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Número 75Miércoles,7de diciembrede 2011
El perseguidor
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EL AUTOR ANTE SU OBRA 
 El círculo platónico por
MARIO GAMBÍN
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EL VUELO DE ÍCARO
 ZODORÍS VORIÁS. DIEZ POEMAS por
TRADUCCIÓN Y NOTAS: MARIODOMÍNGUEZ PARRA 
2 a 6
ARMARIO DE LUCES Y SOMBRAS 
,DE
ROMÁN HERNÁNDEZ
ELESPACIO ALBAR,EN LALAGUNA,ACOGE DESDE ELVIERNES 16 DE DICIEMBRE AL30 DE ENERODE 2012 LAÚLTIMAEXPOSICIÓN DELARTISTATINERFEÑO
EL PERSEGUIDOR
 
EDUARDO GARCÍA ROJAS
-
Armario de luces y sombras 
.¿Le asaltaalgún tipo de pudor ahora que presenta lasluces y sombras que contiene?
- Pues francamente no. Pienso que, enese gesto o acto inefable que supone lapráctica artística, hay que partir siemprede uno mismo para llegar al otro, a losdemás. Como podrá imaginar el especta-dor, que necesariamente tendrá que sertambién lector,
 Armario de luces y sombras
es una obra autobiográfica en la mismamedida en que para Antonio Gamonedasu obra
Un armario lleno de sombra
es unrelato autodiegético basado en la recupe-ración del pasado para explicar las cir-cunstancias del presente, de su presente.En mi
armario de luces y sombras
, pasado y presente viven en comunión y solo esnecesario abrir sus puertas para acceder ami interior. J. Ramón Jiménez escribió unaforismo que recoge muy bien lo quequiero decir: “El poeta: autorretrato” y eneste sentido llegó a manifestarse tambiénJ. Pollock: “yo pinto lo que soy”. Recuerdoen mi visita a la iglesia de Santa Felicitá enFlorencia, ante un fresco, un hermoso des-cendimiento de Pontormo, la cuidadorade la iglesia se me acercó y señalando lapintura, me dijo:
ogni di pintore dipinguese
[todo pintor se pinta a sí mismo]. En pri-mer término, mirando al espectador seencuentra el autorretrato del pintor.Pienso que todo lo que hacemos es reflejode nosotros mismos y si la obra de arte essentida, mucho más.
- ¿De dónde viene el armario? ¿Qué histo-ria guarda y hasta que punto ha sido clave ensu producción creativa?
-
 Armario de luces y sombras
fue adivi-nando la luz tras distintos momentos defecundidad creativa, con él llegué a recor-dar aspectos de mi trayectoria vital que mimemoria casi había borrado. Con
 Armariode luces y sombras
se ha abierto una ven-tana al alma del hoy y del ayer para pre-sentar hechos y recuerdos materializadosahora a través del gesto en la re-creaciónde aquel objeto cotidiano que me acom-pañó desde mi infancia, desde los 6 añosde edad. Una serie de coincidencias en eltiempo, mi encuentro con un armarioarrojado a la basura en una calle de SantaCruz hace unos dos años y la lectura delas memorias de Antonio Gamoneda reco-gidas bajo el título
Un armario lleno de sombra
(Galaxia Gutenberg, 2009) queadquirí en una librería, fueron determi-nantes para el alumbramiento. A medidaque me sumergía en sus páginas descu-bría muchas similitudes y vivencias que,aunque distantes en el tiempo y el lugar,sentía muy cercanas. La lectura de susmemorias, además de su legado poético,ha sido compañera fiel en todo el procesocreativo de esta obra. Sin esa serie de coin-cidencias creo que la obra no hubiese vistola luz.
- En esta colección ¿investiga nuevas pro-puestas estéticas o es una reflexión sobre sutrabajo?
