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Freud S ConstruccionesEnanalisis

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07/07/2014

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Freud S., Construcciones en psicoanálisis - 1937I. Siempre me ha parecido que hablaba muy en a!or de cierto cient"#co muy conocido que tratara con $usticia al psicoanálisis en una %poca en que la mayor parte de la &ente no se sent"a obli&ada a ello. sin embar&o, en unaocasi'n e(pres' una opini'n sobre la t%cnica anal"tica que era peyorati!a e in$usta. )i$o que al proporcionar interpretaciones a un paciente lo tratamos se&*n el amoso principio de +eads I in, tails you lose . s decir, si el paciente está de acuerdo con nosotros, la interpretaci'n es acertada si nos contradice, es un si&no de su resistencia, lo cual demuestra tambi%n que estamos en lo cierto. )e este modo siempre tenemos ra/'n rente al pobre diablo inerme al que estamos anali/ando, independientemente de lo que responda a lo que le presentamos. 0hora bien como en realidad es cierto que un 2no de uno de nuestros pacientes no es en &eneral bastante para hacernos abandonar una interpretaci'n como incorrecta, tal re!elaci'n sobre la naturale/a de nuestra t%cnica ha sido muy bien recibida por los enemi&os del psicoanálisis. 4or tanto, merece la pena que demos una noci'n detallada de c'mo acostumbramos a lle&ar a la aceptaci'n del 2s" odel 2no de nuestros pacientes durante el tratamiento psicoanal"tico, de la e(presi'n de su aceptaci'n o de la ne&ati!a. l psicoanalista práctico nada aprenderá, naturalmente, en el curso de esta apolo&"a que no sepa ya. n cosa sabida que el traba$o anal"tico aspira a inducir al paciente a que abandone sus represiones 5usando la palabra en su sentido más amplio6, que pertenecen a la primera %poca de su e!oluci'n, y a reempla/arlas por reacciones de una clase que corresponder"an a un estado de madure/ ps"quica. Con este prop'sito a la !ista debe lle&ar a reco&er ciertas e(periencias y los impulsos aecti!os concitados por ellas que en ese momento ha ol!idado. Sabemos que sus actuales s"ntomas e inhibiciones son consecuencia de represiones de esta clase es decir, que son sustitutos de las cosas que ha ol!idado. 8u% clase de material pone a nuestra disposici'n del cual podemos hacer uso para ponerle en el camino de recobrar los perdidos recuerdos :oda clase de cosas. ;os da ra&mentos deesos recuerdos en sus sue<os de &ran !alor por s" mismos, pero &randemente des#&urados, por lo com*n, por todos los actores que inter!ienen en la ormulaci'n de los sue<os. :ambi%n, si se entre&a a la 2asociaci'n libre, produce ideas, en las que podemos descubrir alusiones alas e(periencias reprimidas y deri!ati!os de los impulsos aecti!os suprimidos, lo mismo que de las reacciones contra ellos. = #nalmente e(isten indicios de repeticiones de los aectos que pertenecen al material reprimido que se encuentran en acciones reali/adas por el paciente, al&unasimportantes, otras tri!iales, tanto dentro como uera de la situaci'n psicoanal"tica. ;uestra e(periencia ha demostrado que la relaci'n de transerencia que se establece hacia el analista se halla particularmente calculada para a!orecerel re&reso de esas cone(iones aecti!as. )e este material bruto -si podemos llamarlo as"- es de donde hemos de e(traer lo que buscamos. = lo que buscamos es una ima&en del paciente de los a<os ol!idados que sea !erdadera y completa en todos los aspectos esenciales. 4ero en este punto hemos de recordar que el traba$o anal"tico consta de dos porciones completamente distintas, que se lle!an a cabo en dos locali/aciones
 
dierentes, que aecta a dos personas, a cada una de las cuales le es asi&nada una tarea distinta. 4or un momento puede parecer e(tra<o que este hecho tan undamental no haya sido se<alado hace tiempo pero inmediatamente se percibirá que nada hab"a oculto en esto, que es un hecho uni!ersalmente conocido y e!idente por s" mismo y que s'lo se pone de relie!e aqu" y se e(amina aisladamente con una intenci'n particular.  :odos sabemos que la persona que está siendo psicoanali/ada ha de ser inducida a recordar al&o que ha sido e(perimentado por ella y reprimido, y los determinantes dinámicos de este proceso son tan interesantes que la otra parte del traba$o, la tarea reali/ada por el psicoanalista, es recha/ada a un se&undo t%rmino. l analista ni ha e(perimentado ni ha reprimido nada del material que se considera su tarea no ha de ser recordar al&o. Cuál es entonces su tarea Su tarea es hacer sur&ir lo que ha sido ol!idado a partir de las huellas que ha de$ado tras s", o más correctamente, construirlo. l tiempo y modo en que transmite sus construcciones a la persona que está siendo psicoanali/ada, as" como las e(plicaciones con las que las acompa<a,constituyen el ne(o entre las dos partes del traba$o anal"tico, entre su propiaparte y la del paciente. Su traba$o de construcci'n o, si se pre#ere, de reconstrucci'n, se parece mucho a una e(ca!aci'n arqueol'&ica de una casa o de un anti&uo edi#cio que han sido destruidos y enterrados. >os dos procesos son en realidad id%nticos, e(cepto que el psicoanalista traba$a en me$ores condiciones y dispone de más material en cuanto que no trata en al&o destruido, sino con al&o que toda!"a se halla !i!o, y tal !e/ tambi%n por otra ra/'n. 4ero as" como el arque'lo&o construye las paredes del edi#cio a partir de los cimientos que han permanecido, determina el n*mero y la situaci'n de las columnas a partir de las depresiones en el suelo y reconstruye las decoraciones y pinturas murales partiendo de los restos encontrados en las ruinas, lo mismo hace el psicoanalista cuando deduce sus conclusiones de los ra&mentos de recuerdos, de las asociaciones y de la conducta del su$eto. >os dos tienen un derecho inne&able a reconstruir, con m%todos de suplementaci'n y combinaci'n, los restos que sobre!i!en. :ambi%n los dos están su$etos a comunes di#cultades y uentes de error. ?no de los problemas más arduos que se presentan al arque'lo&o es la determinaci'n de la anti&@edad de sus halla/&os si un ob$eto aparece en al&*n ni!el o si ha sido lle!ado a %l por al&*n trastorno posterior. s ácil ima&inar las dudascorrespondientes que sur&en en el caso de las construcciones psicoanal"ticas. Como hemos dicho, el psicoanalista traba$a en condiciones más a!orables que el arque'lo&o, puesto que dispone de un material que no tiene comparaci'n con el de las e(ca!aciones por e$emplo, de la repetici'n de reacciones que datan de la inancia y todo lo que está indicado por la transerencia en cone(i'n con estas repeticiones. 4ero además ha de tenerse en cuenta que el e(ca!ador trata con ob$etos destruidos de los que se han perdido &randes e importantes ra&mentos, por !iolencias mecánicas, por el ue&o y por el pilla$e. ;in&*n esuer/o los descubrirá ni lospodrá unir con los restos que sobre!i!en. l *nico camino que queda es el de reconstrucci'n, que por esta ra/'n con recuencia s'lo puede alcan/ar uncierto &rado de probabilidad. 4ero ocurre al&o dierente con el ob$eto ps"quico cuya temprana historia intenta recuperar el psicoanalista. 0qu" corrientemente nos encontramos en una situaci'n que en la arqueolo&"a s'lo se presenta en raras circunstancias, como las de 4ompeya o las de la
 
