exacerbado de las tradiciones y la observación estricta. No confundir con los judíos ortodoxos comunes ycorrientes, algo curioso es que dicha actitud se observa también en judíos de nacimiento.Una vez, cuando fui a una sinagoga ortodoxa regentada por conversos allá en Barranquilla, me causómuchísima curiosidad el ver que rezaban separados. No tanto porque me parezca un acto sumamenteextraño en una comunidad del siglo XXI, si no porque me dio la sensación de que algunas personas delrecinto de verdad estaban convencidas de que lo que estaban practicando era el judaísmo correcto, elauténtico, aunque cabe aclarar que los actos litúrgicos fueron bellos y, de una u otra forma, inolvidables. Esuna muy buena comunidad, muy bien organizada y con una excelente voluntad.Me explico, cuando le pregunté a una mujer del grupo las razones por las que rezaban separados me dijo,
simplemente (sin un detalle extra), que “era lo que decía la torah” (nótese que estoy parafraseando). Lo
triste no es tanto la respuesta, si no que fui incapaz de vislumbrar algún matiz, aunque fuera pequeño, enesta, por un momento sentí que no estaba hablando con un judío, si no con una persona con unaformación extraña que, de una u otra forma, creía que esta es una religión de respuestas cortas, algo quepuedas empaquetar en un manual de catecismo.Y es así como, tristemente, actúan muchísimas judías conversas (o aspirantes a la conversión), las cuales,llevadas por las mejores intenciones del mundo, asumen un rol retrógrada supuestamente basadas en lahalajá. Y peor aún (lo anterior de por sí no es malo), creen tener la razón, la última respuesta, una plagabastante extendida en el judaísmo, y que (según mi humilde opinión) contraviene las bases de este.Como dijo Boaz Fariñas en una de sus clases, creer en últimas respuestas (sobre todo en hechos complejosque están en discusión), creer que se conoce la halajá de los pies a la cabeza y construir un judaísmomonolítico en base a esa actitud es un acto equivocado. Boaz no es precisamente un reformado, creo quetodo lo contrario, pero aún así es consciente de dicha situación, 20 años estudiando halajá son suficientespara darse cuenta de que el estudio del judaísmo es una travesía sin fin, no infinita, pero losuficientemente extensa como para ocupar varias vidas. Esto, por supuesto, causa dolores de cabeza y esun incentivo poderoso para asumir un judaísmo con una estructura pobremente basada (irónicamente) enel entorno católico que muchos dejaron atrás. El rabino pepinito lo dice, yo lo hago sin rechistar, y el restodel mundo está equivocado, no importa que la evidencia diga lo contrario, no importa que actuar conintransigencia e intolerancia sea dañino para las comunidades emergentes.Y lo más llamativo es que dichas diferencias yacen en cuestiones de tinte más sociológico y cultural quehalájico. El rol de la mujer, la vestimenta, aspectos superficiales de la liturgia, la corriente a la que sepertenece (sea reformado u ortodoxo), yo jamás he visto a un converso difamando a otro porque nocumple con la tzedaká o no ama lo suficiente al prójimo o al extranjero, siempre hay conflictos porque elrabino juanillo permite que las mujeres cuenten para el minián, o porque el rabino perencejo cometió elhorrible pecado de permitir que una mujer subiera a la torah o porque pancracio no cumplió la mitzvácomo se ha hecho tradicionalmente (o lo que consideran ellos como tradicional). Y de esa actitud salen loscomentarios como el que puse al inicio del artículo, un dizque judío (queriendo ser mas judío que elRAMBAM o RASHI
, seguro) hablando de “pseudo
-
rabinos” reformados que quieren destruir la torah sólo
porque no enseñan de una man
era determinada, usualmente la que ellos consideran como “correcta”.
Hablan de religiones sagradas, sin siquiera comprender la estructura social, cultural e histórica de la
religión que defienden, no, “el judaísmo” existe, y “el judaísmo” es todo lo que di
ce Ovadia Yosef ocualquier rabino super-ortodoxo.Yo no sé si es que soy yo la equivocada, o que me han enseñado mal, pero a mí nunca me han agradado las
respuestas autoritarias y sencillas. Me encanta conocer los “por qués” no simples justificaciones
basadas,usualmente, en lo que han visto en las comunidades tradicionales, si el judaísmo fuese algo así, no tendríasentido alguno estudiarlo, y yo (lamentablemente) estaría perdiendo el tiempo. El punto de lasconversiones (más allá de todos los aspectos religiosos) es aportar a la diversidad del pueblo judío, nosumarse a una masa uniforme y aburrida de judíos super-ortodoxos que, para colmo, ni siquiera son
Leave a Comment