- No me ha interesado tanto la búsquedade una propuesta estética, pero sí es ciertoque hay, en algunos de los objetos insertosen el armario, una sucesión morandiana,pues las formas creadas convocan encierta medida, una belleza callada. Nadadisuena y suena a la vez, el color, la luzque incide en los objetos, muestra la armo-nía de las cosas. La correcta disposición seencuentra incluso en la presencia de lamuerte, en las estructuras cranealeshumanas y de animales que nos trasladanal territorio del
memento mori
. En todocontraste (luces y sombras, aquí), hay una voluntad barroca, una tendencia al claros-curo. A. Gamoneda en uno de los versosescritos pertenecientes al poema que llevapor título “Hablo con Román ante suarmario de luces y sombras” dice “la luz esmédula de sombra”. Más que una pro-puesta estética, se trata más bien de unaprofunda reflexión sobre mi experiencia vital y trayectoria artística. En el caso delarmario, los objetos fabricados y los escri-tos realizados en él no suponen otra cosaque derivaciones del transcurrir del pen-samiento basadas en la experiencia y en lamemoria, teniendo en cuenta que “lamemoria –como dice Gamoneda- se hacetambién de olvidos”. Esos objetos, reinter-pretados, construidos y los textos que losacompañan guardan una estrecha rela-ción con conceptos propios de la tratadís-tica antigua sobre el arte, sobre lecturasdiversas. La exégesis deformas percibi-das de nuestra propia naturaleza insular(penca-balaustre, penca fálica...), lossiniestros instrumentos de medición y cál-culo, las estructuras craneales y geométri-cas y los fragmentos de maniquíes semuestran una vez más. Todo un reperto-rio de elementos, un túmulo de objetosdispuestos cuidadosamente a modo demoderna
 vanitas
en un espacio que deja ver, como viene siendo habitual en mi tra- yectoria, un contenido cargado de ironía y melancolía que no es más que puraarqueología de la memoria. Lo que anun-cia el armario en su interior es lo que estárepresentado: una afirmación de lo exis-tente, del mundo físico y psíquico porquecomo dijo John Berger “lo que parece unacreación no es sino el acto de dar forma alo que se ha recibido”. Por ello, y enla-zando con su primera pregunta, no sepuede hablar de pudor, más bien de reali-dad y asimilación en el sentido de com-prender lo que se aprende.
- Ysea así o no,¿qué constantes cree quese revelan en ella?
- Constantes derivadas de la propianecesidad de orden compositivo, físico eincluso psíquico. Ante todo constantes vitales, pues creo que la vida es, aunquepueda parecer paradójico, una maravi-llosa pesadilla que necesita del arte. Y aese gesto único y a la vez complejo, medebo de forma inevitable pues noentiendo mi existencia sin esta actividad.
 De prospectiva pingendi
, por ejemplo, conel flexible símbolo de la verticalidad quela caracteriza es una vuelta a la razón y alorden.
Cabeza pensante para un ballet triá-dico
,
Cabeza y homúnculo
,
 La fábula de Adán o el misterio de Magritte
, son piezasque forman parte de una serie de ocho pie-zas, cabezas-vitrina, una especie de arma-rios-relicarios que vienen a reafirmar estaobstinada búsqueda por hacer visiblesaspectos relevantes de mi trayectoria per-sonal, artística y docente.
- Por lo que he podido observar,uno de loselementos recurrentes de su creación esproponer una reflexión sobre la muerte.¿Porqué?
- “… la muerte sea [es] la madre de la vida” escribe Gamoneda en uno de sushermosos versos del poema dedicado aesta obra titulada, como señalé antes,“Hablo con Román ante su armario deluces y sombras”. Recuerdo ahora elpasaje bíblico de Job en el Antiguo Testa-mento que leí con mi abuela en algúnmomento de mi infancia y que he releídodespués tantas veces: “yo digo a la putre-facción y a los gusanos: vosotros sois mimadre y mi padre”. ¿Cómo no va a estarpresente el tema de la muerte en mi obracon esos recuerdos y vivencias? El
 Memento mori
, el “acuérdate de que hasde morir” aparece una y otra vez. En esarealidad, la palabra, la escritura, la crea-ción artística, de algún modo se convier-ten en flotadores y me salvan de morir
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El perseguidor
ROMÁN HERNÁNDEZ /
ESCULTOR 
“A VECES PIENSO QUE ELDIBUJO Y LA ESCRITURASON UNA MISMA COSA”
El espacio Albar, en La Laguna, acoge el próximo viernes, 16 de diciembre, la inauguración de la exposición
 Armario de luces y sombrasacompañado de testamento ológrafo y otros enigmas
del escultor Román Hernández (Tenerife, 1963). La muestra, que permanecerá en esta salahasta el 30 de enero, recoge alguno de los trabajos más audaces del artista, aventura en la que han colaborado con sus textos en el libro-catálogo escritores y poetas como Antonio Gamoneda, María José Alemán, Bruno Mesa, Sabas Martín, Rafael Amor, Verónica García, RicardoUgarte, Valerio Nardoni, Julia Otxoa, Agustín de Julián, Coral García, y Antonio Puente, entre otros.
