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Y ahí viene
mi segundo me gusta
. Le investigo en las redes y me encuentro con otrotwittero, alguien que preside una asociación de productores audiovisuales y que me hademostrado que nos apoya a los profes que nos movemos uniendo la educación con elcine. Se adelanta diciendo en un artículo, que nuestro nuevo ministro, el quecompartiremos a partir de su nombramiento, es una persona dotada de sentido delhumor y capacidad de diálogo. No vamos mal pues.En un viaje relámpago a Madrid escucho a mi vecina, no sospecha de ser pro PP, queme dice algo así como
quién habrá elegido a ese ministro si participaba en las tertuliasy a mí me gustaba lo que decía.
Y esto da pie a
mi tercer me gusta.
Me gusta la palabra y me gusta la costumbreespañola, que se va perdiendo por cierto, de la tertulia.Lo sentimos pero tenemos que dar paso a la publicidad y volvemos en unos minutos.¿No tiene dinero? ¿Congelaron su sueldo? No se preocupe que los coches de lujo o losperfumes elitistas seguirán llenando sus pantallas en estas navidades.Ya sabe señor ministro son los imponderables de la sociedad consumista peroprosigamos. Me gusta que sea un tertuliano que ha enganchado con la gente sencilla,que vota, porque así podrá escucharlos. Escuchar a los que hacen el sacrificio y elesfuerzo real, desde esa independencia que me presentaron en el artículo que le hemencionado. Pienso que tendré unos años difíciles de recortes pero que la reformaque anuncia no será de espaldas a los twitteros, a las redes sociales, a los alumnos, alas familias, a los que votan diferente, pero piensan y razonan, y sobre todo a los quetratan de que la educación sea la salida real a una crisis porque no se trata tanto derecortar sino de repartir mejor lo que hay, de no paraísos fiscales o de tonto el que nodefrauda en función de lo que puede y lo que tiene.Tengo la suerte de trabajar duro con compañeros que hemos decidido no cobrar parapoder hacer que la industria del cine español progrese pero también para quepodamos ver nuevas veredas, entre todos, en la formación del futuro ciudadano, delfuturo espectador. Las leyes restrictivas, sin una educación y sin la convicción de quecomo en toda buena negociación, todos ganan , todos pierden, no hace falta que leexplique como acaban con nuestra peculiar picaresca aplicada en cualquier estratosocial.Así que mi
habría que mejorar
es que le pediría que cuidara el equilibrio en sugobierno tripartito, educación, cultura y deporte. Por el momento, su primernombramiento ha hecho que se decante por Cultura y sus primeras medidas por unsector muy concreto de la industria audiovisual. Me gusta que el Secretario de Estadode Cultura practique el diálogo en su propia familia, con apertura de perspectivas, ale
star casado con una diputada del “otro partido”. No se olvide ministro, equilibrio y
diálogo que los planes a medio plazo, consensuados, en clima de tertulia del Café
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