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3 Hablando juntos, esa su última tarde, me dijo: "Tengo mucho que agradecer. He vividouna vida rica y plena. Innumerables personas, en todo el mundo, han sido muy buenasconmigo".Muchas veces había deseado abandonar este mundo, pero la retenía únicamente sufuerte voluntad de terminar su trabajo y el ardiente deseo de completar ciertos arreglos parael futuro de la Escuela Arcana, que nos ayudaría a usted y a mí, a ser mejores servidores denuestros semejantes.En el transcurso de los años, había ideado y modelado el plan para nuestra Escuela, conla precisión de su aguda mente, colmándolo con la potencia magnética de su gran corazón,que tanto había sufrido.Algunos han preguntado el por qué de su sufrimiento –pues ella sufrió mental,emocional y físicamente. Sólo yo sé cuán triunfalmente se abría para recibir el impacto dediferentes tipos de fuerzas destructivas, tan prevalecientes en esta época de tumultomundial, y cuán asombrosamente las trasmutaba, protegiendo a todos esos aspirantesluchadores y jóvenes discípulos, duramente presionados, que en el transcurso de los añosllegaron a ella y a su Escuela.La mayor parte del trabajo en su vida siempre fue subjetivo, y hemos visto y observadosus efectos objetivos en el ir y venir externos, la hemos ayudado y querido, criticándola aveces, quejándonos otras, pero siempre seguimos adelante con ella y por ella, cada vezmejor y más arriba, lo cual no hubiera sido posible de otra manera. Todos somos muyhumanos y ella también lo fue.¿Por qué sufría? Porque eligió el sendero de los Salvadores del Mundo. Ahora haretornado a su Maestro K. H., a fin de realizar juntos un trabajo más osado para Cristo.Ella nos pide que mantengamos la Escuela Arcana limpia y brillante tal como es ahora,plena de ese poder salvador que emana de un grupo mundial de amorosos corazones, queen verdad es eso, y que procuremos servir verdaderamente.Sinceramente suyo,(firmado) FOSTER BAILEYNueva York, 16 de diciembre de 1949.
Introducción
Lo que finalmente me decidió escribir acerca de mi vida, fue una carta que recibí en1941, de un amigo que estaba en Escocia, donde me decía que, según su modo de ver,podía prestar un gran servicio si explicaba a la gente cómo había llegado a lo que soy,