EDUARDO GARCÍA ROJAS
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Armario de luces y sombras
.¿Le asaltaalgún tipo de pudor ahora que presenta lasluces y sombras que contiene?
- Pues francamente no. Pienso que, enese gesto o acto inefable que supone lapráctica artística, hay que partir siemprede uno mismo para llegar al otro, a losdemás. Como podrá imaginar el especta-dor, que necesariamente tendrá que sertambién lector,
Armario de luces y sombras
es una obra autobiográfica en la mismamedida en que para Antonio Gamonedasu obra
Un armario lleno de sombra
es unrelato autodiegético basado en la recupe-ración del pasado para explicar las cir-cunstancias del presente, de su presente.En mi
armario de luces y sombras
, pasado y presente viven en comunión y solo esnecesario abrir sus puertas para acceder ami interior. J. Ramón Jiménez escribió unaforismo que recoge muy bien lo quequiero decir: “El poeta: autorretrato” y eneste sentido llegó a manifestarse tambiénJ. Pollock: “yo pinto lo que soy”. Recuerdoen mi visita a la iglesia de Santa Felicitá enFlorencia, ante un fresco, un hermoso des-cendimiento de Pontormo, la cuidadorade la iglesia se me acercó y señalando lapintura, me dijo:
ogni di pintore dipinguese
[todo pintor se pinta a sí mismo]. En pri-mer término, mirando al espectador seencuentra el autorretrato del pintor.Pienso que todo lo que hacemos es reflejode nosotros mismos y si la obra de arte essentida, mucho más.
- ¿De dónde viene el armario? ¿Qué histo-ria guarda y hasta que punto ha sido clave ensu producción creativa?
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Armario de luces y sombras
fue adivi-nando la luz tras distintos momentos defecundidad creativa, con él llegué a recor-dar aspectos de mi trayectoria vital que mimemoria casi había borrado. Con
Armariode luces y sombras
se ha abierto una ven-tana al alma del hoy y del ayer para pre-sentar hechos y recuerdos materializadosahora a través del gesto en la re-creaciónde aquel objeto cotidiano que me acom-pañó desde mi infancia, desde los 6 añosde edad. Una serie de coincidencias en eltiempo, mi encuentro con un armarioarrojado a la basura en una calle de SantaCruz hace unos dos años y la lectura delas memorias de Antonio Gamoneda reco-gidas bajo el título
Un armario lleno de sombra
(Galaxia Gutenberg, 2009) queadquirí en una librería, fueron determi-nantes para el alumbramiento. A medidaque me sumergía en sus páginas descu-bría muchas similitudes y vivencias que,aunque distantes en el tiempo y el lugar,sentía muy cercanas. La lectura de susmemorias, además de su legado poético,ha sido compañera fiel en todo el procesocreativo de esta obra. Sin esa serie de coin-cidencias creo que la obra no hubiese vistola luz.
- En esta colección ¿investiga nuevas pro-puestas estéticas o es una reflexión sobre sutrabajo?
- No me ha interesado tanto la búsquedade una propuesta estética, pero sí es ciertoque hay, en algunos de los objetos insertosen el armario, una sucesión morandiana,pues las formas creadas convocan encierta medida, una belleza callada. Nadadisuena y suena a la vez, el color, la luzque incide en los objetos, muestra la armo-nía de las cosas. La correcta disposición seencuentra incluso en la presencia de lamuerte, en las estructuras cranealeshumanas y de animales que nos trasladanal territorio del
memento mori
. En todocontraste (luces y sombras, aquí), hay una voluntad barroca, una tendencia al claros-curo. A. Gamoneda en uno de los versosescritos pertenecientes al poema que llevapor título “Hablo con Román ante suarmario de luces y sombras” dice “la luz esmédula de sombra”. Más que una pro-puesta estética, se trata más bien de unaprofunda reflexión sobre mi experiencia vital y trayectoria artística. En el caso delarmario, los objetos fabricados y los escri-tos realizados en él no suponen otra cosaque derivaciones del transcurrir del pen-samiento basadas en la experiencia y en lamemoria, teniendo en cuenta que “lamemoria –como dice Gamoneda- se hacetambién de olvidos”. Esos objetos, reinter-pretados, construidos y los textos que losacompañan guardan una estrecha rela-ción con conceptos propios de la tratadís-tica antigua sobre el arte, sobre lecturasdiversas. La exégesis deformas percibi-das de nuestra propia naturaleza insular(penca-balaustre, penca fálica...), lossiniestros instrumentos de medición y cál-culo, las estructuras craneales y geométri-cas y los fragmentos de maniquíes semuestran una vez más. Todo un reperto-rio de elementos, un túmulo de objetosdispuestos cuidadosamente a modo demoderna
vanitas
en un espacio que deja ver, como viene siendo habitual en mi tra- yectoria, un contenido cargado de ironía y melancolía que no es más que puraarqueología de la memoria. Lo que anun-cia el armario en su interior es lo que estárepresentado: una afirmación de lo exis-tente, del mundo físico y psíquico porquecomo dijo John Berger “lo que parece unacreación no es sino el acto de dar forma alo que se ha recibido”. Por ello, y enla-zando con su primera pregunta, no sepuede hablar de pudor, más bien de reali-dad y asimilación en el sentido de com-prender lo que se aprende.
