Welcome to Scribd, the world's digital library. Read, publish, and share books and documents. See more
Download
Standard view
Full view
of .
Save to My Library
Look up keyword
Like this
9Activity
0 of .
Results for:
No results containing your search query
P. 1
Racismo Cientifico

Racismo Cientifico

Ratings: (0)|Views: 9,904 |Likes:
Published by David Huerta
Una crítica epistemológica a la
idea neopositivista de ‘racionalidad científica’ a
partir de un análisis del racismo implícito en los
conceptos científicos ortodoxos sobre la diversidad
biológica humana durante el periodo de
aceptación de las tesis darwinistas sobre el origen
evolutivo de nuestra especie.
Una crítica epistemológica a la
idea neopositivista de ‘racionalidad científica’ a
partir de un análisis del racismo implícito en los
conceptos científicos ortodoxos sobre la diversidad
biológica humana durante el periodo de
aceptación de las tesis darwinistas sobre el origen
evolutivo de nuestra especie.

More info:

Categories:Types, Research, Science
Published by: David Huerta on Dec 19, 2011
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

07/10/2013

pdf

text

original

 
1.
 La «violencia simbólica» de la biología humana en el estudio científicode las ‘razas’(1850-1900)
Durante la segunda mitad del siglo XIX, y en los países más
civilizados
de«occidente», el más descarnado racismo sobre los pueblos de origen no europeo,lejos de considerarse una ideología perniciosa, llegó a constituir, para la inmensamayoría de la población educada –incluso para muchos de aquellos que se mos-traban enérgicamente en contra de instituciones como la esclavitud–,
el resultadológico de una verdad demostrada por las ciencias naturales más avanzadas del periodo. La enormeviolencia conceptual
de la biología evolutiva humana, ejerci-da sobre las comunidades más débiles del planeta desde el punto de vista econó-mico y militar, tomó en la práctica la forma de una
Verdad irrefutable
para muchosde los espíritus más cultivados de la ciencia norteamericana y europea. Conscienteo inconscientemente puesta al servicio de un
orden social demencial
–el esclavis-mo o el imperialismo burgués decimonónico–, la violencia simbólica implícita enel discurso técnico de la biología humana ortodoxa del periodo finisecular sirviópara
legitimar 
una violencia directa y material impuesta por la fuerza sobre quie-nes fueron descritos biológicamente –en términos generales– como seres
semi-humanos
o
quasi-humanos
o, en último término,
no tan humanos como el hombreblanco
1
. Los africanos negros, los esclavos de las plantaciones americanas, losaborígenes australianos, las tasmanas, los indios botocudos, las malayas, los pig-
RESUMEN: Una crítica epistemológica a laidea neopositivista de ‘racionalidad científica’apartir de un análisis del racismo implícito en losconceptos científicos ortodoxos sobre la diversi-dad biológica humana durante el periodo deaceptación de las tesis darwinistas sobre el ori-gen evolutivo de nuestra especie.PALABRAS CLAVE: Racismo científico, racio-nalidad científica, biología humana, siglo XIX.SUMMARY: An epistemologic critique to theneo-positivist concept of ‘scientific rationality’.It is based on an analysis of biological racism, asit permeates orthodox scientific concepts abouthuman diversity during the period in which evo-lutionary theories about human origins wereaccepted.KEYWORDS: Scientific racism, scientificrationality, human biology, XIXth century.
 Juan Manuel Sánchez Arteaga
La racionalidad delirante:el racismo científico en la segunda mitaddel siglo XIX
 Rev. Asoc. Esp. Neuropsiq.,
2007, vol. XXVII, n.º 100, pp. 383-398, ISSN 0211-5735.
1
Sobre este asunto, en general, cf. S
ÁNCHEZ
A
RTEAGA
, J. M.,
 La razón salvaje. La lógica del dominio: tec-nociencia, racismo y racionalidad,
Madrid, Lengua de Trapo, 2007.
 
