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"Antígona" de Sófocles. Comentario.

"Antígona" de Sófocles. Comentario.

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Comentario de texto de un fragmento de la tragedia "Antígona" de Sófocles. IES Roquetes. Francisco de Pedro.
Comentario de texto de un fragmento de la tragedia "Antígona" de Sófocles. IES Roquetes. Francisco de Pedro.

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Literatura UniversalIES Roquetes
COMENTARIO DE TEXTO
HEMÓN: No puede, una ciudad, ser solamente de un hombre.CREONTE: La ciudad, pues, ¿no ha de ser de quien la manda?HEMÓN: A ti, lo que te iría bien es gobernar, tú solo, una tierra desierta.CREONTE: (Al coro.) Está claro: se pone del lado de la mujer.HEMÓN: Sí, si tú eres mujer, pues por ti miro.CREONTE: ¡Ay, miserable, y que oses procesar a tu padre!HEMÓN: Porque no puedo dar por justos tus errores.CREONTE: ¿Es, pues, un error que obre de acuerdo con mi mando?HEMÓN: Sí, porque lo injurias, pisoteando el honor debido a los dioses.CREONTE: ¡Infame, y detrás de una mujer!HEMÓN: Quizá, pero no podrás decir que me cogiste cediendo a infamias.CREONTE: En todo caso, lo que dices, todo, es a favor de ella.HEMÓN: También a tu favor, y al mío, y a favor de los dioses subterráneos.CREONTE. Pues nunca te casarás con ella, al menos viva.HEMÓN: Sí, morirá, pero su muerte ha de ser la ruina de alguien.CREONTE: ¿Con amenazas me vienes ahora, atrevido?HEMÓN: Razonar contra argumentos vacíos; en ello, ¿qué amenaza puede haber?CREONTE: Querer enjuiciarme ha de costarte lágrimas: tú, que tienes vacío el juicio.HEMÓN: Si no fueras mi padre, diría que eres tú el que no tiene juicio.CREONTE: No me fatigues más con tus palabras, tú, juguete de una mujer.HEMÓN: Hablar y hablar, y sin oír a nadie: ¿es esto lo que quieres?CREONTE: ¿Con que sí, eh? Por el Olimpo, entérate de que no añadirás a tu alegríael insultarme, después de tus reproches. (A unos esclavos.) Traedme a aquellaodiosa mujer para que aquí y al punto, ante sus ojos, presente su novio, muera.HEMÓN: Eso sí que no: no en mi presencia; ni se te ocurra pensarlo, que ni ellamorirá a mi lado ni tú podrás nunca más ver mi rostro ante ti. Quédese esto para losque sean cómplices de tu locura. (Sale Hemón, corriendo).CORIFEO: El joven se ha ido bruscamente, señor, lleno de cólera, y a su edad eldolor de corazón es cosa grave.CREONTE: Dejadle hacer, que se vaya y se crea más que un hombre; lo cierto esque a estas dos muchachas no las separará de su destino.CORIFEO: ¿Cómo? Así pues, ¿piensas matarlas a las dos?CREONTE: No, tienes razón, a la que no tuvo parte en el entierro, no.CORIFEO: Y, a Antígona, ¿que clase de muerte piensas darle?CREONTE: La llevaré a un lugar que no conozca la pisada del hombre y, viva, laenterraré en un subterráneo de piedra, poniéndole comida, pero sólo la que bastepara que sea la Naturaleza quien la mate, y no nosotros, y así toda la ciudadquedará sin mancha de sangre. Y allí, que vaya con súplicas a Hades, el único diosque venera: quizá logre salvarse de la muerte. O quizás, aunque sea entonces,pueda darse cuenta de que es trabajo superfluo respetar a un muerto. (EntraCreonte en palacio).CORO: Eros invencible en el combate, que te ensañas como en medio de reses, quepasas la noche en las blandas mejillas de una jovencita y frecuentas, cuando no el
Francisco de PedroOctubre de 2008
