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 AQUIOPINA ELLECTOR
Periódico Semanal, editado por Sociedad Editora, Impresora y Distribuidora de Publicaciones Siglo XXI Ltda. / Director y Responsable Legal: Fernando Quilodrán / Subdirector Eduardo Contreras / Editor General:Fernando Barraza / Redactores y Colaboradores: Francisco Herreros, José Luis Córdova, Claudio De Negri, Patricio Dinamarca, Miguel Fernández, Juan Andrés Lagos, Danae Prado, Edgar Varas, Daniel Yáñez,Sergio Reyes, Pablo Rojas, Macarena Benítez, Iván Ljubetic Vargas, Sergio Astudillo / Servicios Informativos: Prensa Latina. / Gerente de Ventas: Luis Moya / Asesor jurídico: Pedro Aravena.Publicidad: Roberto Cortez. Producción: Editorial Siglo XXI Ltda. / Fotografía: Christian Aguilar / Diagramación: Sergio Vargas.Distribución: Meta Servicios de Distribución. / Redacción: Estados Unidos 246 - E-mail: <edicionelsiglo@gmail.com> Casilla 13479, Correo 21, Santiago, Chile.
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ELSIGLO
22 DE OCTUBRE DE 2010
Pan y circo
En la antigua Roma, los Césa-res decían que para mantenercontento al pueblo se necesita-ban dos principios básicos: pany circo. El miércoles 13 de octu-bre (fecha escogida por el go-bierno y no casualidad), salió elúltimo minero y con ello términoel circo mediático de su rescate,pero comenzó el de su exposi-ción televisiva.Todo era un verdadero reali-ty show, siendo su animador yguionista Sebastián Piñera, quienremarcaba el coraje, nobleza, va-lentía de los mineros, escondien-do su condición de mártires delcapitalismo, víctimas de un Esta-do que necesita del voto de susciudadanos pero no los protege.La punta del iceberg de la crisislaboral de la minería y uso políti-co del presidente.El gobierno, una vez más, ig-noró los problemas que nos aque- jan como país y los escondiócomo quien esconde basura de-bajo de la alfombra. Los comune-ros y sus demandas, las víctimasdel terremoto, los 250 minerosque se salvaron de la negligenciade la empresa minera y que ahorase les niega su sueldo, todosfueron ignorados.Como el verdadero circo ro-mano, nos mostraron de formamorbosa y voyerista hasta losmás íntimos detalles del rescate ypost-rescate, supervisado decerca por Piñera. Me producealegría ver cómo hombres que seles creyera muertos, hoy estén«a salvo» en la superficie, perome avergüenza ver cómo sonusados por el gobierno. 
Fernando Infante Estudiante
Felicitaciones pordefensa de losmapuches
Ahora que los mapuches hanlogrado abrir camino a sus de-mandas, gracias a su heroicahuelga de hambre, quiero felici-tar a El Siglo por la impecablecobertura, en cantidad y en cali-dad, que le dio durante más dedos meses al heroico movimien-to de los comuneros.Una vez más nuestro sema-nario demuestra que es impres-cindible para informar y orientara todos los chilenos.
Carlos Marambio V.
¿Hasta cuándoPelotón?