 Armario de luces y sombras acompañadode testamento ológrafo y otros enigmas
es una colección que “retoman conceptos de mi trayectoria artística e incluso docente de los últimos veinte años”, expresa Hernández, quien coincide con el crítico J. Luis Puerto al afirmar que también “hay algo en el armario que lleva alespectador al desasosiego.”
A VECES PIENSO QUE EL DIBUJO Y LA ESCRITURA SON UNA MISMA COSA
 
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El perseguidor
ahogado. Por eso creo que los que se pri- van de la lectura, del arte… de algunamanera, yacen muertos en vida. Aquí pro-pongo un “homenaje a los libros”, a sussecretos y enigmas. Se hace visible en estamuestra con los denominados objetos“portadores de palabras”. Realizados enmadera policromada llevan escrito depuño y letra los títulos de aquellas obrasque fueron determinantes en mi infancia,mi adolescencia y mi formación artística y docente hasta hoy. Algunos de esos textosa los que he dedicado algunos pensamien-tos sueltos que el espectador podrá leer enla exposición son:
 Aforismos
de Nietzsche;
 La tijera
de Jünger;
Charlas de Café 
deRamón y Cajal;
 Elogio del calígrafo
de Valente;
 La Divina Comedia
de Dante; las
Sagradas Escrituras
;
Confesiones de San Agustín
;
 Arte de la prudencia
de BaltasarGracián;
 Libro de los veinticuatro filósofos
;
 Movimiento perpetuo
de Monterroso;
 Ladanza de la muerte seguido de un texto de John Ruskin y del Códice del Escorial
deHans Holbein;
 Los números oscuros
deClara Janés;
 Apuntes sobre el dibujo
de Yves Bonnefoy;
Vivir es una obra maestra
de Jorge E. Eielson y otros tantos de unalarga lista. Se trata de textos a los queacudo con cierta frecuencia y a los que vol- veré más adelante, sin duda.
- ¿Yqué imagen tiene de la muerte?
- La muerte tiene la imagen asociada alo que hemos percibido a lo largo de nues-tra vida, de nuestra relación y experiencia vital con ella. La aparición de este tema, -tan recurrente en la historia del arte, dichosea de paso- en mi obra es evidente y posi-blemente tenga que ver con vivencias muy próximas a ella y que experimenté a edadmuy temprana: a los 7 años tuve mi pri-mer acercamiento en el velatorio de miabuelo materno, después vinieron otrasexperiencias como la exhumación de susrestos y años más tarde la de sus dos hijosque abrazaron la muerte con seis mesesde diferencia. Ese encuentro con lamuerte, más bien con sus despojos, surgede nuevo en mis pensamientos cuando leoen las memorias de Gamoneda, su expe-riencia en la exhumación de los restos desu padre, pues anduvo, a petición de sumadre, “escarbando en la tierra” pararecuperar los dientes de oro del cráneo desu padre, piezas que vendrían a paliar lapobreza familiar en aquellos difíciles tiem-pos de la posguerra civil española. La ima-gen de la muerte y sus consecuencias estátan grabado en las pupilas del poeta queen su poemario
 Arden las pérdidas
recoge:“[…] volví a ver frutos petrificados por elsilencio y, en mis manos, la dentadura demi padre (fue una excavación de la hume-dad terrestre). Hube de calcular el valorde la bisutería negra recibida de amantesdesconocidos y, un día, se manifestó lamelancolía cableada del corazón al intes-tino”. ¿Cómo no va a estar presente la ima-gen de la muerte en mi conciencia si, ade-más de esas vivencias, se suma la cercaníade haber podido quedar al margen de la vida en tres ocasiones distintas? Quizáhable de esto en algún momento. Siento verdadera fascinación por las estructurascraneales, por esos andamiajes de lacarne, “la arquitectónica del cuerpo” comodefinía la estructura ósea la academiafrancesa del XVIII. De hecho, tengo unacolección importante de huesos humanos,de diversos animales, de conchas mari-nas, de formas caprichosas que nos hadonado la naturaleza. ¿Existe algo másimpresionante que la caja craneana, suinterior, su topografía, su textura envol- vente, ese espacio, “morada del pensa-miento”? ¿A quién no le ha fascinado la visión de esa caja? El crítico G. Didi-Huberman aporta en su bello texto titu-lado