- Ysea así o no,¿qué constantes cree quese revelan en ella?
- Constantes derivadas de la propianecesidad de orden compositivo, físico eincluso psíquico. Ante todo constantes vitales, pues creo que la vida es, aunquepueda parecer paradójico, una maravi-llosa pesadilla que necesita del arte. Y aese gesto único y a la vez complejo, medebo de forma inevitable pues noentiendo mi existencia sin esta actividad.
De prospectiva pingendi
, por ejemplo, conel flexible símbolo de la verticalidad quela caracteriza es una vuelta a la razón y alorden.
Cabeza pensante para un ballet triá-dico
,
Cabeza y homúnculo
,
La fábula de Adán o el misterio de Magritte
, son piezasque forman parte de una serie de ocho pie-zas, cabezas-vitrina, una especie de arma-rios-relicarios que vienen a reafirmar estaobstinada búsqueda por hacer visiblesaspectos relevantes de mi trayectoria per-sonal, artística y docente.
- Por lo que he podido observar,uno de loselementos recurrentes de su creación esproponer una reflexión sobre la muerte.¿Porqué?
- “… la muerte sea [es] la madre de la vida” escribe Gamoneda en uno de sushermosos versos del poema dedicado aesta obra titulada, como señalé antes,“Hablo con Román ante su armario deluces y sombras”. Recuerdo ahora elpasaje bíblico de Job en el Antiguo Testa-mento que leí con mi abuela en algúnmomento de mi infancia y que he releídodespués tantas veces: “yo digo a la putre-facción y a los gusanos: vosotros sois mimadre y mi padre”. ¿Cómo no va a estarpresente el tema de la muerte en mi obracon esos recuerdos y vivencias? El
Memento mori
, el “acuérdate de que hasde morir” aparece una y otra vez. En esarealidad, la palabra, la escritura, la crea-ción artística, de algún modo se convier-ten en flotadores y me salvan de morir
Miércoles,7de diciembre de 2011
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El perseguidor
ROMÁN HERNÁNDEZ /
ESCULTOR
“A VECES PIENSO QUE ELDIBUJO Y LA ESCRITURASON UNA MISMA COSA”
El espacio Albar, en La Laguna, acoge el próximo viernes, 16 de diciembre, la inauguración de la exposición
Armario de luces y sombrasacompañado de testamento ológrafo y otros enigmas
del escultor Román Hernández (Tenerife, 1963). La muestra, que permanecerá en esta salahasta el 30 de enero, recoge alguno de los trabajos más audaces del artista, aventura en la que han colaborado con sus textos en el libro-catálogo escritores y poetas como Antonio Gamoneda, María José Alemán, Bruno Mesa, Sabas Martín, Rafael Amor, Verónica García, RicardoUgarte, Valerio Nardoni, Julia Otxoa, Agustín de Julián, Coral García, y Antonio Puente, entre otros.
Armario de luces y sombras acompañadode testamento ológrafo y otros enigmas
es una colección que “retoman conceptos de mi trayectoria artística e incluso docente de los últimos veinte años”, expresa Hernández, quien coincide con el crítico J. Luis Puerto al afirmar que también “hay algo en el armario que lleva alespectador al desasosiego.”
A VECES PIENSO QUE EL DIBUJO Y LA ESCRITURA SON UNA MISMA COSA
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