Creo que no es posible que,con el presupuesto de todos loschilenos, se emita ese bodrioimpresentable llamado «Pelo-tón». Los genios que han copia-do este programa no tienen ni
Lecciones de lahuelga de hambremapuche
La huelga de hambre de los34 comuneros mapuches requie-re de un análisis. Primero, el apo-yo que despertó su sacrificio,materializado en huelgas de ham-bre solidarias, la ayuda del pre-sidente de la Comisión de Dere-chos Humanos de la cámara baja,Hugo Gutiérrez, velatones, pan-cartas, marchas por las callescéntricas en varias ciudades delpaís, el despliegue de una in-mensa bandera mapuche el mis-mo día que se izaba la gran ban-dera nacional comprada en losEE.UU o el corte a los accesos ala ciudad de Temuco.La movilización social expre-sada en las calles fue determi-nante para obligar al gobierno adialogar con los representantesde los comuneros y romper elcerco que invisibilizaba la huelgaen los medios de comunicación,sensibilizando a la opinión públi-ca que ha estado sometida a lasfiestas del Bicentenario y al res-cate de los 33 mineros atrapadosen la mina San José. Logró captarla atención de medios nacionalesy extranjeros e incluso opacar lavisita del presidente a NacionesUnidas y permitió que las madresde los huelguistas fueran recibi-da en La Moneda.El esfuerzo de los 34 comune-ros consiguió poner en tabla enel parlamento las modificacionesa la ley antiterrorista y a la justiciamilitar, terrista.tran molestos porlos acuerdos que alcanzados.poy entreabrió fisuras entre laMultigremial de la Araucanía y elgobierno.La acción unida del pueblopermitió una vez más un triunfoante la derecha, lo que demuestraque el camino que se debe reco-rrer no es otro que unidad y lu-cha. Cada tarea que asume elpueblo, adquiere una significa-ción política, como queda de-mostrado en la actualidad. Cier-to, fue una victoria, pero aun esnecesaria más organización yexpresión masiva, con significa-ción política.
Gerardo Torres Balchen Administrador Público y Magíster en Ciencias Sociales.
¿Qué hay detrás delrescate?
Sin desconocer lo dramáticoque resulta la situación de los 33mineros rescatados de la minaSan José, no deja de ser patéticoel manejo mediático que han he-cho las autoridades, con el mejorreality de la historia, dirigido porel excelentísimo gobierno delcambio, que manejó, incluso, lostiempos del rescate.La preparación del día “D”más parece un circo. Los quesalieron son personas que mere-cen respeto, ellos no regresan devacaciones, han estado por másde dos meses encerrados por lairresponsabilidad de los empre-sarios que así ganan dinero a ma-nos llenas. Los mineros son ver-daderos ejemplos de fortaleza, quehan obtenido gracias a siglos deexplotación e injusticias, pero valela pena preguntarse ¿cuánto valela vida de un trabajador para losempresarios, en un sistema comola economía “social” de mercadoen que los trabajadores son pres-cindibles y reemplazables en cual-quier momento?Los 33 mineros bajo 700 me-tros en Copiapó son una tragediaque no sorprende: los obrerossaben que, además de cobre y oro,en los yacimientos ronda la muer-te, pero también lo saben los quetrabajan en las salmoneras bajo elagua, los temporeros con los pes-ticidas, sobre todo las mujeres enedad fértil, los choferes que “cum-plen turnos” que ponen en riesgosu vida y la de los pasajeros.El problema de los trabajado-res chilenos es transversal, y loocurrido con los mineros debe tra-ducirse en mejoras sustancialesen las condiciones laborales. Esoes lo que debería mostrar la televi-sión, no hacer llorar en cámara alos familiares, agradeciendo a lasautoridades por el rescate, lo quepor lo demás es su obligación, yno sacar provecho de la seguridadde los mineros para que su “exce-lencia” se luzca en Europa mos-trando fotos, videos y el mano-seado papelito…
 Andrea Dufournel.Temuco
Artículo para discutir
En su edición de 8 de octubre,El Siglo reproduce un «artículo»de G. Guzmán, La Cultura comoProducto Social, a partir del cualse sugiere «la discusión y reflexiónsobre el tema». Sin duda que eltema es importante y que merecemucha atención, y mejor aún si seofrece discutirlo a través de laspáginas de este semanario. Sinembargo, no cualquier insumo sir-ve para acoger la invitación, y loexpuesto por Guzmán me resultalo menos adecuado y motivadorpara ello.Apelando a la «pedagogía delas preguntas» antes que la de las«respuestas», el «autor» se dalicencia para colocar un sinfín delugares comunes y referenciasescolares, perdiendo completa-mente el norte. Un desastre total.Ojalá que los redactores de El Si-glo dispongan de mejor ojo en lapróxima ocasión que se nos invitea discutir sobre un tema.
