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 OpinaElLector
Periódico Semanal, editado por Sociedad Editora, Impresora y Distribuidora de Publicaciones Siglo XXI S.A. / Director y Responsable Legal: Fernando Quilodrán / Subdirector Eduardo Contreras / Editor General:Fernando Barraza / Redactores y Colaboradores: Francisco Herreros, José Luis Córdova, Claudio De Negri, Patricio Dinamarca, Miguel Fernández, Juan Andrés Lagos, Danae Prado, Edgar Varas, Daniel Yáñez,Sergio Reyes, Pablo Rojas, Macarena Benítez, Iván Ljubetic Vargas, Sergio Astudillo, Lillian Contreras. Corresponsal en Perú Gustavo Espinoza / Servicios Informativos: Prensa Latina. / Gerente de Ventas: LuisMoya / Asesor jurídico: Pedro Aravena. Publicidad: Roberto Cortez 9-0910696 / Fotografía: Christian Aguilar / Diagramación: Sergio Vargas.Distribución: Meta Servicios de Distribución. / Redacción: Estados Unidos 246 - E-mail: <edicionelsiglo@gmail.com> Casilla 13479, Correo 21, Santiago, Chile.
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ELSIGLO
2 DE SEPTIEMBRE DE 2011
¿Una“democracia”para Libia?
En estos días asistimos a unejemplo impúdico de hipocre-sía y mentira. Estados Unidosy las potencias europeas, ennombre de las trasnacionalespetroleras, han completado sutarea y después de seis me-ses de bombardeos, destruc-ción, exterminio y muerte es-tán culminando su invasión aLibia, llevando, supuestamen-te, la libertad y la democraciaa ese pueblo.¿Quién se va a creer seme- jante mentira? Se puede tenercualquier opinión sobre Gad-dafi, pero lo que realmentebuscan en Libia es el controldel petróleo. Basta de menti-ras y engaños. Lo mismo hi-cieron en Irak y ahora se pre-paran para entrar en Siria,todo con la complicidad deNaciones Unidas, que estápresta para bendecir las tro-pelías imperialistas.En cambio, Israel sigue ase-sinando palestinos y EstadosUnidos tiene licencia paramatar en cualquier parte delplaneta, derribando gobiernos,organizando golpes de esta-do, difundiendo mentiras ymanipulando a las grandescadenas informativas.El Siglo es uno de los esca-sos medios chilenos que escapaz de informarnos la ver-dad de lo que realmente suce-de en el mundo.
 Javier Salviat M. El Bosque
Tristecoincidencia
Recién hace tres semanashabíamos leído el artículo de ElSiglo en que daban cuenta dela conversación con el grancineasta chileno Raúl Ruiz,cuando recibimos la dura no-ticia de su muerte en París ydel impacto que en todo elmundo causó su deceso.Los chilenos debemos reac-cionar y reconocer a nues-tros grandes valores, quepermanecen en la desconsi-derada ignorancia sobra suobra y no son valorados hastaque se mueren, como ocurriócon la gran Violeta, con Bola-ño y ahora con el autor dePalomita Blanca.No tengo nada contra losfutbolistas, pero no es posibleque nos encandilemos con lasgambetas de Sánchez y conlos millones de euros que gana,y no tengamos idea de la obrade Gabriela y de Neruda, deltalento genial de Raúl Ruiz.