Ser cráneo
, una mezcla de críticaartística, de ensayo y de poesía en el queleo por primera vez un poema de S. Bec-kett: “fuera del cráneo solo dentro /enalguna parte alguna vez / como una cosa / cráneo último refugio / cogido desdefuera”. Se trata de un tema que siempreha despertado el interés del artista. Unejemplo que para algunos podría conside-rarse oscuro, morboso y autorreferenciales la obra del artista escocés Douglas Gor-don pues desde hace años, colecciona crá-neos en los que talla una estrella de cincopuntas por cada año cumplido, cráneosque aparecen en contextos variables. Lafigura de la estrella tiene que ver con lacuriosa foto que Man Ray tomó de MarcelDuchamp en 1919, en la que se apreciauna tonsura en forma de estrella de cincopuntas, un gesto al parecer anticlericalpues la iglesia católica interpreta la ton-sura como apertura simbólica de la cabezaa la comunión con lo sagrado. Pondré otroejemplo y, para ello, tenemos que remon-tarnos al siglo XVI: en el pequeño cuadrode Barthel Bruyn “el viejo” titulado
 Memento mori
, una de las primeras natu-ralezas muertas alemanas, aparece la ima-gen de un cráneo en el que el artista mani-fiesta una gran habilidad en su ejecución y debajo, en alemán antiguo reza: “No hay ningún escudo que te pueda defender dela muerte, cuando llegue tu turno mori-rás, créeme”. Este cuadro me sirvió de ins-piración para realizar mi obra
 Mementomori
, en hueso y madera, de tamaño natu-ral. Una pieza que, a mi juicio, está lejosde cualquier pretensión morbosa. Todo locontrario, la ironía, -bueno, una cierta iro-nía diríase melancólica-, me persiguiópara elaborarla. La pieza está compuestapor una tibia y un peroné insertados en la
 La escultura es elcamino que conectacon lo inefable, conmis pensamientos y sensaciones. El músico y poeta Fermín Higuera, en su Religare, poemarioque tuve el honor deilustrar y que acabade publicar laeditorial madrileña Polibea en su serie Losconjurados, escribió:“no olvides que sóloeres real cuando tocas y te tocan” y ahoramismo, la esculturaes, sin duda, el lugaríntimo y reservadodonde he sido y soycapaz de tocar el pensamiento
 EL ARTISTA Y SU OBRA
 Aquellos que me conocen, descubriránen esta exposición aspectos de mi vidahasta ahora desconocidos para ellos.Sólo decir para finalizar, que en estosmomentos de plenitud, de lecturasdiversasy de fecunda actividad crea-tiva, me invade la idea de que dedi-carme a la escultura y a su enseñanza, si es que semejante acto se puede ense-ñar,no supone otra cosa que narrarmi propia existencia, con sus luces y sus sombras. Es más, la necesidad expre- siva de la imagen, unida a la necesidadde reflexionar sobre los propios actoscreativos y sus productos, requiere tam-bién de los demás, su propia interpreta-ción, tal vez un juicio de valor, un pen- samiento, eso que Rodríguez de la Florha denominado “el esfuerzo de exégesis plural que la imagen demanda infinita-mente”. Por ello, y para acercar alespectador al interior del armario,quien deberá abrirlo con gesto de alqui-mista, escribí la frase que figura en suexterior que procede del poema de José  Bento titulado Si quieres saber de mí. Acaba este poema con unos hermosos versos que podría hacer suyos todoartista: "[...] Por más esquivo, más dis-tante que yo esté, / siempre ahí meencontrará quien me busque". Miarmario construido y habitado -y en general toda mi escultura- es hoy unespacio de meditación.” 
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A VECES PIENSO QUE EL DIBUJO Y LA ESCRITURA SON UNA MISMA COSA (II)

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