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Sombras y Cizallas #9

Sombras y Cizallas #9

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06/30/2012

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Sabemos que esta revista se suele distribuir por centros sociales anarquistas y lo consideramos fundamental ya que elanarquismo esta basado en las mismas ideas de igualdad, libertad y rechazo a la dominación que el movimiento porla Liberacion Animal. Sin embargo, también nos gustaría que los distribuidores la tratasen de llevar a colectivos ani-malistas. La gente joven de este entorno debe conocer todas las vías de lucha para elegir la que más le guste. Es nece-sario que todos lxs veganxs se den cuenta de que son ellxs los únicos que pueden hacer avanzar el movimiento. Asimismo deben tener siempre presente que los animales que en estos momentos están enjaulados no pueden espe-rar a ningún proceso burocrático, no pueden esperar a que la sociedad se haga vegana, necesitan que alguien lossaque de ahí ya; y esa responsabilidad cae sobre los veganos.La acción directa también es una buena forma de dejar claro desde el primer momento a los explotadores que no vamos a negociar, que cualquier acuerdo intermedio supondría nuestra derrota y la de nuestros hermanos, y quenuestro único objetivo es la desaparición de toda forma de explotación, y por tanto la de todxs los explotadores.Es por ello por lo que consideramos importante que esta revista pase por todos los colectivos e individualidadespertenecientes al movimiento por la Liberación Animal. Para que se den cuenta de que el FLA no está formado porexpertos en guerrilla ni nada parecido. El FLA está formado simplemente por gente que se da cuenta de que el sitiode los animales no son las jaulas, sino la libertad. Cualquier persona, en grupo o en solitario, puede entrar a un cen-tro de explotación animal, liberar a los animales y destruirlo, sólo hace falta querer hacerlo. Querer es poder.El resto de personas que formamos este movimiento, y que por cualquier motivo no podemos llevar acabo estasacciones, si podemos y debemos crear un clima de apoyo a las personas que deciden arriesgarse. Esta revista preten-de por tanto crear ese nexo de unión entre todos los activistas, sea cual sea su forma de lucha escogida, para aumen-tar así nuestra efectividad.
E
DITORIAL
   S  o  m   b  r  a  s  y  c   i  z  a   l   l  a  s   P  o  r   l  a  a  c  c   i   ó  n   d   i  r  e  c   t  a
 
Justo antes de acabar la edición de este número ha apare-cido en los medios de comunicación la noticia de tres libe-raciones de visones llevadas a cabo en una misma nocheen Galicia. Como suele ocurrir cuando alguien hace algodestacado, el debate ha surgido entre los activistas. Hay quienes afirman que el movimiento debe esperar a llevara cabo este tipo de actos, ya que la sociedad no se encuen-tra preparada para comprender los motivos. A nosotrxs nos parece muy fácil hablar de esperar cuan-do no son nuestras vidas las que tienen la muerte marca-da en el calendario, cuando no es nuestra libertad la queestá enjaulada. Las personas que llevaron a cabo estasacciones se dieron cuenta de que para esos visones noquedaba tiempo para manifestaciones o peticiones buro-cráticas. Su vida dependía litaralmente de ellxs y no lesfallaron. Ahora miles de visones corren libres en los cam-pos gallegos, si no hubiese sido por esos activistas que noquisieron esperar más, serían un abrigo.Gracias a estas acciones no sólo se ha logrado la libera-ción de muchos individuos (que ya sería suficiente para justificarlas), se ha atacado a todo el negocio de la piel. Eldebate generado en los medios los días posteriores a lasacciones no lo había logrado nunca ningún otro acto deprotesta de nuestro movimiento, y la discusión de ideassólo puede beneficiarnos a los animales.Sombras y Cizallas quiere dar las gracias a todos esosactivistas que se han dado cuenta de que los animales nopueden esperar más, a los que ven la Liberación Animalcomo una lucha por cada uno de los individuos que estánenjaulados. Ataquemos el especismo de mil maneras, pero siempredesde la unidad.Un abrazo a los que luchan.
 