 Angélica Mardones D. La Reina
Gobierno sordo,soberbio ymentiroso
Pese a las multitudinariasmovilizaciones, colegios yuniversidades tomadas des-de hace ya más de tres me-ses, a pesar de que el apoyociudadano a losestudiantes llega al 80% y laadhesión al gobierno a un 26%,la derecha no cede en defen-der el lucro en la educación. Elpresidente se reunió con lacúpula empresarial para con-sultarle su opinión sobre lasmovilizaciones, acordando norealizar la reforma tributariaque pudiera afectarles… perono se ha reunido con los estu-diantes.Haciendo un poco de histo-ria, desde que comenzó lacarrera presidencial de Piñe-ra, recordando sus eslogande campaña, sus promesasen que llamaba a los jóvenesa tomarse el país y ofrecíaeducación gratuita para to-dos, su mandato se parecemás a una “comedia de equi-vocaciones” para quienes nole votamos, y los arrepentidosse multiplican.Los problemas aparecen pordoquier: damnificados del te-rremoto que aún viven en me-diaguas, pasando un segun-do invierno entre la lluvia y elbarro, y si reclaman se lesreprime con la misma violenciacon que los “profesionalescarabineros” han reprimido amapuches y estudiantes.Pero, la administración del gre-mialismo sólo tiene oídos parael dulce sonido del dinero,poniendo por sobre los intere-ses de todo un país su com-promiso con las transnacio-nales que se llevan las ganan-cias del cobre pagando unroyalty irrisorio, obteniendobillonarias utilidades.El lucrativo negocio de laeducación en Chile es tan ren-table que quienes están en elpoder no están dispuestos aperderlo, porque hay autori-dades como el ex ministro deEducación Joaquín Lavín, quees dueño de una universidadprivada, el actual ministro deJusticia es dueño de otra uni-versidad, y que es quien ten-dría la obligación de fiscalizarel cumplimiento de la ley queregula el lucro: es decir será juez y parte. Los conflictos deintereses suman y siguen. LaIglesia, que se ofreció comomediadora en el conflicto estambién sostenedora de múl-tiples colegios, que recibenrecursos del estado, ¿está encondiciones de mediar y bus-car soluciones?La lucha decidida que haniniciado los jóvenes chilenoses titánica y los poderes fác-ticos no cejan en su empeñopor imponerse. Así como eldictador benefició a sus cola-boradores instaurando el lu-crativo negociado de los fon-dos de pensiones en desme-dro de los trabajadores, lohizo con la educación, crean-do un sistema excluyente yclasista, en el cual las dife-rencias sociales se han pro-fundizado, imponiendo el con-trol ideológico.La enorme diferencia conquienes nos formamos en dic-tadura y los jóvenes de hoy esque ellos no le temen a la re-presión, son capaces de cam-biar este sistema perverso queno les permite avanzar y lestiene prisioneros de la banca,teniendo que endeudarse depor vida. Hoy en día nos ve-mos enfrentados a las deman-das de la comunidad estudian-til por una educación de cali-dad y equidad en Chile.Nuestros jóvenes están li-brando una gran batalla, laconvicción que les impulsa esun ejemplo para la sociedadentera, que nos muestra elcamino para generar los cam-bios y que debemos continuarmarchando, recuperandopara todos una verdaderademocracia.
 Andrea DufournelTemuco
Defensa de laRDA
En primer lugar quisiéramosagradecerles la publicación enel Nº9.266 del 8 de julio 2011de nuestra carta abierta alMuseo de la Memoria y de losDerechos Humanos, dándolerealmente el carácter de unacarta abierta.Les estamos muy agradeci-dos por el apoyo en denunciarla falsificación de la historiadonde los poderosos tratande borrar la República Demo-crática Alemana de la historiay de la memoria, enterrándolacon silencio o divulgando men-tiras para que queden sola-mente recuerdos negativos.Entretanto recibimos unarespuesta del director delMuseo de la Memoria que ad- juntamos para su utilización.Evidentemente el Museo noestá dispuesto a una evalua-ción diferenciada de las acti-vidades del ministerio de Se-guridad de Estado de la RDA,sino más bien se deja guiar porun anticomunismo ciego (loque se nota también en la ex-posición ya que en ningún lu-gar se habla de a qué el pre-sidente Allende aspiraba: laconstrucción de una socie-dad socialista con justicia so-cial, sino meramente de la re-cuperación de la democracia).En vista de las protestasactuales de los estudiantes ylas acciones represivas con-tra ellos nos preguntamoscuándo habrá una comisiónen Chile para investigar la vio-lación de los derechos huma-nos (con los cuales el com-promiso del Museo es profun-do y radical, y que tienen uncarácter universal y son ina-lienables a todos los sereshumanos) por reprimir las ma-nifestaciones donde se recla-ma el derecho a educación.Estamos pensando si valela pena responder a la res-puesta y -en caso afirmativo-con qué argumentos. Salu-dos solidarios.