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mar, rústicas cabañas. Nadie puede escapar de ti, ni aun los dioses inmortales; nitampoco ningún hombre en su corta vida. Y el que te posee, enloquece. Tú vuelvesinjustos a los justos y los lanzas a la ruina. Tú también esta discordia has promovido.[...] (Aparece Antígona entre dos esclavos, con las manos atadas a la espalda.)CORIFEO: Y ahora ya hasta yo me siento arrastrado a rebelarme contra leyessagradas, al ver esto. Y ya no puedo detener un manantial de lágrimas cuando laveo a ella, a Antígona, que a su tálamo va, pero de muerte.ANTÍGONA: Miradme, ciudadanos de la tierra paterna, recorrer mi último camino ymirar el esplendor del sol por última vez. Hades, en cuya morada todos yacenalgún día, me lleva en vida a la orilla del Aqueronte, sin haber poseído un himeneo,sin que nadie me haya cantado un himno nupcial. Sólo con Aqueronte puedocasarme ya.CORIFEO: Ilustre y alabada te marchas al antro de los muertos, y no porque mortalenfermedad te haya golpeado, ni porque tu suerte haya sido morir a espada. Alcontrario, por tu propia decisión, fiel a tus leyes, en vida y sola, desciendes entre losmuertos al Hades.ANTÍGONA: He oído hablar de la suerte tristísima de Níobe, la extranjera frigia, hijade Tántalo, en la cumbre del Sípilo, vencida por la piedra que allí brotó, tenazmenteagarrada como hiedra. Y allí se consume, según es fama entre los hombres, sin quenunca la dejen ni la lluvia ni el frío, y sus ojos destilan lágrimas y humedecen susladeras. Igual, a igual que ella, me adormece a mí el destino.CORIFEO: Pero ella era una diosa, de divino linaje, y nosotros, mortales y de estirpemortal. Pero, con todo, cuando estés muerta ha de oírse un gran rumor: que tú, vivay después, una vez muerta, tuviste tu sitio entre los héroes próximos a los dioses.ANTÍGONA: ¡Ay de mí, escarnecida! ¿Por qué, por los dioses de mis padres, noesperas a mi muerte y aún en vida me insultas? ¡Ay, patria! ¡Ay, opulentos varonesde mi tierra! ¡Ay, fuentes de Dirce! ¡Ay, recinto sagrado de Tebas! También avosotros os tomo como testigos de cómo muero sin que me acompañe el duelo delos míos. Ved por culpa de qué leyes voy a un túmulo nunca visto: una tumba depiedra. Ay de mí, mísera, que ya no podré ni vivir entre los muertos ni entre losvivos.CORÍFEO: Superando con creces a todos en valor, fuiste a caer contra el elevadopedestal de la Justicia, hija. Tú estás pagando una pena heredada de tu padre.ANTÍGONA: Ahora has puesto el dedo en la llaga más dolorosa: el lamento tresveces repetido de mi padre y de nuestro linaje, los ilustres Labdácidas. ¡Ay delincesto fatal entre mi padre y mi desdichada madre! De tales padres yo,infortunada, he nacido. Y ahora, maldecida y sin casar, voy a compartir con ellos sumorada. ¡Ay, hermano, qué desgraciadas bodas obtuviste! Al morir tú, me matastea mí, que todavía podía seguir viviendo.CORO: Realmente es un acto de piedad el respetar a los muertos, pero no sepueden transgredir las órdenes del que es consciente de su poder. Y a ti te haperdido una pasión que sólo se dejaba aconsejar por ella misma.
Comentario del fragmento de
 Antígona
1.
Localización:
Se trata de un texto teatral, un fragmento de la tragedia clásica
. Su autor esSófocles, escritor del siglo V antes de Cristo, quizá elmejor de los tres principales creadores de tragedias en la Antigua Grecia.Específicamente, se situaría en la parte central de la obra, cuandoAntígona,yaprisionera, se dirige al palacio de Creonte para escuchar la sentencia a muerteque le impondrá el tirano.
2.
Tema:
El tema del texto es doble: por un lado, encontramos el amordesesperado de Hemón por Antígona, que le lleva a discutir agriamente con supadre Creonte e incluso amenazarle con que no volverá a verlo si éste mata a su
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prometida; y por otro lado, tenemos la desesperación de la propia Antígona alsaber que la van a matar injustamente.