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or Rod Coronado 
 
David Howitt y yo pasamos todo el verano de 1986 tra- bajando para conseguir dinero para nuestra misión deinfiltrarnos en Islandia con el único propósito de causar elmáximo sabotaje económico a la su industria ballenera.Por las noches trabajaba de camarero en un club en el dis-trito londinense de Chelsea, y durante el día reparabaantigüedades en Kings Road. David se fue al sur deInglaterra, donde trabajaba recogiendo lúpulos. Cadapocas semanas quedábamos para discutir nuestros planes y analizar los datos que habíamos recopilado sobreIslandia. Cuando acabábamos nuestra tarea, preparába-mos unas cuantas bombillas rellenas de pintura y dába-mos unas vueltas en bici por Londres para redecorar sustiendas de pieles.Finalmente llegó el día en que tomamos el metro deLondres hacia el Aeropuerto de Heatrow para coger nues-tro vuelo de IcelandAir hacia Reykjavik. Cuando íbamosal aeropuerto me quité de la chaqueta un parche quedecía "Salva a las ballenas, salva a la tierra", con un dibu- jo de una aleta de ballena. Todo lo que llevabamos encimaeran nuestras cámaras, ropa, chubasquero, luces acuáti-cas, navajas y un par de mapas. Todas las herramientasnecesarias para la acción las compraríamos en Islandia.Cuando llegamos en octubre, sólo quedaban por allí losturistas más fieles. Conseguimos cama en un albergue juvenil, y una de nuestras primeras tareas fue comprar unpar de cizallas y una llave inglesa extensible en una ferre-tería local. Queríamos que pasase el máximo tiempo posi- ble entre la compra de nuestras herramientas y la acción,en caso de que alguien pudiese recordar esa compra.Una de nuestras primeras noches en la ciudad deReykjavik salimos bien entrada la noche del hostal y fui-mos hasta un desguace desde donde podíamos ver loscuatro barcos islandeses de 175 pies que conformaban laflota ballenera completa de la nación. Hvalur ("ballene-ro") 5, 6, 7 y 8 flotaban en el puerto, atados en línea comolos cuatro jinetes del Apocalipsis esperando soltar sudemonio en el mundo natural. La superestructura de los barcos estaba pintada en blanco con las ventanas delpuente y las portillas en oscuro, lo que parecía la cuencade los ojos de una calabera.No es necesario decir que nos sentimos un poco inti-midados. La realidad de lo que aquello era parecía muy fácil de discutir en Inglaterra, pero ahora era como siaquellos barcos nos estuviesen mirando a la cara enmedio de la helada que estaba cayendo en la noche deReykjavik. Era algo más que un poco desalentador. Perosabíamos que no sería facil, así que comenzamos unaserie de vigilancias nocturnas en el puerto. Después dedos semanas de vigilancia comenzó a emerger una rutinadefinitiva. Cada viernes por la noche, un vigilante se ali- viaba la noche de vigía con dos botellas de Brenivin, unfuerte vodka islandés. No se veía nada de actividad en tresde los barcos, y el vigilante se quedaba en el cuarto barco,que era el más alejado del muelle. Una noche en fin desemana parecía la mejor noche para la acción.En Reykjavik vimos fotos de la estación ballenera, queestaba a 45 millas de la ciudad. Se ofrecía visitas a la esta-ción, así que David y yo hicimos auto stop hasta la deso-lada estación y nos bajamos cerca de la entrada.Conforme nos acercábamos no se veía ni un alma. Laestación ballenera se había acabado, y con ella también lademanda de visitas. David y yo comenzamos a andar porla instalación a plena luz del día, mirando por las venta-nas de las oficinas, la maquinaria, los talleres… y rápida-mente los dos dimos por hecho que también seríamoscapaces de golpear la estación ballenera. Sabíamos quesólo tendríamos un disparo en la industria ballenera deIslandia, y cualquier riesgo para nosotros no importaba.Todavía sentíamos que las posibilidades eran elevadas y que no nos iríamos de la isla hasta que nuestro sabotajefuese descubierto.En noviembre de 1986 Islandia no era un país queesperase o que incluso recordase las amenazas de unaorganización militante en contra de la caza de ballenas.Sólo había un vigilante para los cuatro barcos. Era la esta-ción de descanso y la tripulación estaba en tierra, con eltrabajo en los barcos restringidos a las horas de luz deldía.La semana de nuestro plan de ataque los barcos balle-neros fueron colocados en el dique seco. Ono por uno, lossacaban del agua para limpiarlos y repararlos, lo quesuponía una operación mayor. David y yo habíamos pla-neado hundir todos los barcos y excepto el que albergabaal vigilante. Ahora estábamos obligados a sacrificar nues-tro tercer objetivo. El dinero se nos estaba gastando, y elmiedo a que nos descubriesen todavía nos atormentaba.¿Quizás nosotros también estábamos bajo vigilancia, y lapolicía estaba esperando a que actuásemos antes de quepudiesen arrestarnos legítimamente?David y yo ya habíamos repasado el sistema penal deIslandia y habíamos aprendido que la sentencia más largaque puede caer a cualquier crimen era de once años.También aprendimos que los presos de Islandia trabaja-
 S  o m b  r  a s  y c i  z a l   l   a s  P o r  l   a a c c i   ó  n d  i   r  e c t  a

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