Gerhard + Gudrun Mertschenk  Berlín
 
Tenía sólo 16 años y soñaba conser pastor evangélico y técnico elec-trónico, pero la bala de una UZI des-trozó esos sueños y el pecho delestudiante Manuel Gutiérrez. El pro-yectil fue disparado por un subofi-cial de Carabineros de Chile. Oficia-les irresponsables y falsos saltaronen defensa del asesino alegandoademás “total trasparencia”. El ge-neral Sergio Gajardo, en la creenciaque no se descubriría la verdad, seanticipó a sentenciar: “Imposible,no corresponde a las armas queusa Carabineros, no habrá investi-gación interna”. Estaba convencidoque, como es habitual, su palabrase impondría por sobre el testimo-nio de la gente sencilla y finalmenteque los tribunales militares se ocu-parían de que ninguno de los suyosfuera sancionado. El joven Manuelno marchaba y no tenía militanciapolítica, pero era estudiante y le in-teresaba cuanto sucedía. Se quierao no, es una víctima de la represión.Con el cinismo propio del delin-cuente, el suboficial afirma que dis-paró al aire. Pero Manuel no volópara atrapar la bala, la que en ver-dad le fue disparada a su cuerpo. Elcriminal limpió su arma y cambiólas balas a vista y paciencia de suscolegas; dadas las circunstanciasdel delito hay al menos unas seisagravantes de responsabilidad pe-nal y los tribunales deberán exami-nar también la responsabilidad cri-minal de quienes le acompañabany la de sus superiores. Se derrum-baron los remilgos de personajescomo el subsecretario Ubilla, queintentó reeditar el viejo libreto de ladictadura de “un enfrentamiento”.O de Cardemil, pinochetista desiempre, que tratando claramentede tapar el crimen afirmó que “entrelos violentistas y los carabineros,yo le creo a los carabineros”, aun-que más tarde haya debido comer-se su bravata.La violencia en Chile no ha sidoprovocada ni por los estudiantes nipor los trabajadores, y lo ha recono-cido el propio gobierno. Nadie en susano juicio, salvo un fascista, diríalo contrario. La violencia viene delos aparatos represivos, de la dere-cha ultramontana, de los nostálgi-cos de la dictadura, de las viudas dePinochet. El clima enrarecido hasido creado y alimentado por accio-nes y dichos provocadores. Hechosconcretos: el general Pacheco enValparaíso gritó soberbio: “¿Y qué?¿Quieren que les tiremos pétalosde rosas?”. O el zorrillo atropellan-do a los manifestantes. O la bombalanzada por pacos a la sede delSindicato de Carteros. O el allana-miento ilegal a la casa de la compa-ñera Claudina Núñez, alcaldesa dePAC, y al local del Canal de TV de LaVictoria. O el disparo de bombaspor la espalda a los estudiantes. Olos pacos infiltrados, o Labbé lla-mando “endemoniada” a CamilaVallejos, o Mañalich afirmando quela huelguista de hambre GloriaNegrete era manipulada y que losdemás muchachos no hacían huel-ga de hambre, o el intendente deBío Bío culpando a los hijos naci-dos fuera de matrimonio, o un des-quiciado ex director de Carabinerosculpando a las movilizaciones es-tudiantiles, en fin los zalaquetes,las mattheis, los larraín, los colo-mas y longueiras.A lo anterior, es cierto, debe con-siderarse la presencia del lumpeny de delincuentes y de sectores ju-veniles con graves perturbacionesideológicas, como históricamenteha sido. Respecto de los primeros,es precisamente la policía la que hafallado. ¿No era éste el gobierno enque se acababa la delincuencia?¡Pero si hasta han entrado a robar ala casa de la hija de Piñera! Res-pecto de los otros, es el sistema y elfracaso de los políticos burguesesque han administrado el modelo, loque ciega a muchos jóvenes que,como prueba la historia, será a tra-vés del tiempo y de la lucha demasas que se reencontrarán consu pueblo.Lástima grande que el asesina-to de Manuel haya sido traspasadoa tribunales militares, donde nada justo debe esperarse. Pero lo másimportante es que hay que tomarseen serio la crisis institucional deCarabineros que se arrastra desdela dictadura, sin que ninguno desus jefes supremos, ni los minis-tros a cargo, ni los gobiernos deturno, hayan sido capaces de enca-rar el tema y resolverlo. Ni la barba-rie puede ser eterna, ni la pacienciainfinita.
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Eduardo Contreras
¡Asesinos!
