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Patria, Pueblo y Perón: la contracultura peronista

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Peronismo y su incidencia dentro de la cultura popular, la conformación de una cultura hegemónica alternativa
Peronismo y su incidencia dentro de la cultura popular, la conformación de una cultura hegemónica alternativa

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PATRIA, PUEBLO Y PERÓN: LA CONTRACULTURA PERONISTAJulián Otal Landi
I. S. P. Joaquín V. Gonzáleztantomonta_81@hotmail.comFinalizando la década del 20 y a principios de la siguiente la elite (la porteña principalmente), que había disfrutado de su momento potencial durante la
belle époque
de aquellos “
locos años veinte”
, entraba en su ocaso cultural (cultura en el sentido deun conjunto de valores y conductas que dan cuenta de una determinada visión yconcepción de la realidad) percibiéndose un notable estancamiento en esta elite propiadel novecientos, heredera de la generación del ochenta (ROMERO, J. L. 1973). El proceso de modernización provocó cambios en las experiencias y los comportamientossociales que se dieron implícitamente en tiempos de la primer posguerra incidiendonotoriamente: hago referencia del desarrollo tecnológico, el crecimiento de la población y su nuevo perfil demográfico, la movilidad social, el avance feminista, laaparición de la juventud como actor social definido, la extensión de nuevas modas(como el jazz o el tango) que la alejan de los clásicos europeos. La modernizaciónacelerada es inquietante y las novedades y modificaciones sociales y tecnológicas nodan tregua: las novedades se hacían eco.La crisis mundial de 1929 también puso en jaque al imperialismo británico y elempuje estadounidense empezó a imponer su presión sobre todo los ordenes,impregnando a toda la sociedad con su
american way life
, acelerado por una nuevacultura de consumo masiva, que emergería durante los años posteriores. Por entonces,Estados Unidos hizo hincapié en un orden panamericano donde pueda ejercer unaincorporación de líder –guía indiscutido. En 1929 llegaba al país Waldo Frank, quienfue recibido por el presidente Yrigoyen, y saludado por Alfredo Palacios, enrepresentación de la Unión Latinoamericana, como por la SADE, y el grupo, que posteriormente por idea de Frank y siguiendo su orientación cultural, conformarían
Sur.
 Algunos (entre los que me cuento) le debemos a Frank el haber vuelto la mirada hacia el  Norte de
nuestro mundo nuevo
.Hasta entonces, salvo raras excepciones –pienso enSarmiento- la teníamos continuamente fija en Europa”
, recordaba Victoria Ocampo(WARLEY 1985). En Argentina, donde las bases de la cultura elevada fueron tomadasdirectamente de Europa, ahora bajo este período de crisis que la asolaba con la
 
