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HORMIGAS: RESCATISTAS POR NATURALEZA
Súper higiénicas, aguerridas, agricultoras y hasta asesinas, las hormigas demuestransu espíritu rescatista en cada momento. Una mirada más cercana confirma como esanaturaleza heroica garantiza su supervivencia en el mundo salvaje.
Por Sofía Kalormakis de Kosmas
Es una tarde fresca en la isla de Barro Colorado, Panamá, y caminamos tras losbiólogos del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, STRI. Un ejército de500 soldados de seis patas cruza recelosamente nuestro camino, enfilado en unacarretera invisible. Sus miembros se lanzan en una avenida imaginaria de doble víapara no perderle la pista a sus compañeros. Parecen guerreros ciegos siguiendo un“mapa químico” ancestral. Algunos de los guerreros llevan a cuestas hojas frescas,recién cortadas. Y si uno queda herido en batalla, sus camaradas lo rescatan y lollevan al hospital de la colonia. Así son las hormigas: rescatistas por naturaleza.Maternales y protectoras por instinto, las hormigas están dispuestas a morir por defender tanto su alimento como a sus compañeras. Guerreras, voladoras,planeadoras, agricultoras y hasta asesinas, todas mantienen el mismo código dehonor: una para todas y todas para una. Sus colonias son superorganismos, donde altrabajar colectivamente las hormigas actúan como una entidad única. Su altacapacidad de organización social, su habilidad para modificar hábitats, su ingenio paraaprovechar recursos y sus sistemas de defensas las convierte en uno de loscolonizadores más exitosos del planeta desde mediados del Cretácico, hace unos 110y 130 millones de años.“Los nidos de hormigas tienen una arquitectura hermosa y son cavados bajo la tierra.La efectividad de las sociedades de hormigas para encontrar y explotar sus recursos—porque están todas en todas partes al mismo tiempo--es legendaria”, opina MikeKaspari, director del programa EEB del Departamento de Zoología de la Universidadde Oklahoma, y una autoridad mundial en hormigas. “Para mi una de las grandeslecciones de las hormigas es que gran complejidad y belleza pueden surgir de lasreglas más sencillas, ejecutadas de manera precisa, una y otra vez”, comenta elcientífico.Las hormigas han colonizado casi todas las zonas terrestres del planeta. A excepciónde la Antártida y ciertas islas remotas o inhóspitas, estos insectos prosperan en lamayor parte de los ecosistemas y se calcula que pueden formar el 15-25% de labiomasa de animales terrestres.Sabemos que cada uno de nosotros representa un millón de hormigas. Somosaproximadamente 7 mil millones de humanos en el planeta. Ahora, hagamos elcálculo. Tantas son que se dice que si hay 28 mil 400 especies de hormigas, cadacolonia puede alcanzar el millón, cinco millones o en el caso de las hormigasguerreras, 20 millones de individuos. Podríamos tomar todos los individuos de las 28mil especies y formar 10 caminos de la Tierra a la Luna.Todas tienen misiones vitales. Las guerreras (
Eciton burchellii 
), se unen en una solamasa y construyen un nido viviente con sus cuerpos, conocido como vivac. Tal comoel que tenemos en frente, los vivacs suelen situarse en troncos de árboles o enmadrigueras excavadas por las hormigas. Estas colonias se mueven sin cesar durante su existencia. Nos percatamos que hay literalmente millones de guerrerascaminando a nuestros pies, trepando los árboles que nos rodean, y corriendo por doquier.
 
 
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“Las hemos perturbado y ahora están medio locas”, explica José Guillermo Sánchez,asistente de investigación y guía del STRI. Cuenta que el término hormiga guerrera,legionaria o marabunta se aplica a más de 200 especies de diferentes subfamilias ygéneros que se caracterizan por su agresivo comportamiento depredador, sunaturaleza nómada y sus incursiones en las que un enorme número (entre 100 mil a 2millones de obreras adultas) se adentran en un área, atacando a sus presas en masa."Lo más maravilloso de las hormigas guerreras, especialmente las que forman gruposde caza, es que se desplazan como una alfombra viva através del suelo del bosque.Pero es muy complicado comerse toda la hojarasca, así que nunca llegan a acabar todo", considera Kaspari.Incluso, las hormigas guerreras se podrían considerar como preservadoras de linajesenteros de especies, pues como reveló un reciente estudio, más de 300 especies,desde pájaros hasta ácaros, dependen en parte de una especie de hormigasguerreras para su supervivencia. El ave “hormiguero” es uno de estos oportunistasnaturales quien ha aprendido que estar cerca cuando se aproxima la hormiga guerrerale facilita la caza de otros insectos que huyen ante la marabunta.Existen por aquí otras hormigas que, en lugar de ser soldados, son agricultoras deseis patas, conocidas como arrieras o Attini (
 Atta colombica)
. Uno podría pensar queel cultivo de alimentos es un arte reservado para el ser humano. Sin embargo, lashormigas, que no dejan de sorprender, también han desarrollado estas técnicas desdehace unos 60 millones de años. Sus cosechas no son de maíz y frijoles, claro, sino deun hongo muy particular del cual se abastece a toda la colonia.“Ellas solo comen ese hongo y lo cultivan exclusivamente”, explica HermógenesFernández Marín, investigador de STRI. Estas hormigas proporcionan a dicho hongolas condiciones óptimas para su desarrollo. Toman de cuatro a seis horas limpiandolas hojas sobre las cuales preparan y cultivan el hongo en el exterior del hormiguero,procurando que su jardín no este muy expuesto al sol. Pero les toca ser muycuidadosas con su cultivo, ya que este puede ser atacado por microorganismosextraños, como el
Escovopsis weberi 
, un hongo parasito que compite con el cultivadopor las hormigas. El parasito es capaz de acabar con una colonia en poco tiempo. Ensu arsenal, la Attini cuenta con una bacteria filamentosa que vive en su piel y lepermite producir el antibiótico que combate al patógeno invasor.“Si muere el hongo, mueren las hormigas también”, advierte Fernández Marin. –Al ser tan especializadas, cada una de las 250 especies de hormiga Attini cultiva un solohongo por nido. La pobre arriera pierde un 40% de su peso pues se la pasa a dietamientras cultiva durante tres meses. Aun así, logran vivir entre 15 y 20 anos.Pronto divisamos unas hormigas aztecas (
 Azteca sp.).
Observamos que sus nidosestán separados de los espacios donde mantienen a sus individuos enfermos paraque no contagien al resto de la población en la colonia. Unos pasos más adelante, enun hueco cerca de las raíces de un árbol, escuchamos un sonido raro y alto. Es unnido de hormigas Bala (
Paraponera clavata
), la segunda más grande del mundo.Mientras Sánchez sacude con una rama el interior del nido para sacarlas a la luz,advierte: “Cuidado, estas son altamente peligrosas”. Esta colosal hormiga tiene unaneurotoxina capaz de penetrar canales en el cerebro humano y causar danos fatales.La picadura de 36 hormigas Bala pueden matar a una persona.“Lo mas impresionante de la hormiga Bala no es su picadura (que se siente como site atraparan la mano con la puerta de un auto durante 25 horas), sino cuan grande son
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