• Embed Doc
  • Readcast
  • Collections
  • CommentGo Back
Download
 
Domingo de la III del tiempo ordinario (ciclo B)
Venid conmigo
Lecturas: Jon 3, 1-5. 10; 1 Cor 7, 29-31; Mc 1, 14-20Lo primero que hace Jesús al comenzar su actividad es una invitación a la conversión,a cambiar de vida y recomenzar de nuevo. Podría parecer que la llamada de Jesús coincidecon la típica proclama de los profetas y así, Jesús aparecería como uno más de la larga listade profetas que le han precedido. De hecho al primera lectura nos recuerda a un profetaparadigmático: Jonás. “
Ponte en marcha y ve a la gran ciudad de Nínive; allí les anunciarás elmensaje que Yo te comunicaré”.
Pero la radical diferencia con los profetas anteriores empiezaa destacarse ya desde el primer momento en las palabras de Cristo. Pues el contenido de suanuncio consiste en la “cercanía del Reino de Dios”, en que creamos en que la Buena Noticiao Evangelio que Él proclama ya ha llegado a nosotros. Se trata, por tanto, de un aceptar la“soberanía” de Dios, de su “reinado”, es decir, de su preeminencia en nuestras vidas quecomienza justo cuando creemos a Jesús, y en esto consiste la conversión. De este modo, Élnos hace libres de cualquier otra servidumbre que pudiera esclavizar nuestras vidas.Significativamente -nos dice el Papa Benedicto- este aceptar el Reinado de Dios sobrenuestras vidas se expresa en la celebración de la Misa cuando nos arrodillamos en laconsagración o al comulgar:
El Arrodillarse en adoración ante el Señor es el remedio más válido y radical contra las idolatrías de ayer y hoy. Arrodillarse ante la Eucaristía -
ante Cristo
- es una profesión de libertad: quien se inclina ante Jesús no puede y no debe postrarse ante ningún poderterreno, por más fuerte que sea. Nosotros los cristianos, sólo nos arrodillamos ante el SantísimoSacramento
”.Una vez aceptada esta fuerte llamada a la libertad y a cambiar la dirección de nuestrasvidas y prioridades, inmediatamente Jesús quiere reunir a un grupo de discípulos, que leacompañarán en el inicio de este nuevo tiempo de la historia, en el que, al fin, las relacionesentre Dios y los hombres y entre ellos mismos han sido colocadas en su lugar: en el nuevoReino todos somos hermanos, porque somos hijos del mismo Padre (Dios) y ninguno puedeconsiderarse por encima de los demás o con derechos sobre las vida de los otros. Este vivirasí requiere un “entrenamiento”, un ir curándose, en el cuerpo y el espíritu, y liberándosede todo aquello que nos mantiene aún atrapados en la vida anterior. De este modo, lallamada a los pescadores de Galilea insiste en el matiz liberador de la llamada de Cristo:
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron
”. El hombre de hoy sigue enredado en unatupida red de relaciones sociales, laborales, etc. que le asfixian y que le retienen prisionerodel mundo antiguo, el del pecado originario, el de las relaciones dañadas entre el hombre
of 00

Leave a Comment

You must be to leave a comment.
Submit
Characters: ...
You must be to leave a comment.
Submit
Characters: ...