digno de encomio, que es una persona
–
no sólo como escritor o, sobre todo para él,puesto que también lo es, como periodista- que hay que reivindicar, conocer yreputar con los merecimientos que tuvo, y que vilipendiar menos de lo que se havenido haciendo, quizá. Como cosa curiosa, está enterrado, en el cementerio de SanJusto, junto a Ramón Gómez de la Serna.De Larra, como de Cervantes, nos dice que, si nos es posible, leamos todo.
Unamuno
. De él resalta la
INTELIGENCIA
. Recuerdo una anécdota, que secuenta por ahí, que dice que, en cierta ocasión
–
quizá habría unas elecciones enciernes o se habrían celebrado recientemente-, su asistenta le preguntó que, siendotan inteligente como él era, ¿por qué no se presentaba para político? Y él lecontestó que por eso, precisamente. Volviendo a nuestro asunto y a nuestroponente,
no quiere resaltar una obra
, nos dice que
todo vale
, aunque puntualizoque, a buen seguro, se refiere a la novela, pues que los ensayos filosóficos ya vemosqué son y por dónde han de ir, por lo que pienso que huelgan como -velada eintencionadamente o no- relación con la política. Señala respecto a don Miguel,como una característica personal, que no se miente a sí mismo.De
Baroja
, aunque también nos aconseja leer lo máximo que se pueda
–
hayalguno, sobre todo los tratados antropológicos, que hemos de tener en cuenta, lomismo que con Unamuno, que, como ensayos que son, nos remiten másexplícitamente, sin metáforas, a aquello en lo que cree y demuestra-. Por cierto,que no quiso dejar en el tintero aquella frase que se le atribuye de que
“losnacionalismos se curan viajando mucho”
. En fin,
su literatura es de muchasencillez pero de las que dejan poso
.El otro de los de la generación del 98 al que hace mención es
Azorín
. Nodice de él más que que
leamos todo lo que caiga en nuestras manos de él
… o, si
no, que lo busquemos. De
los tres autores
quiere resaltar la cuestión de la
TOLERANCIA
de la que hacen gala.Nos había dicho que iba a mencionar a diez autores, pero la cosa haquedado en siete.Sigue su disertación diciendo que los periodistas hacen eco a las, por asídecir, pachuchadas o insensateces inventadas por los políticos, o por sus asesores,de modo que, como eco, se repite hasta el infinito, incrementando, si es que lotenía, el valor de lo dicho, o adquiriéndolo, sólo por ese hecho. Según él, que losperiodistas enfaticen y den por buenas muchas de las cosas que dicen los políticosobedece a un sucedáneo de respeto hacia ellos. Y eso de que eso se llame respeto,
según dice, es “absolutamente relativo” (¡sic!)
Luego saca a colación algunas de las palabras que él ha incluido en su yavarias veces citado Diccionario de la Estafa Política, haciéndonos pasar un raticodivertido, ridiculizando ciertas cosas o usos:
multidisciplinar
,
territorio
,
poner
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