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LA DONA A LA REVOLUCIÓ FRANCESA

LA DONA A LA REVOLUCIÓ FRANCESA

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DESARROLLOS
 3º 
CURSO
 3º 
La mujer enla RevoluciónFrancesa
La Revolución Francesa supone un cambio en la historiade la mujer. Por primera vez se trata de definir el papelque desempeña en la sociedad. En principio, la mujer eraun mero objeto que estaba supeditado a las ideas de sufamilia o de su marido. No podía o no debía tener ideaspropias, ya que esto estaba mal consideradopor la sociedad.Con la Revolución se generó una preocupaciónpor la relación entre los sexos; por el estudio del papelque desempeñaba la mujer en la sociedad y no sóloen el orden doméstico. La mujer asumió un papelincitador en las manifestaciones que se llevaron a caboen la ciudad, llegando a ir a buscar a sus casas a los másreacios para que participasen en las mismas.Sus reivindicaciones, sin embargo, no fueron tantola promoción de sus derechos civiles, como la posibilidadde obtener alimentos para la manutencióny sostenimiento de sus familias.A medida, sin embargo, que la Revolución fueavanzando, surgieron mujeres singulares que reclamaronla igualdad entre los sexos, la equiparaciónde los derechos civiles.A pesar de la lucha emprendida, la mujerno experimentó cambios notables en su forma de vidatradicional y no logró liberarse de las dependenciasancestrales.
GEOGRAFÍA E HISTORIA
3
Petición de las mujeresdel Tercer Estado al Rey
Señor,En un momento en que los distintos Órdenes del Es-tado están ocupados en sus intereses, en el que cadauno intenta hacer valer sus títulos y sus derechos; enel que unos se atormentan en recordar los siglos de laservidumbre y la anarquía; en el que otros se esfuer-zan por zarandear los últimos eslabones que le ligantodavía a un imperioso resto de feudalidad; las muje-res, objetos continuos de la admiración y del despre-cio de los hombres, las mujeres en medio de esta ge-neral agitación, ¿no podrían hacer oír también susvoces?Excluidas de las Asambleas Nacionales por leyes de-masiado bien cimentadas para esperar infringirlas, noos piden, Señor, permiso para enviar sus diputados alos Estados Generales; saben de sobra cómo el padri-nazgo intervendría en la elección y cuán fácil sería alos elegidos entorpecer la libertad de los sufragios.Preferimos, Señor, llevar nuestra causa a vuestrospies: puesto que no queremos obtener nada que noos provenga de vuestro corazón, a él dirigimos nues-tras demandas y a él confiamos nuestras miserias.Las mujeres del Tercer Estado nacen casi todas sinfortuna; su educación es muy descuidada o muy per-versa: consiste en enviarlas a la escuela, a un Maestroque, ni tan siquiera él, sabe la primera palabra de lalengua que enseña; continúan yendo allí hasta quesaben leer el oficio de la Misa en francés, y las Víspe-ras en latín. Cumplidos los deberes de la Religión, lesenseñan a trabajar, al llegar a los quince o dieciséisaños pueden ganar cinco o seis sueldos por día. Si lanaturaleza les ha rechazado la belleza, se casan sindote con desgraciados artesanos, vegetan penosa-mente en lo profundo de las provincias y dan vida aniños que no están en condiciones de poder criar. Sipor el contrario nacen hermosas, sin cultura, sin prin-cipios, sin ninguna idea de moral, se convierten enpresa del primer seductor, cometen una primera fal-ta, vienen a París para enterrar su vergüenza, acabanpor perderla por completo y mueren víctimas del li-bertinaje.[...] Os suplicamos, Señor, que establezcáis escuelasgratuitas en donde podamos aprender nuestra len-gua con normas, la Religión y la moral; que una yotra sean presentadas en toda su grandeza [...] quenos enseñen, sobre todo, a practicar las virtudes denuestro sexo: la dulzura, la modestia, la paciencia, lacaridad; en cuanto a las Artes de adorno, las mujereslas aprenden sin Maestro. ¿Las ciencias?... No sirvenmás que para inspirarnos un absurdo orgullo, nosconducen a la pedantería, contrarían los designios dela naturaleza, hacen de nosotras seres mixtos que sonraras veces esposas fieles y más raras veces aún bue-nas madres de familia.
DOCUMENTO 1
Redacción: M.ª Luz Núñez Díaz© 1995 by Santillana, S.A.
Procesión de la diosa Razón, París, 1793.

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