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Edición 10492 SoHo
zona crónica
InfIdelIdad 2.0
la tecnología les está facIlItando las cosas a los InfIeles. la págIna web europea VIctorIa MIlan les ayudaa sus usuarIos a establecer contacto con otras personas Interesadas en tener una aVentura. la escrItoraMaría fernanda aMpuero se unIó a esta red con el
nIcknaMe 
de ‘anaïs’, un guIño a la escrItora erótIca anaïsnIn, y esto fue lo que encontró.
 
SoHo 93Edición 104
zona crónica
Por María Fernanda Ampuero
“¿Y tu mujer cómo es?”
, le pregunto a ‘Javy’, quese pone aún más tenso. Acaba la cerveza de un trago ypide otra antes de decir: “Prefiero no responder a eso”.Contraataca: “¿Y tu marido?”. “Bien, trabajando. Comoyo”. Me río y se ríe. Por fin hemos roto el hielo en una delas citas más extrañas de nuestras vidas: él busca teneruna aventura y yo, que me cuente por qué.Quedo con ‘Javy’ en un bar a una hora infa-me: dos de la tarde de un miércoles de verano. “Es laúnica hora, la de la comida —me explicará después—,que tenemos para quedar con… bueno, con alguien”.Hace un calor del diablo y entra con un casco de motobajo el brazo, sudadísimo, hecho un desastre. Se peinainútilmente con la mano. Aparenta menos edad de laque tiene. Y más aplomo. Está nervioso y yo también.Somos dos desconocidos que de repente vamos a hablarde algo tan íntimo como la infidelidad.“¿Anaïs?”, pregunta (no es difícil reco-nocerme, soy la única en el bar a esa hora). ‘Anaïs’es mi
nickname
como ‘Javy’ es el suyo en la páginawww.victoriamilan.es, una red social para encuentrosentre casados que rompió esquemas en toda Españaal promocionarse en carteles gigantes ubicados en lospuntos más estratégicos de las principales ciudades.Así como una marca de relojes o una cadena de comidarápida, Victoria Milan promocionaba en la calle ponerlos cuernos a tu pareja con el siguiente eslogan: “¿Estáscasada? Ten una aventura”.
Línea de fuga
Retrocedamos. Un día iba con mi maridopor la calle y de pronto ahí estaba esa señora —sospe-chosamente feliz— abrazando a un señor que, entende-mos, no era el
looser 
de su esposo. Debajo de la estamparomántica, una estrellita roja: “Anónimo, 100% con-fidencial”. Ese fue mi primer encuentro con VictoriaMilan (que comenzó a funcionar en octubre del añopasado en Noruega y a comienzos de 2011 en España)y con las cada vez más populares páginas para que losque ya no encuentran lo que quieren en su matrimoniolo busquen en la inimaginable demografía de la red.Al llegar a casa decidí abrir una cuenta yver cómo es eso por dentro. Lo mismo habrán pensadotambién miles de hombres y cientos de mujeres (laproporción en España es mil hombres para 300 muje-res). El mensaje que da la bienvenida es clarísimo: “Siel yugo conyugal te mata de aburrimiento, cansancio,hartazgo, acuéstate con otra/o/os/as”. Es una invitacióna la infidelidad, sí, pero con buen gusto: no hay cuero niadolescentes asiáticas chupándose el dedo ni sostenescopa D ante una
webcam
.La página de Victoria Milan —como la de suarchienemiga www.ashleymadison.com, otra popularweb cuernos-
 friendly
que se atrevió a usar como mode-los de infidelidad a Carlos de Inglaterra, Bill Clintony ¡a don Juan Carlos I, rey de España!— no tiene nadasórdido ni grotesco. Su tono es más cursi que sexual,como si los caballeros o damas usuarias pretendierancogerse de la mano y no cogerse a secas.El proceso es así: abres cuenta de Internetfalsa, pones nombre de usuario insinuante (elegí ‘Anaïs’por ser prácticamente sinónimo de infiel) y llenas tuficha: estatura, peso, pelo, ojos, etnia, si llevas tatuajes o
  piercings
, tu mayor atractivo (y dan opciones como “mispectorales”, “mi trasero”, “mi billetera” o “quizá te lomuestre algún día”).Además, te preguntan si tienes un “nido deamor secreto” y te dan varias opciones de respuesta.“Sí tengo”, “no tengo” o “no te preocupes, encontrare-mos uno”.Ya casi está. Solo falta completar esto de“¿Qué te excita?”. Las posibilidades son variadas ycuriosas: “pantalones vaqueros”, “místico” (¿místi-co?), “el no usar condón” (¿el no usar condón?), “sinafeitar”, “colegiala”, “coches rápidos/motos” y un lar-guísimo etcétera.‘Anaïs’, que es pérfida, pero discreta, ha pre-ferido el “quizá te lo muestre algún día”.
