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Siempre llegan. No siempre podemos(ahora) ahondar en su espesura. Tal vez podamos (por ahora) dar noticias, festejar.Buscar
de momento
el sentido de su presencia. Luego (mañana) ensayar con ellosa hacer piruetas, a colgar papalotes en el viento.
 
[
Caro y paciente lector, te regalo unabotija rojiblanca de enero llena de poesía...]«Ópera ardiente»
 
de Pedro López Adorno 
Pedro López Adorno, antólogo y profesoruniversitario, quien reside y enseña enNueva York desde hace varias décadas, esun poeta singular. Sus trabajos nos han dadoun panorama de la literatura puertorriqueñaen la urbe (
Papiros de Babel: antología de lapoesía puertorriqueña en Nueva York
y
Laciudad prestada: poesía latinoamericanapostmoderna en Nueva York
). Hapublicado varios cuadernos de poemas. Sedestaca por la nitidez de su escritura y por elneobarroquismo de su expresión, quepudiera enlazarse con Lezama Lima; trabajala palabra como un mago y es esa magia bien sabida y mejor expresada lo que deja ensu escritura. Una manera muy propia, queenriquece a la poesía puertorriqueña y el decir hispanoamericano en Estados Unidos.Su última entrega, el poemario
Ópera ardiente
(Terranova) es uno de los mejores libros
de poesía de estos tiempos. Dice la nota editorial: “En esta reciente entrega de Pedro
López Adorno la experiencia poética coadyuva en sinergia con la materia erótica. Y esque, en efecto,
Ópera ardiente
se enuncia en la suavidad punzante de versos que gimen
al lograrse, vibran al decirse, y deleitan al escucharse”.
 
 
«Patria portátil» de Norberto James Rawlings 
Primero hay que escribir sobre la sosegada presencia en las letras dominicanas deNorberto James Rawlings. Llegó a la capital desde San Pedro de Macorís. Tierra degrandes poetas, los que allí nacieron (Federico Bermúdez, Gaton Arce, Pedro Mir), losque allí se avecindaron (Gastón Fernando Deligne, Baldemaro Rijo, Félix ServioDoucoudray). La grandeza de San Pedro de Macorís está dada también por su pasadode enclave azucarero. Por ser un espacio de fronteras culturales, de encuentrosheterotróficos y de grandes mestizajes. Además, la presencia cocola es la que ha dado aese pueblo un perfil único. A Norberto lo
conocimos por su poema “Los inmigrantes”,que tiene tanta estatura como “A los héroessin nombre” de Federico Bermúdez, autor
de
Los humildes
… Lo se
gundo es decir algosobre esta
Patria portátil
 , el libro mismo es elencuentro del poeta con la otra emigración.
Él pudiera decir como Mir, “producto de unviaje”, en tránsito a otro viaje, el de la
emigración y el de regreso al país natal. Eneste poemario se escucha la voz del padre, ladolida voz del emigrante que lleva unapatria en sus sueños. Algo que he observadoen los puertorriqueños, los cubanos y losdominicanos: un trasiego de símbolos, unaconcomitancia del allá y el acá. Un retornomomentáneo, como si no se hubiera ido; como luchando aún por ser y mantenerse.
Cronotopo de la partida y del regreso: Héctor Lavoe, “cortaron a Elena”, una Habana
paralela en Miami, un
tíguere
cantando un merengue geográfico en el viejo San Juan.
Patria portátil
es un libro de mucha significación para los emigrantes
para lacultura dominicana
 , para el que lleva en su caparazón la patria que ha perdido, elpaís que le han quitado y busca recuperarlo a través de la angustia, el dolor y laesperanza.
 
«En el temblor de las visiones» de Valentín Amaro 
Puedo dar fe del entusiasmo que siento al tocar un cuadernillo de Ángeles de Fierro, laeditora de Noé Zayas. Sus libros parecen un arca de poesía. Me sorprende la uniónartesanal del libro al oficiante de la palabra, la creatividad que vemos desde la mismaconcepción del libro como objeto, y el objeto que tiene raíces populares, tradición ypermanencia. En su colección Rosa detierra (que recuerda el poemahomónimo de Rafael AméricoHenríquez) ha visto la luz
En eltemblor de las visiones
de ValentínAmaro. Dos asuntos anotaré sobre lapoesía de Amaro, el reiteradorecuerdo de Franklin Mieses Burgos,ese empinarse en un poeta que haherido la tradición poéticadominicana y la permanencia de undecir que en los ochenta encontrónuevas formas de la poesía de JoséMármol y Plinio Chahín. Se lee bien yhasta el final. El poema que da título
al libro (“El tambor de las visiones” es
extraordinario, me recordó a
Elfabulador
de José Enrique García, sinque uno niegue en nada al otro. SobreAmaro ha escrito Alberto Martínez
Márquez: “La poesía de Valentín
Amaro se caracteriza por esa búsqueda constante de la esencia de las cosas. En el ordenamiento del cosmos, lapalabra intenta otro orden alterno, y es precisamente la palabra de Amaro la que
reordena el orden para erigir otra otredad inventiva”.
 

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