amenaza fascista y bolchevique instauraba en estas minorías selectas nacionales, “unhorror al vacío” (debido al aislamiento que acontecía), y a su vez a perder su sustentoestructural por parte de los sectores dominantes. Esta encrucijada cultural persuadió alos intelectuales a considerar la problemática de la integración cultural americana,mientras se buscaban las raíces y valores al “ser nacional”.En efecto, la revista
Sur 
cumplía con la necesidad de tender puentes entre América y Europa, apuntando a ser 
americanista
sin distinguir la latina de la sajona, así como también haciendo casoomiso a las desigualdades políticas y sociales. Victoria Ocampo, como representante dela cultura elevada nacional, consideraba que había que defender el buen gusto y las buenas costumbres más allá de toda situación. Su revista adhería a un panamericanismo que carecía de una visión crítica porque no era algo que leincumbiera a los intelectuales. Les servía de referencia el libro
 La traición de losintelectuales
de Julien Benda. Éste afirmaba:
(...) a fines del siglo XIX se produjo uncambio capital: los intelectuales se dedican a hacerle el juego a las pasiones políticas. Los queeran un freno al realismo de los pueblos, se convirtieron en sus estimuladores. Este trastornoen el funcionamiento se podía, hasta el último siglo, discernir ahí otra esencialmente distinta yque, en cierta medida, le servía de freno: quiero hablar de esa clase de individuos a quienes yollamaría
intelectuales
(clercs),
designando con tal nombre a todos aquellos cuya actividad,en sustancia, no persigue fines prácticos
 , pero que, al solicitar su alegría para el ejercicio del arte, o de la ciencia, o de la especulación metafísica, en suma,
 para la posesión de un bien notemporal, dicen en cierto modo: “Mi reino no es de estemundo
(BENDA 1974) .
 No obstante, el inicio de la Segunda Guerra Mundial y la entrada en la contienda por parte de Estados Unidos influyó notablemente sobre los posesores de la “culturaelevada”, que a su vez no dejó de sacar los ojos sobre los acontecimientos que sacudíana Europa, que imponía una visión críptica con el avance fascista y su totalitarismo queamenazaba las libertades individuales. En síntesis, la cultura tradicional elitista, de sucaracterística fe en el progreso heredada del siglo XIX, adoptando el positivismo; pasaba a una visión pesimista y plena de incertidumbre, producto de la primer  posguerra y agravada por el crack mundial del ’29. Luego de las consecuencias de laGuerra Civil Española y la cruenta Segunda Guerra Mundial, obligaron a tomar  posiciones político –sociales a favor del liberalismo, que privilegiaba a las oligarquías.
 
Los tiempos nuevos significaron una amenaza para el mundo de las artes y lainteligencia. Porque su principal consecuencia fue el avance de las masas, como nuevofactor de poder.Uno de los primeros en dar la señal de alarma fue Ortega y Gasset en
 La Rebeliónde las masas
, donde le advertía a las “minorías selectas” que el ámbito cultural habíadejado de ser una comarca pacífica y neutral y que su salvación dependía de la elite,guardiana de los bienes largamente atesorados, cuya misión debía lanzarse a una luchaabierta contra el avance barbárico y corruptor de las masas.Con la irrupción de la masificación, la cultura elevada se sentía sumamenteamenazada (lo que caracteriza a la época de un notable escepticismo y visiónapocalíptica) pues había cesado de ser una comarca pacífica y neutral, y su salvacióndependía de la elite. Esa era una de las principal misiones que encaraba
Sur 
, y sudesafío es la de conseguir un compromiso fraternal entre las minorías selectas. Larevista desde un comienzo adhería a la preocupación de Ortega. En la crítica del libro, publicada en el número 2, el filósofo Francisco Romero advertía:
 El hombre-masa, al  pasar al primer plano histórico, impone su torpeza, su mediocridad, y la civilización deOccidente corre peligro de fracasar asfixiada por esta invasión vertical de bárbaros que seregodean con los productos y bienes de la cultura, pero que ignoran o desprecian la íntimaesencia de esa cultura, sus principios supremos, las virtudes cardinales sobre las quereposa
”(ROMERO, F. 1931).
La “usurpación” a la que hace alusión Romero, es una delas causas de la reciente gravitación de las masas en el campo cultural, debido a que seha puesto de manifiesto a través del aumento constante de “bienes de consumo” cuyoaspecto guarda superficial analogía con la apariencia de las obras de arte tradicionales,
 pero cuyo carácter responde a la existencia de un público vasto e indiscriminado quedemanda productos intrascendentes y perecederos, de escasa o ninguna significación poética eimbuidos de funciones puramente serviles, ya sea como meros pasatiempos o como vehículosde evasión de una vida, pasiva, sedentaria y monótona
” (REST 2006).
La apertura de un vasto mercado consumidor, integrado por una mayoría aplastantede la población total, cuya apetencia se vuelca hacia los más variados artículosofertados (artefactos, objetos culturales, ideas, programas políticos) se vincula con elascenso de las masas como nuevo sujeto activo político. En el país, 1930 constituye para las masas un punto de quiebre de una fuerte y original tradición cultural popular (que reúne expresiones tales como el tango, la literatura folletinesca, el sainete), y el

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