Dice una “lógica”, la sustentada por el gobierno y el sector social que representa, que parallegar a acuerdo en cualquier materia es un requisito atenerse a las reglas del juego. Y que nadaque vulnere las sacrosantas instituciones en las que se encarnan tales reglas del juego, puedeser tolerado.¿Y si lo que está en juego son precisamente “las reglas del juego”?Nada de extraño, en un caso así, que a la lógica conservadora se enfrente otra, de signocontestatario y renovador: aquella que sostiene que para llegar a un acuerdo, cualquiera seala materia de que se trate, lo que hay que hacer es atender a razones. Dicho en palabras en boga,“el mérito de la causa”. De forma más simple, los intereses en juego, las aspiraciones de los unosy la resistencia de los otros, así como –condimento indispensable en cualquier análisis- “elpoder de fuego” de cada uno de los contendientes.“El relato”, se diría en términos longueiros; en otras palabras, la capacidad de comunicar,influir y moldear conciencias, en lo que juega un papel para nada despreciable la propiedad odominio de los medios de comunicación.Están en la retina de millones de chilenos las manifestaciones masivas que han marcado losúltimos meses.El punto culminante, ciertamente, ha sido el conflicto de la educación. Pero también hanestado las grandes marchas y manifestaciones convocadas tanto para la defensa del medio-ambiente como por los derechos de los trabajadores, las reivindicaciones de las mujeres, de lasminorías sexuales. Y un largo etcétera.Tanta ha sido la fuerza de estas convocatorias, que al final sus “razones” han traspasadolas fronteras de los que aparecen como directamente implicados, hasta hacerse “universales”.Y es que nadie puede no mirarse en el espejo de la educación.En las próximas horas, se abrirán las puertas de La Moneda para que el propio jefe de estadopresida un encuentro que puede ser crucial en el conflicto que enfrenta a una minoría con laconciencia de millones.Los asuntos a tratar son, sin duda, complejos y de gran trascendencia. Y la pregunta quela mayoría se hace es si será desaprovechada la oportunidad de abordar a fondo los problemasque se iniciaron con la dictadura.A la lógica autoritaria y blindada con un arsenal represivo que no se ha detenido ni en elumbral del asesinato de jóvenes y niños, se enfrentará la lógica de las razones de la mayoría.La pregunta que todos se hacen es: ¿cuál lógica se impondrá? Se preguntan otros si es lícito,y razonable, esperar de un gobierno privatizador por antonomasia y solícito para atender lasexigencias del gran empresariado, que cambie su rumbo y enfile hacia un papel responsable delestado como garante de una educación democrática en su acceso y contenidos.Y si puede ser muy fundada tal desconfianza, no es menos fundada la confianza en lasfuerzas propias de las mayorías para hacer avanzar su programa. Esto, porque nadie puedellamarse a engaño, ni escandalizarse por ello como se ha observado en personeros de la derecha:sí, efectivamente, los cientos de miles de chilenas y chilenos que han salido a las calles y estánejerciendo el sufragio universal del caceroleo, una institución sin designados ni binominales,tienen un programa claro. Quieren, por ejemplo, una Constitución Política distinta de arriba paraabajo que la impuesta por Pinochet y que sólo fue “cosmetizada” bajo la Concertación.Quieren salud amparada y financiada por el estado. Quieren un Código Laboral liberado delas doctrinas que impuso la misma dictadura para rebajar al máximo la capacidad negociadoray reivindicativa de los trabajadores. Quieren el fin de los abusos a los consumidores. Y elreconocimiento explícito de los derechos de todos y cada uno, con observancia irrestricta delrespeto a la diversidad de condiciones y opciones sexuales. Quieren un medioambienteprotegido. Y quieren que sus aspiraciones, sus opiniones y derechos sean escuchados yrespetados al menos al mismo nivel que se reserva para los lobistas y los privilegiados.Nadie se sorprenda si para hacer fracasar las conversaciones se echa mano una vez más alas descalificaciones, a la búsqueda de “influencias extrañas” en el movimiento por laeducación, a un cierto “maximalismo” en las demandas de los estudiantes, los profesores y conellos todos los que se saben y sienten comprometidos con su causa.Y es que la justicia social y la democracia no pueden tener “términos medios”: se respetay protege a los millones de chilenos hasta hoy dejados a la vera de los beneficios de un modeloque se dice exitoso, o simplemente se persiste en una política que jamás será aceptada por lasmayorías.Allí está el dilema.
EDITORIAL
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2 DE SEPTIEMBRE DE 2011
Brújula Política
El choque de dos lógicas
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