meos, los nativos coloniales, así como las mujeres en general, etc., fueron conde-nados a una inferioridad biológica inalterable por parte de la biología evolutivadecimonónica
.
La gran ciencia de fines del siglo XIX situó a todos estos gruposhumanos en un plano de nítida inferioridad evolutiva, de acuerdo con una fantas-magórica concepción de la
esencianatural
de la especie humana, ajustada a losestándares y a los intereses de la burguesía blanca de fin de siglo. El consensocientífico acerca de la superioridad natural del hombre caucásico fue tan amplioque ni siquiera los científicos más contrarios a la trata de esclavos, o a la hipóte-sis poligenista –defensora de que las razas humanas eran especies diversas–, nisiquiera hombres como T. H. Huxley, Armand de Quatrefages, o el propio Darwin,pudieron sustraerse al paradigma racista de su tiempo. Como señalan Brace yMontagu a propósito del racismo de la antropología física ortodoxa en el sigloXIX, «el hábito de percibir a los seres humanos de forma estereotipada era tanfuerte que incluso Darwin fue incapaz de librarse de él al tratar con el problemade la variabilidad humana»
2
. Ni siquiera los poquísimos intelectuales
no caucási-cos
que, dentro del «occidente» blanco finisecular, habían tenido la oportunidadde
escribir 
su visión sobre las relaciones raciales, pudieron encontrar otro discur-so
socialmente legítimo
para contradecir los dictámenes demenciales de la biolo-gía occidental sobre la jerarquía natural de las razas. Incluso la crítica contempo-ránea de la cuestión racial por parte de los no-caucásicos educados en Occidentese vio embrujada bajo los efectos narcóticos del consenso alcanzado por la antro-pología biológica de vanguardia. En los Estados Unidos, por ejemplo:
La
confirmación científica de la inferioridad del negro
fue tan formidable, queincluso algunos intelectuales de color llegaron a aceptar tanto el marco evolu-cionista como el aparente destino que aguardaba a los negros en un combateracial perdido de antemano. En «El progreso de una raza», un estudio publica-do en 1898 por los hombres de color Henry F. Kletzing y William H. Crogman[…] los autores aceptaban por completo la evidencia de la mortalidad entre losnegros, así como la marcha progresiva de la civilización anglosajona. Los neo-zelandeses, los tasmanianos
3
, los habitantes de las islas del Pacífico, y los
(112) 384
 J. M. Sánchez Arteaga
HISTORIADE LAPSIQUIATRÍA
2
B
RACE
, C. L.; M
ONTAGU
, A.,
 Human Evolution,
Nueva York-Londres, Mac Millan, 1977, 2.ª ed., p. 380.
3
Los tasmanianos eran una población que habitaba la isla de Tasmania, en el sur de Oceanía. Sus carac-terísticas físicas los hacían diferentes del resto de las poblaciones oceánicas. Fueron exterminados, literalmentecazados como perros con rifles de batida, por los ingleses, colonos de la isla (que anteriormente había sido utili-zada como prisión), en el último tercio del siglo XIX. Los dos últimos supervivientes de uno de los más salvajesgenocidios de los que tengo noticia, fueron llevados a Gran Bretaña donde se les estudió y exhibió como a bes-tias de zoológico, hasta que finalmente murieron sin que quedara más rastro de aquel pueblo que un puñado deesqueletos en varios museos europeos y un gran revuelo de artículos, exactas mediciones y rigurosos cálculosantropométricos en revistas especializadas. En efecto, los antropólogos victorianos se apresuraron para exhibir-los como bestias de interés imperial, y explotaron hasta el último de sus huesos para las vitrinas de los institutosantropológicos del mundo civilizado. Un relato escalofriante de este exterminio, explicado en los términos bio-
 
negros sudafricanos
4
, «perecieron no a causa de guerras destructivas…, sinopor su incapacidad para vivir en el seno de la civilización decimonónica… Sudestrucción no fue debida a ninguna persecución que llegara desde el exterior,sino a una carencia interna de fuerza vital»
5
.
La ciencia del «hombre blanco» llegó a demostrar la superioridad biológi-ca de las poblaciones «caucásicas» de un modo tal que, en la práctica, éstaresultaba un
a priori
irrefutable para la mayoría de la población educada de lassociedades burguesas del fin de siglo
.
Todos los cálculos antropométricos de laépoca parecían confirmarla, todos los gráficos de la anatomía comparada de lasrazas parecían demostrarla con contundencia. No existían herramientas con-ceptuales alternativas a las ciencias naturales para la crítica a la ortodoxiaantropológica que, al menos hasta el umbral del siglo XX, describió sistemáti-camente a la naturaleza humana dentro de un panorama evolutivo de lucha porla existencia entre poblaciones y etnias, definidas muchas veces como verda-deras
especies
enfrentadas por el dominio de los ecosistemas naturales.Habiendo sido aceptado
científicamente
que el destino
evolutivo
de la natu-raleza
homínida
conducía a la
dominación
de los
grupos más aptos
(de origencaucásico) sobre las razas
degradadas, primitivas y salvajes
, las formas carac-terísticas de dominación social en el capitalismo colonial decimonónico queda-ron despojadas –para las masas políticas de los grandes Estados burgueses– detoda su
significación histórica,
y en su lugar fueron revestidas con una brillan-te aureola de justificación en términos naturalistas. En el imaginario burguésdel periodo se estableció así una jerarquía biológica de las razas no muy dis-tinta a la que, décadas después, sería defendida por el nazismo
hitleriano
enAlemania. De esta forma, el ejercicio sistemático del genocidio y del extermi-nio practicados a fines del siglo XIX por parte de los grandes estados colonia-les sobre numerosas poblaciones indígenas, quedó perfectamente
legitimado
alencontrar sus fundamentos en el orden pretendidamente
racional
de la natura-
 La racionalidad delirante
385(113)HISTORIADE LAPSIQUIATRÍA
logicistas del darwinismo más atroz, se encuentra en H
ILLIER
G
IGLIOLI
, E., «I Tasmaniani», en
 Archivio per l’Antropologia e la Etnologia,
vol. 1, 1871. El pueblo tasmanio,
sin ciencia y sin historia
, había vivido en armo-nía con su medio hasta la llegada de los colonos británicos.
4
En cuanto al resto de las poblaciones de las que nos hablan los afroamericanos Kletzing y Crogman,también se vieron sometidas a un atroz exterminio por parte de los grandes estados imperialistas. La mismasituación de etnocidio generalizado se repetía en todos los rincones del planeta durante el periodo de máximaexpansión del imperialismo decimonónico de Occidente. Sobre este asunto, cf. C
AMERON
,
 Historia económicamundial,
Madrid, Alianza, 1990, capítulo: «El renacimiento del imperialismo occidental. África. Asia. Razonesdel imperialismo», pp. 338-349; G
ARAUDY
, R.,
 Diálogo de civilizaciones,
Madrid, Cuadernos para el Diálogo,1977; R
ECLUS
, E., «Negros y Mujiks», en
El hombre y la Tierra,
6.
 Historia moderna,
Madrid, Doncel, 1975.
5
H
ALLER
, J.S. Jr.,
Outcasts from Evolution. Scientific Attitudes of Racial Inferiority 1859-1900,
SouthernIllinois Univ. Press, 1995 [1971], p. 207.

Activity (9)

You've already reviewed this. Edit your review.
1 thousand reads
1 hundred reads
Alma Mater liked this
Sheri McCormack liked this
Gabrelius liked this

You're Reading a Free Preview

Download
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->