un ejercicio con la forma, fiestas a la antigua con la hospitalidad yel gusto por recibir que le venían de las tradiciones familiares. El restaurante Sorrento,donde acostumbraba a comer, se convirtió en un santuario gastronómico. Allí recibíenseñanzas sobre los modales de la mesa: el cuchillo sólo se utiliza si no se puede prescindir de él, nunca para una omelette, una tarta, con el tenedor alcanza.La cuchara debe ingresar de costado a la boca, nunca de punta. El caldo se debeabsorber en silencio; no se deben tomar los alimentos con las manos; lo que ingresa a la boca no puede salir por la boca: ¿Y los carozos y las espinas?; –Arréglese, hay quesacarlos antes; jamás usar mondadientes y mucho menos llevarse una mano a la boca para ocultar las maniobras que se hacen con él.Basta decir que Gombrowicz violaba una por una todas estas prohibiciones. ¿Qué hace,Gombrowicz?; –Vea, Gómez, una vez que se sabe, está permitido. Y es el Sorrento elque le da una idea sobre la que escribe un pasaje célebre en las páginas de los diarios enel que convierte a la comida en un mecanismo que baila al son de una músicametafísica. “A derecha e izquierda, burguesía (...)”“Las mujeres se meten en sus orificios bucales trozos de carne mortecina y mueven la bocacha. Esta carne les pasa al esófago y después al aparato digestivo. Todo ello con
 
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cara de sacrificio, y de nuevo abren el orificio para llenarlo... Los hombres se valen decuchillo y tenedor; entre otras cosas, sus pantorrillas embutidas en las perneras se nutrenaprovechando el trabajo de los órganos digestivos (...)”“¿Sería francamente extraño abordar la actividad de la gente aquí reunida como lanutrición de las pantorrillas...? Pero el mecanismo de sus movimientos está fijado en losmás mínimos detalles, todas estas operaciones están definidas y formadas desde hacesiglos: alargar la mano para alcanzar el limón, untar los trocitos de pan, conversar entredos tragos (...)”“Llenar los vasos o servir los platos al margen de una conversación, una uniformidad demovimientos casi como en los conciertos de Brandeburgo. Se ve aquí la humanidad quese repite a sí misma sin descanso. La sala, rebosante de comilona, se manifiesta en unainfinidad de variantes, como una figura de vals repetida por los bailarines; y la cara deesta sala concentrada en su eterna función era la cara de un pensador”.Esta forma constructiva de referirse a los alimentos gira ciento ochenta grados cuandoGombrowicz da rienda suelta a su imaginación creativa. En “Ivona” el alimento eselegido como la forma más adecuada de asesinato para matar a Ivona, una pobre jovenque involuntariamente ponía al descubierto las monstruosidades del reino. El Príncipequiere asesinarla con un cuchillo y la Reina con una pócima de veneno.Finalmente el Rey se inclina por la alimentación, elige una corvina como el instrumentodel asesinato, un pescado que va a ser servido en un banquete de homenaje. El reyescondido detrás de un sillón le dice al chambelán que le gustaría saber qué cosas haceMargarita cuando nadie la ve, está empezando a sospechar que lo engaña. Le habla de la prosperidad de la inmoralidad, el cinismo y la desvergüenza.El Rey le comenta al chambelán que si pasara por ahí Ivona podría matarla, que ya otravez lo habían hecho. El chambelán lo previene de que es necesario, debido a losmomentos que se viven, conservar la urbanidad y el tacto, que un asesinato como elanterior sería imposible, pero que en el banquete se podría servir un plato de pescadocon muchas espinas como la corvina.Ivona se pone nerviosa delante de la gente, casi se ahoga con una papa, la corvina es un pescado difícil. El rey lo aprueba, esa idiotez es tan grande que no puede despertar sospechas. Entra la reina y el rey se esconde tras el sillón otra vez. Margarita saca uncuaderno de poemas de amor y recita. Se siente humillada por la semejanza queencontró el rey entre sus escritos e Ivona.Está decidida a matarla con un veneno volcando unas gotas en su medicina. Pero latiene que matar con otro aspecto, se desordena el cabello, se pintarrajea y cuando está por entrar al cuarto de Ivona el rey se le echa encima y la detiene. Le dice que es unmonstruo, una infame y ella se desmaya. Cuando Margarita se despierta el rey le diceque ellos saben como matarla, que hace mucho tiempo habían ahogado a otra tarada.La reina no está de acuerdo, el rey le dice que la asesinará con estilo y majestad y deuna manera tan idiota que nadie podrá pensar mal, que en el banquete de la noche se ibaa manducar una corvinita a la crema exquisita. Margarita le dice que ni loca piensaservir corvina, entonces el rey le pide al chambelán que le alcance la corona, la reinaretrocede aterrada.El Rey Ignacio la amenaza con pegarle y le exige que prepare y sirva la corvina. El reyse tranquiliza y le ruega que invite a los dignatarios más snob, a los viejos profesionalesde la arrogancia capaces de paralizar a cualquiera. No quiere ver más emociones ni

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