 Manuel LoyolaSectorial Fdo. Ortiz
Respuesta: Su carta, que porcierto agradecemos, demuestraque el controvertido artículo cum-plió el objetivo que nos plantea-mos: incentivar la discusión.
pudor ni vergüenza para conti-nuar estafando a los chilenoscon una pandilla de descerebra-dos que no aportan absoluta-mente nada.Los genios «creadores» deesta payasada olvidan que eneste país los militares humillarony abusaron de millones de chile-nos, por consiguiente, cualquierparecido con aquella etapa ne-gra, es algo nefasto.Este canal está siendo utiliza-do por los vivos de siempre paraentregarnos pura basura sin con-tenidos, muy bien pagada por no-sotros. Empecemos una verdade-ra campaña en contra de los perso-najillos que abusan de nuestrapaciencia y de nuestros bolsillos.
 Eugenio Ciorán
 
Parecía terminado el espectáculoque, al costo de millones de dólares,ajustó el gobierno para un rescate sinduda exitoso y adaptado a la agenda yhorarios del empresario, incluyendo elmomento de su partida al exterior. Ymientras la vieja Europa se vestía derojo con sus trabajadores y estudiantesirrumpiendo con fuerza en las calles deFrancia, como hace poco en las deEspaña, para condenar los atropellos einjusticias del sistema capitalista, Piñeraempezaba a repartir piedras y fotoco-pias del célebre papelito por todas par-tes, sacándole todo el provecho políticoposible al drama de los 33. De veras quea ratos da vergüenza su oportunismo ymediocridad. Lo mismo un peñascazopara la reina de Inglaterra, que no en-tendió un carajo, que a David Camerono al mismísimo Sarkosy.Pero no se habla de la responsabili-dad de la empresa privada, los dueñosde la mina parece que no existen, laprensa no los asedia. Es como si nohubiera causas ni culpas en el derrum-be. Ni se habla como debiera de lasdemandas sindicales de los 300 quequedaron fuera de la mina, hoy cesan-tes, olvidados, con ofertas de pago paralas calendas griegas. La falta de protec-ción, la inseguridad laboral, no son no-ticia. Mientras empresarios, iglesias ysectas de todas layas queden bien pa-rados, que siga la falsificación. Ya vieneel marketing, las poleras, las canciones,la promoción de la industria hotelera yturística, viva la fiesta. Ofertones deregalos, novelas rosa, quizás una tele-serie, mientras Piñera habla de “un an-tes y un después” y que desde ahoraChile ya no será conocido por la dicta-dura militar sino por el rescate exitosoque asegura la “unidad nacional de loschilenos”. ¿Olvidó la represión a losmapuches, la brutalidad policial contralos jóvenes o los procesos por violacio-nes a los derechos humanos que estánen curso? La unidad de los sectoresdominantes y sus amanuenses no esprecisamente la unidad del pueblo.Pero, en fin, han sido los mismosmineros los que ponen el dedo en lallaga. Uno de ellos, Edison Peña, de-nuncia que “en la minería el empleadorsiempre se enriquece mientras que losobreros están obligados a entrar a minaaunque el cerro esté sonando”. Anticipóque les costará encontrar trabajo y pro-testó porque “tuvo que pasarnos estatragedia para que ahora tengan en cuen-ta la seguridad laboral” y les dijo a losperiodistas: “Dentro de 3 meses uste-des nos preguntarán qué estamos ha-ciendo y les tendremos que contestarque nada, vendiendo dulces en la pla-za”. Todavía más decidor fue que elmismo Peña agregara “no estoy siendoun comunista pero estoy defendiendo atodos mis compañeros”. Más allá de laconfusión cultural que engendra el tipode sociedad en que vivimos, lo esenciales que los trabajadores asocian intuiti-vamente la expresión “comunista” con justicia, con decencia, con equidad, conunidad y lucha. Reconfortante.Mientras, “San Golborne”, el minis-tro con cara de buena gente, el exgerente de Cencosud, mostró su ver-dadero rostro cuando en un programade TV afirmó que esto de izquierdas yderechas es algo anticuado, que nohay izquierdistas ni derechistas. O sea,que no hay ricos ni pobres, ni explota-dores ni explotados, ni víctimas ni victi-marios, que da lo mismo ser dueño dela mina que minero sepultado o cesan-te, o sin que le paguen su finiquito.“San Golborne” no pasa la prueba de lablancura. Hay otros que tratan de pa-sar colados, aunque El Mercurio lesdedica páginas completas. Es el casode Cristián Barra, funcionario de eleva-do rango del ministerio del Interior dePiñera, que acaparó pantallas de TV ala salida de la Fénix 2. Su prontuario judicial sin embargo sorprendería acualquiera. Son los gobernantes quetenemos. ¿Serán los que merecemos?La complicidad de los medios de comu-nicación del sistema da para todo. Yasí, mientras silencian absolutamentela huelga de los trabajadores de Far-macias Ahumada, siguen inflando elshow piñerista a costa de la intimidadde los mineros, la calidad de la infor-mación y la paciencia de los chilenos.¿Hasta cuándo?
