1
amor no es nunca el único factor a tener en cuenta, y yo no sabía en realidad a qué tendríaque renunciar David para estar conmigo, ¿a su dinero? ¿A su posición? ¿A su familia?Recordé por enésima vez algo que David me había dicho mucho tiempo atrás,acerca de que Clara había podido venir a vivir aquí porque él había hecho algunas
c
on
cesi
on
es
. David y su padre mantenían el acuerdo de ocultar sus inclinacioneshomosexuales al resto de familia, y se suponía que Clara no debía saberlo. Si David salíadel armario delante de su hermana y su padre se enteraba, ¿qué pasaría entonces? ¿Laobligaría a dejar a David y volver a Alemania? ³No estoy contemplando sólo misnecesidades´, me había dicho la tarde anterior. ¿Se refería a que estaba velando por el bienestar de Clara?Con cierto disgusto, sentí un nuevo acceso de resentimiento al pensar en ella. Yosabía que Clara no tenía ninguna culpa, que de hecho ni siquiera era consciente de lasituación en la que me encontraba, pero saber que ella era la razón de que David dudara sivolver conmigo o no, hacía que me fuera imposible tratarla con naturalidad. Aquella mismamañana se había acercado a mí en la biblioteca, con toda la buena voluntad del mundo, parahablar conmigo y preguntarme por mi fin de semana con Santiago, y yo me había limitado adespacharla con bordería y monosílabos, haciéndole entender que habíamos roto, que noestaba de humor para nada y que prefería estudiar solo, cuando la verdad era que nada másverla, parloteando alegremente a mi lado y mirándome con esos preciosos ojos grises, mi precario talante se había agriado de golpe. No volví a hablarle en toda la mañana y ella seesforzó por dejarme a mi aire hasta la hora del almuerzo, cuando se acercó de nuevo parainvitarme a comer. Cuando le dije que había quedado con Pablo para comentarle lo del finde semana, hizo un débil intento de autoinvitarse a venir con nosotros, que yo atajé de raízal decirle que había cosas que prefería tratar a solas con mi mejor amigo.Ahora, sentado frente a él en la pizzería que estaba cerca de la facultad de BellasArtes, intentaba reprimir los remordimientos que sentía por haber sido tan antipático conClara, diciéndome a mí mismo que la había rechazado sólo para poder hablar con Pablo conuna sinceridad que sería imposible en su presencia, y no porque me sintiera resentido conella por su involuntario papel en mi drama personal. Por otro lado, si contemplaba lasituación desde un punto de vista lógico, entendía que David primara las necesidades de suhermana sobre las mías. Pero yo seguía creyendo que el amor no debería ser algo lógico. ²De todas maneras ²seguía hablando Pablo, ajeno a mi batiburrillo mental², tútambién deberías aprovechar la situación para pensar con frialdad en lo que te conviene.Su comentario me trajo de nuevo a la mente mi problema más acuciante. ²Ya lo he pensado ²dije², de hecho es algo que no tengo que
pe
n
sar
. Enrealidad me la trae floja si me conviene o no estar con él. Le quiero ²añadí, desnudando mialma como sólo se puede hacer frente a un amigo íntimo², el resto me da igual.
Leave a Comment