Incluso los pequeños grandesesfuerzos que hacemos algunos denosotros para producir en medio denuestros patios y jardines nuestrashortalizas y hierbitas, cuentan.Sin embargo la SoberaníaAlimentaria nos exige a todos un pasomás grande, nos exige una disposición a juntarnos todos, los del campo y laciudad, en una alianza fraterna paratransformar esta sociedad decadente,empezando por nuestros propios maloshábitos de consumo y nuestras malasprácticas agrícolas, hasta construirpolíticas públicas más coherentes ysensatas. Creo que el mayor riesgo queestamos viviendo en la actualidad es quela agricultura familiar campesina, debase agroecológica, que ha sido laresponsable de garantizar el alimentopara todos durante mileños, hoy estáprácticamente aniquilada, y no escasualidad por supuesto. Son décadas ydécadas de políticas públicas que hanbuscado precisamente (y hastaexpresamente) convertir el procesoagroalimentario en un agronegocio parael que no hace falta que existan familiascampesinas, sino unos cuantos obreros ytecnócratas que sirvan a los grandesexportadores de flores, de banano, debrócoli, etc. Para este agronegocio esirrelevante, y hasta ridículo, pensar quelos campesinos tienen conocimientos ysabidurías, o que existen centenas devariedades de papa y maíz, o que la basede patrimonios naturales (agua, tierra ysemilla) están siendo arrasados. Para esamiope y equivocada visión de progreso,que beneficia solo a unos pocos, lo queimporta es llegar a ser “desarrollados”como en Europa y EEUU, donde solo un2 o 3% de población rural (empresariosagrícolas eternamente endeudados)exprime alimentos a la tierra, parabeneficio de las mega empresas,mientras el resto de la población vive enla ignorancia, “cómodamente” atendidosen sus jaulas privadas urbanas gracias alWal Mart, Carrefur o Supermaxi, ¡justo!como nuestro querido perro del inicio deesta historia: seguros y con la vidaresuelta. Claro, mientras nuestros amosasí lo decidan.
Nina Duarte
Centro Inti Llacta, Nanegalito
P
ara mi la soberanía alimentaria estener acceso a una variedad de alimentossanos y de calidad, poder escoger lo quequiero comer y como hacerlo de maneraequilibrada. En nuestro caso es tenernuestra propia fuente de proteína(tilapias, quesos, huevos), frutas(naranjilla, aguacate, limones, tantosotros) y vegetales (una huertita, con unpoco de todo). ¡Producir todo lo que dala tierrita, y luego intercambiar con losamigos aquello, lo que nos hace falta,comer consciente y feliz!
Edison Chango
PACAT, Ambato.
S
OBERANIA ALIMENTARIA estrabajar la tierra como nos enseñaronnuestros abuelos, con herramientascomo el arado, la yunta, la siembraasociada y el calendario lunar. Y guardarsemilla para la alimentación y lasiembra del próximo año.
Arriba: Productoras de hongosostra durante la feria semanal de PACAT, en Ambato. LasFerias, controladas por productores y consumidores, sonuna efectiva herramienta desoberanía alimentaria.Foto: JCarrera Abajo: Aprendiendo a hacerhamburguesas de quinua duranteun Taller de Soberanía Alimentaria con consumidores dela Canasta El Carmen, sur deQuito. Debemos revalorizarnuestras especies nativas.Foto: FMeneses
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