Una buena noticia para la democracia ha surgido en estosdías, aunque naturalmente lo sea en grado mayor para unpartido político que se jugó como el que más por sacar a Chiledel peso de la dictadura, el Partido Comunista. Con justa razón,la colectividad que en aquellos años tenía como su máximadirigente a Gladys Marín, celebra este sábado la recuperaciónde su local, histórico y sucesor del que durante años tuvo enTeatinos 416.La sede de San Pablo 2271en Santiago, local del ComitéCentral del PC, fue irracional y violentamente asaltada porfuerzas policiales el miércoles 28 de noviembre de 2001,resultando varios detenidos, entre ellos la propia Gladys Marín.Se trata, pues, de una suerte de reparación histórica que nopuede sino ser destacada en estas páginas.En el plano nacional, sigue en pleno desarrollo el drama delos 33 trabajadores atrapados en los socavones de una mina.Más allá de las superficialidades a que ha dado lugar -largas deenumerar y que no han ahorrado ni los gestos filantrópicos dealgún riquísimo empresario o la exhibición de los implementosutilizados en las tareas del rescate, además ciertamente de lasobre exhibición de Sebastián Piñera- lo que se instala confuerza en el debate es el cumplimiento de las promesas que elpresidente de la República hizo al calor de las labores derescate.Y es que se trata, ni más ni menos, de un ejercicio que deberáhacer todo el país y que se podría expresar preguntándose porlos límites con que, en un modelo económico y social como elque se exalta y administra desde La Moneda, se encontrarán losnecesarios y urgentes cambios a la legislación laboral y a lapropia institucionalidad en materia de derechos de los trabaja-dores, rol fiscalizador y sancionador del Estado y responsabili-dad de los empresarios de muy variados rubros de nuestraeconomía.Tal vez, y en esta ocasión no es aventurado adelantarse a loshechos, cuando se lleven al parlamento las posibles reformasque ha prometido el Jefe del Estado se manifestarán una vezmás las limitaciones de un sistema binominal concebido paraimpedir una auténtica representación de las fuerzas sociales ypolíticas en los órganos de poder.Y es que la duda es legítima cuando se tiene en cuenta,también, que los altos mandos instalados en el gobierno, comen-zando por el propio presidente y sus ministros, son los mismosque han defendido y aplicado en todos los planos precisamenteese modelo neoliberal que se sustenta, también precisamente,en las desregulaciones y flexibilidades que dejó amarradas elPlan Laboral que lleva el nombre de (José) Piñera.Ante este cuadro, y una vez superadas las etapas posttraumáticas y las explicables euforias, deberían asentarsealgunas verdades como, por ejemplo, que los 33 héroes son,también y en grado superlativo, víctimas. Y que en tanto tales,representan a una masa laboral que día a día expone su vida enfaenas de riesgo sin otra prevención, en la mayoría de los casos,que la que puedan depararle su propia prudencia y destreza.Y por todo eso es que sin la movilización y la unidad de lostrabajadores y de los sectores sociales más sensibles, como esel caso de los estudiantes –los jóvenes, en general- nada seráposible en este terreno y todo no pasará de un ejercicio retóricosin consecuencias.Esa es la tarea común de las fuerzas de izquierda, que sinduda se aprestarán a apoyar decididamente a las organizacio-nes sindicales que asuman la vanguardia de esta prolongadabatalla por la vida.
Eduardo Contreras
El show, ¿debecontinuar?
EDITORIAL
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ELSIGLO
22 DE OCTUBRE DE 2010
BRÚJULA POLÍTICA 
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Se abre un nuevoepisodio de labatalla por la vida
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