tumba de :utanAamen. :odo lo esencial está conser!ado incluso las cosas que parecen completamente ol!idadas están presentes de al&una manera y en al&una parte y han quedado meramente enterradas y hechas inaccesibles al su$eto. Bealmente, como sabemos, puede dudarse de si cualquier estructura ps"quica puede ser !"ctima de una total destrucci'n. S'lo depende de la t%cnica psicoanal"tica el que ten&amos el %(ito de lle!ar completamente a la lu/ lo que se halla oculto. S'lo hay otros dos hechos que contrapesan la e(traordinaria !enta$a de la que disruta el traba$o psicoanal"tico uno, que los ob$etos ps"quicos son incomparablemente más complicados que el material de las e(ca!aciones, y otro, que tenemos un insu#ciente conocimiento de lo que podemos esperar encontrar en cuanto que su estructura más #na contiene tantas cosas que son toda!"a misteriosas. 4ero nuestra comparaci'n de las dos clases de traba$o no puede ir más allá que esto, porque la dierencia principal entre ellos se hallaen el hecho de que para el arque'lo&o la reconstrucci'n es la aspiraci'n y el#n de sus esuer/os, mientras que para el analista la construcci'n es solamente una labor preliminar. II. ;o es, sin embar&o, una labor preliminar en el sentido de que haya de completarse antes de que pueda empe/arse el traba$o si&uiente, como, por e$emplo, ocurre en el caso de la construcci'n de un edi#cio en el que todas las paredes han de le!antarse y todas las !entanas incrustarse antes de quepueda empe/arse el traba$o si&uiente, como, por e$emplo, ocurre en el caso de la construcci'n de un edi#cio en el que todas las paredes han de le!antarse y todas las !entanas incrustarse antes de que pueda empe/arse la decoraci'n interna de las habitaciones. :odo psicoanalista sabe que las cosas ocurren de un modo dierente en un tratamiento anal"tico y que ambas clases de traba$o se reali/an simultáneamente, una de ellas marchando un poco por delante y la otra si&ui%ndola. l psicoanalista termina una construcci'n y la comunica al su$eto del análisis, de modo que pueda actuar sobre %l constituye entonces otro ra&mento con el material que le lle&a, hace lo mismo y si&ue de este modo alternati!o hasta el #nal. Si en los traba$os sobre t%cnica psicoanal"tica se dice tan poco acerca de las 2construcciones es porque en lu&ar de ellas se habla de las 2interpretaciones y de sus eectos. 4ero creo que 2construcci'n es desde lue&o la palabra más apropiada. l t%rmino 2interpretaci'n se aplica a al&una cosa que uno hace con al&*n elemento sencillo del material, como una asociaci'n o una parapra(ia. 4ero es una construcci'n cuando uno coloca ante el su$eto anali/ado un ra&mento de su historia anterior, que ha ol!idado, de un modo apro(imadamente como %ste 2+asta que ten"a usted n a<os, se consideraba usted como el *nico e ilimitado due<o de su madre entonces lle&' otro beb% y le tra$o una &ran desilusi'n. Su madre le abandon' por al&*n tiempo, y aun cuando reapareci', nunca se hallaba entre&ada e(clusi!amente a usted. Sus sentimientos hacia su madre se hicieron ambi!alentes, su padre lo&r' una nue!a importancia para usted, etc. n el presente art"culo nuestra atenci'n se diri&irá e(clusi!amente a este traba$o preliminar reali/ado por las construcciones. = aqu", ya al comien/o, se presenta la cuesti'n de qu% &arant"as tenemos de que mientras traba$amos en ellas no cometemos errores y ponemos en peli&ro el %(ito del tratamiento presentando al&una construcci'n que sea incorrecta. 4arece que en esta cuesti'n no se puede dar en todos los casos una respuesta con

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