ufano como nuncio de victoria,un corcel impetuoso fatigando,discurre sin cesar por toda parte?¿Quién sino el hijo de Colombia y Marte?
Y el mayor poeta latinoamericano del siglo XX, el chileno Pablo Neruda, lollama “padre” (aunque Chile no se cuente entre los países en los que combatióBolívar) y constata de él que su nombre ocupa todo el continente…
Padre nuestro que estás en la tierra, en el agua, en el airede toda nuestra extensa latitud silenciosa,todo lleva tu nombre, padre, en nuestra morada:tu apellido la caña levanta a la dulzura,el estaño bolívar tiene un fulgor bolívar,el pájaro bolívar sobre el volcán bolívar,la patata, el salitre, las sombras especiales,las corrientes, las vetas de fosfórica piedra,todo lo nuestro viene de tu vida apagada,tu herencia fueron ríos, llanuras, campanarios,tu herencia es el pan nuestro de cada día, padre.Tu pequeño cadáver de capitán valienteha extendido en lo inmenso su metálica forma,de pronto salen dedos tuyos entre la nievey el austral pescador saca a la luz de prontotu sonrisa, tu voz palpitando en las redes.
Y, otra vez en Ecuador, Jorge Enrique Adoum poseído por el Libertador,escribió ya no sólo para él, sino para él con Manuela o para Manuela con él o…En fin, para los tres…
Ven luego, ven a mi lado, ven sobre mí,ven a debajo: hagamos el amor y deshagámoslosólo para rehacerlo. Detrás no tengo sino guerray campamento, sólo una aridez ensangrentada.Llegué a ti y en ti anclo, vocación, clima de mar,territorio y mortaja. A veces soy feliz, pero amanece.Digo: Te amo, cuando me despierto,como otros se saludan. Digo: Te amo, cuandome desvisto, como otros se persignan. Y entre los dos crepúsculos —paréntesisde otra pólvora—, entre las dos refriegas, la batalla,un solo cinturón para los dos. Di contigode bruces, me enamoré a caballo, y no me iréde ti, no me des tregua, si concéntricos vamosa esta ocupación de amor y guerra y coincidimos
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