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así como los que esperan resultados inmediatos, están con-denados a la decepción”.La educación requiere de, al menos, cierta dosis de opti-mismo. Sin emargo, hay muchos maestros mexicanos queestán en las puertas de la decepción. La suya es una tareamuy ardua, y muy exigente si uno se interesa en hacerla ien y no simplemente en corarla. Esta frustración sin duda al-guna es mejor que la complacencia. Pero los uenos maes-tros no deen rendirse, y deen tener en mente que estánahí para hacer una diferencia aunque sea mínima. ¿Qué otrosentido podría tener su traajo?Los maestros que, en camio, han renunciado por com-pleto a esforzarse en lograr siguiera una mínima diferenciadeerían ser sustituidos por paquetes de liros, espacios lim-pios, iluminados y silenciosos, apropiados para el estudio,actividades deportivas, concursos de hailidades mentales y una dosis de proyecciones ien escogidas de videos edu-cativos. No es roma; creo que esto sería mejor que, porejemplo, convencer a los maestros violentos de que cuandono estén destruyendo ocinas, moiliario, aparadores, pa-trullas, etcétera, deerían descansar acompañando a niñosen salones de clases. ¿Qué nos han hecho los chiquitos paraque los condenemos a su atroz compañía?
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Pero volvamos a los verdaderos maestros. Si en verdad seinteresan por su traajo, tamién se interesarán por saercómo lo están haciendo, en comparación con otros. Yo mismo,ahora, al escriir este liro, sé que más tarde me interesará sa- er cuántos ejemplares se venden, qué es lo que los críticosdicen sore él, sea ueno o malo, etcétera. Nada de esto medará una idea exacta del efecto que hará tenido en cada unode sus lectores, porque eso es imposile saerlo, pero tendréal menos algunos parámetros. Lo mismo ocurre con las eva-luaciones educativas: es mejor tener parámetros que no tenerasolutamente nada, aunque el efecto profundo que tengaun maestro en cada uno de sus alumnos sea imposile deconocerse. Desde luego, si no me gustara escriir este liro, y únicamente lo estuviera haciendo para cumplir con uncontrato, no tendría ni el maldito interés en conocer si se vende o no o qué demonios ocurre con él. Las comparacio-nes se me harían odiosas y todos los parámetros irrelevantes.El Rector de la , el doctor José Narro, parece com-prender mejor que nadie el punto de vista de quienes ha-cen su traajo sin que les guste su traajo. Según él, todaslas comparaciones y evaluaciones educativas son inútiles eimposiles:
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¿Es comparale un estudiante de una escuela privada, quellega a su escuela en automóvil, que llega después de ha- er desayunado ien y que va a regresar a su casa a comer ien, que tiene en su casa todos los implementos, ilioteca,
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 , 12 de diciemre de 2009.
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cómputo, información, etcétera? ¿Es comparale eso con elcaso de una preparatoria rural?Pues no. No son comparales. Entonces, ¿por qué que-remos comparar lo que no se puede comparar?
Según la máxima autoridad de la universidad más su-sidiada de Latinoamérica, no tiene sentido comparar elrendimiento académico sin tomar en cuenta las condicio-nes sociales de los alumnos, porque esta comparación es in- justa con los más pores. (Al Rector no le parece injustoque los más pores susidien la urocracia de la , nisus simulaciones, ni sus equipos de futol.) Pero entonces,¿qué sentido social tiene que el goierno invierta miles demillones de dólares en educar a personas de escasos recur-sos, sino el de prepararlos para competir con quienes tienenautomóvil y, como diría el Rector, “todos los implementos”en su casa? ¿Y por qué tiene que ser inútil e incluso ofen-sivo conocer, antes de que sea demasiado tarde, cuál es eldesempeño de todos, comparativamente halando? ¿Porqué creer que es mejor calcular a ojo de uen cuero lasdiferencias entre unos y otros, en lugar de partir de algúntipo de medición? Suponiendo, sin conceder, que sean di-ferencias aismales, ¿no queremos saer su tamaño? ¿Nopretende la  reciir alumnos ricos y pores, y no leinteresa saer lo que está ocurriendo con unos y con otros?Hay mil razones para conocer los datos que podrían arrojaresas comparaciones, que deerían hacerse no sólo en edu-cación, sino tamién en nutrición, ingreso, uso del tiempolire, etcétera. No veo cómo la  pretende hacer cien-
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