 Ente
.Al segundo, literalmente, empiezan a llegarmensajes, guiños, visitas... Hombres urgidos que sabenque compiten contra miles de congéneres y que solo hayuna mujer para cada tres. Esto, más que una conquista,parece una batalla campal. La cacería de un oso ham-briento en invierno.
TecnoLogía para eL engaño
En España, según una encuesta del portalMatch.com, cuatro de cada diez personas reconocehaberle sido infiel a su pareja en algún momento desu vida. La cifra sube cuando se habla de infidelidaden potencia: el 55% de los entrevistados coincidieronen que estarían con otra persona si supieran que supareja nunca se va a enterar. De la encuesta, además,se sacó en claro que las nuevas tecnologías (celulares,Internet, correo electrónico, redes sociales) “facilitanmucho” el engaño. Y si no, que les pregunten a losusuarios de Victoria Milan, gente que aparenta estartrabajando y lo que hace es mandar mensajes insi-nuantes todo el día.‘Javy’, informático, 37 años, esposo y padre.“¿Cuántas veces has hecho esto?”, le digo dando por sen-tado que lo de tener aventuras amorosas es común ensu vida. “Nunca he sido infiel en el sentido físico, perodisfruto charlando y saliendo con otras mujeres... Meencanta probar mis límites, pero lo que más me gustaen la vida es divertirme y disfrutar de ella”.“¿No es infidelidad coquetear con otrasmujeres mientras la tuya cree que estás en el trabajo?”,me pregunto a mí misma mientras ‘Javy’ me cuenta quees un “tío normal, ni un desgraciado ni un santo, quebusca que una mujer lo haga reír”.
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María fernanda aMpuerodInedIcIones
 
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zona crónica
Insiste en que no quiere hacer daño a nadiey muchísimo menos a su familia, pero que se metió ala página web para encontrar “mujeres con mi mismaforma de pensar y pasar un buen rato y, aunque tal vezsea utópico, me gustaría volver a recuperar las mari-posas en el estómago”. —Mueren rápido —le digo y seensombrece un poco al responder: “Demasiado rápido”.—¿Tú todavía sientes mariposas cuando vesa tu marido? —intenta, otra vez, ser el preguntador.—Algunas veces —respondo con sinceri-dad— menos de lo que quisiera, pero más que la mayo-ría de los matrimonios.—La convivencia es una asesina de emocio-nes —resume ‘Javy’ que no me cree— Vivir estas expe-riencias con otras mujeres alimenta mi relación porqueestoy más alegre, me siento más vital, con más energía yentusiasmo… No sé… Soy un mejor esposo.—¿Cómo así? —suelto y levanto sin quereruna ceja.Su respuesta me desarma: “Porque sentirmedeseable e interesante me vuelve deseable e interesantey eso mi mujer lo nota. Hasta tenemos más y mejorsexo. Las mujeres con las que chateo dicen que a ellasles pasa igual”.Vaya.—¿Te molestaría que tu mujer hiciera lomismo?Lo piensa un par de segundos. “No, si todose queda en coqueteo, no me molestaría en lo absoluto, esmás, creo que nuestro matrimonio ganaría”. “¿Le has reco-mendado Victoria Milán? —ironizo—, quizás podría serella una de tus próximas conquistas”. Suelta una carcajada.
en busca de La seducción perdida
Si en algo coinciden todos los usuarios deVictoria Milan es en la urgencia de volver a sentir ese
 je ne sais quoi
de la conquista, de la cacería, de las pri-meras veces. Una sensación que cuesta: los usuariosPremium, casi todos los varones, pagan entre 18 y43 euros (según la duración de la suscripción) por elcoqueteo virtual.Quedo con ‘Demetrix’ (casado, 45 años) enun
cocktail lounge
(al norte ya no se llama bar) duranteel
happy hour 
, otra hora, según me cuenta, perfecta paratener una cita extramarital. Llega impecable (¿es queen este barrio hay aire acondicionado en la calle?) ypuntualísimo. A este arquitecto, padre de dos hijos, lode la web de encuentros le parece una gran idea: “Esdiscreto, no hay malos entendidos, sabes a lo que vas yla otra persona también. Vi la publicidad y me uní deinmediato”.Le pregunto por qué. “Porque busco unaaventura. Es para eso que estamos en la vida, ¿no? Vivirmomentos con la complicidad e intensidad que seamoscapaces. Y vivirlos hasta que tengamos la sensación deque lo que hemos vivido supera con creces lo que nosqueda por vivir. Tener lo que ya no tenemos: pasión,sonrisas, miradas, deseo. En definitiva, volver a llenartu día de momentos especiales”.—¿No tienes momentos especiales en tumatrimonio? —hago de abogada del diablo.Duda unos segundos, da un trago a lacerveza: “Sí, muchísimos, con ella, con los niños, perono son de los que te hablaba… Esto es… lo que sentíacuando estaba soltero, esa emoción de imaginar a
‘Javy’, formáto
de 37 años, casado y conhijos, durante el encuentroclandestino que sostuvocon ‘Anaïs’, el
nickname 
denuestra cronista en la redde infieles.
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