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Dossier 064 - Cristina de Suecia, Reina y Rebelde

Dossier 064 - Cristina de Suecia, Reina y Rebelde

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08/15/2013

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DOSSIER 
Retrato ecuestre de la reina Cristina, porSebastien Bourdon (Madrid, Museo del Prado).
Se convirtió hace 350 años en uno de los pocos monarcas queabdicaron para entregarse a su verdadera pasión, el arte, y a lareligión que le dictaba su conciencia, el catolicismo. Celosa de laindependencia que le garantizaba su soltería y con una fuerteespiritualidad, la figura de Cristina de Suecia brilla con luz propiaen un mundo masculino. Tres especialistas se aproximan a subiografía, sus colecciones artísticas y la Europa en que le tocó vivir
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Cristina de Suecia
REINA
Y
REBELDE
56.
Minerva del Norte
 María Victoria López-Cordón
63.
Mecenas
 José María Luzón Nogué 
69.
Todo el poderpara el monarca
Carlos Gómez-Centurión
 
N
ací con buena estrella; teníauna voz ronca y fuerte y to-do el cuerpo cubierto de ve-llo. Por lo que al verme así,las comadronas creyeron que era un ni-ño”. Así comienza Cristina de Suecia elrelato autobiográfico de los primerosaños de su vida, aludiendo a una con-fusión de identidad que le perseguirá to-da su vida. Mujer de espíritu varonil, co-mo se decía en la época, su formación,sus aficiones y, sobre todo, su indepen-dencia, forjaron en torno a ella una ver-dadera leyenda, que a ella misma le gus-tó cultivar, contrastando deliberada-mente su inteligencia y sus manerasbruscas con su sexo.Consciente de su propia singularidad,de las limitaciones que como mujer te-nía en un mundo de hombres, tambiénsabía que el poder servía para eliminarmuchas barreras y que sus extravagan-cias eran toleradas, porque inspiraba ad-miración y temor a un mismo tiempo.Educada para ser reina, su abdicación,debida no sólo a motivos personales,conmovió a Europa y la convirtió en unareina errante, no por eso menos influ- yente, ni polémica. En cualquiera de lassituaciones de su vida, su personalidad,compleja y cambiante, resume muy bienesa mezcla entre lo político y lo religio-so, lo científico y lo esotérico que ca-racteriza al siglo XVII. Encarnó un cier-to ideal femenino, el de la amazona clá-sica, libre y valiente, aunque ella mismasiempre se sintió más inclinada a pensarque su espíritu carecía de sexo que a re-conocerse como modelo.Nacida en el Palacio Real de Estocol-mo el 6 de diciembre de 1626, fue la ter-cera hija, única superviviente, de Gus-tavo Adolfo II de Suecia y María Eleo-nora de Brandeburgo. Muy unida a supadre, éste se propuso desde el primermomento que su crianza y formaciónfuera la de un heredero, ya que dio porsentado que sería su sucesora. Por elcontrario, el carácter inestable de su ma-dre la influyó muy negativamente y leprovocó, al decir de algunos biógrafos,no pocas de sus contradicciones. De-clarada reina electa a los seis años, a lamuerte de su progenitor, fue puesta ba-jo la custodia de su tía Catalina del Pa-latinado, con cuyos hijos –Carlos Gus-tavo, que sería su sucesor, y María Eu-frosina– compartió juegos en el castillode Stegebert.
Aficiones varoniles
Desde sus primeros años, se le enseña-ron disciplinas masculinas y se procurófortalecer su salud con ejercicio y vidaal aire libre, por lo que no es extraño quefuera una excelente amazona, supiese ti-ro y esgrima y que sus modales carecie-sen de cualquier tipo de afectación, pre-firiendo vestir, cuando le era posible, in-dumentaria varonil. Pero lo que la dis-tinguió, ya desde entonces, fue su entu-siasmo por aprender y su afición por lalectura. Tuvo por preceptor a Johan Matt-hiäe, un obispo tolerante que fomentó lacuriosidad intelectual de su discípula y que, además de introducirla en las más variadas materias, como teología, filoso-fía, historia, geografía, matemáticas y as-tronomía, se preocupó especialmente deque supiera las lenguas clásicas y las mo-dernas, llegando a manejarse con solturaen alemán, francés, italiano y español.Otro alto dignatario, miembro del Con-sejo de gobierno, Axel Oxenstierna, seencargó de su instrucción política, en loque también puso mucha atención, por-que siempre se tomó muy en serio su pa-pel de futuro “rey”.En 1644, cuando alcanzó la mayoría deedad, tomó personalmente las riendasdel gobierno. En el orden externo, enplenas negociaciones del Congreso de Westfalia, se mostró firme partidaria de
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Culta, independiente, celosa guardiana de su libertad personal, Cristinade Suecia renunció al trono, aunque no al título de reina, para llevar unade las vidas más apasionantes de la Europa del XVII.
Victoria LópezCordón
estudia su intensa biografía y los rumores que la acompañaron
del Norte
MINERVA
M. V
ICTORIA
L
ÓPEZ
-C
ORDÓN
es catedrática deHistoria Moderna, U. C. M.
Trono de plata
de Cristina de Suecia, que fuerealizado para su coronación.
 
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CRISTINA DE SUECIA, REINA Y REBELDE
La reina Cristina vestida como Minerva, por Justus van Egmont en 1654, el año de suabdicación. A Cristina le gustaba, cuandopodía, vestir indumentaria varonil(Gripsholm, Statens Porträttsamling).

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