3.
Estructura:
En el fragmento podemos observar dos escenas bien diferentes. Enla primera, que llegaría hasta la línea 46, encontramos la áspera discusión entreCreonte y su hijo a propósito de Antígona, a la que Hemón defiende y justificaporque cree que su acción ha sido correcta. Esta parte termina con la marchaprecipitada de Hemón ante el anuncio de que Antígona va a morir en supresencia y se enlaza con la siguiente mediante una transición en que el corocomenta el poder del amor. En la segunda parte, que iría desde la línea 47 hastael final, aparece Antígona lamentándose de su destino por morir tan joven,virgen y de forma tan terrible. Sus quejas son contestadas por el corifeo, queensalza su valentía y la compadece por su triste final.
4.
Contenido:
El texto se abre con la conversación ya empezada entre Creonte,gobernador de Tebas, y su hijo Hemón, que le recrimina su abuso de poder. Eltono del diálogo es de enfrentamiento e incluso llega al insulto mutuo, ya queambos se ambos de haber perdido la ran. Creonte acusa a Hen dedefender a su novia, a pesar de que ha cometido un crimen, y de estar sometidoa ella. Su hijo le replica, intenta convencerle con argumentos y finalmente huyeante la violenta respuesta del padre: Antígona morirá y lo hará incluso delantede sus ojos.La causa de toda esta disputa se entiende perfectamente si recordamos elargumento de la obra, relacionado con la historia de Edipo y sus hijos: Antígona,contraviniendo las tajantes órdenes de su tío Creonte, se ha atrevido a sepultar elcuerpo de su hermano Polinices, muerto en la batalla por recuperar el trono de Tebas que le correspondía compartir con su hermano Eteócles. Desobedecer al reyes un delito castigado con la muerte, y Creonte no piensa hacer ninguna excepcióncon su sobrina, a pesar de estar prometida a su hijo Hemón. Es más, piensa darleuna muerte horrible: enterrarla viva en una cueva.En la segunda parte, vemos llegar a Antígona, atada para que no escape, pasandoentre los ciudadanos de Tebas como una rtir de la justicia y llorando sudesgraciada suerte, que ella misma vincula a la maldición que ha recaído en toda suestirpe desde el tiempo de su abuelo Layo y su padre Edipo, marcados por undestino terrible. Se compara conNíobe, cuyos hijos fueron asesinados a flechazospor orden de la diosa Leto, y rechaza el consuelo que le ofrece el corifeo: saberseuna heroína valerosa que ha hecho lo correcto, aunque ello le condujera a lamuerte.En el texto se observan claramente diversos elementos característicos de latragedia. Citemos algunos: se anticipa que el final va a ser desgraciado; lospersonajes son nobles, complejos de carácter y están condenados a cometerterribles errores y a sufrir; la historia tiene ingredientes mitológicos abundantes;aparece un coro que comenta la acción y resalta los aspectos más dramáticos –lafuerza de Eros, en este caso-; el corifeo adquiere un papel relevante al dialogar conlos personajes principales y permitir que expresen sus ideas y sentimientos; y enfin, todo esregido por la idea de un destino aciago que persigue a losprotagonistas.Respecto a los personajes, podemos destacar el carácter inflexible de Creonte, quese muestra como un tirano impío y cruel, incapaz de atender a súplicas ni arazones; la inteligencia de Hemón, que intenta convencer con razones a su padre, ysólo cuando entiende que es imposible, pierde el juicio y marcha desesperado,tramando su suicidio; y la humanidad profunda de Antígona, que tan tristemente sequeja de un castigo inmerecido y desmesurado, especialmente, de no haberconocido el amor juvenil y las delicias de la vida matrimonial
5.
Forma y estilo:
Respecto al lenguaje del texto, podemos decir que correspondeperfectamente al cacter de los personajes y a la situacn, por lo quemanifiesta el esperado “decoro” típico del teatro clásico. Es serio, culto, elevado,
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