Welcome to Scribd, the world's digital library. Read, publish, and share books and documents. See more
Download
Standard view
Full view
of .
Save to My Library
Look up keyword
Like this
3Activity
0 of .
Results for:
No results containing your search query
P. 1
cultura_22_01_12

cultura_22_01_12

Ratings: (0)|Views: 7,969 |Likes:
Published by LCMDP

More info:

Published by: LCMDP on Jan 24, 2012
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

06/27/2012

pdf

text

original

 
 Las 8 preguntas para
 Ana María Bovo
(*)
MAR DEL PLATA 
DOMINGO 22 DE ENERO DE 2012
IDA Y VUELTA
: cultura@lacapitalmdq.com.ar
1
¿Qué error lemolesta más ad-vertir en un tex-to literario y cuál es elúltimo que halló en ellibro que está leyendoo que acaba de leer?
-Lo que más me mo-lesta en un texto litera-rio, es advertir, por partedel autor o de la autora,gestos complacientes,demagógicos. La inten-ción de obligar a un per-sonaje para que actúecomo “espejo” de sucreador. Nada de esoocurre en la maravillosanovela de Natalia Ginz-burg, “Querido Mi-
(*) Ana María Bovo es una de las narradoras más destacadas de la Argentina. Ha realizado nu-merosos espectáculos, entre ellos “Fiesta en el jardín y otros cuentos” (basado en relatos deCatherine Mansfield), “Humor Bovo”, “Por la vida de mis tías” (sobre los textos de AngelesMasttreta), “Ana cuenta cuentos”, “Sueños y mentiras”, “Maní con chocolate” y “Hasta queme llames”. Obtuvo la Distinción Konex en la disciplina Unipersonal de la década 1991-2001 y el Premio ACE (2000) por “Maní con chocolate”. Como dramaturga, fue destacada en losPremios Teatro del Mundo 2000, 2001 y 2002 que otorga la Universidad de Buenos Aires por“Maní con chocolate” (junto con Mario Tobelem) y por “Hasta que me llames”. Emma Bovaryconstituye el debut de Ana María Bovo en la dirección teatral. “Cuentos de humor y amor” esel último libro que presentará este jueves a las 21 dentro del ciclo Verano Planeta, en el hotelde Paso y la costa.
Una charla con elartista CarlosRegazzoni, conocidopor realizar obrasescultóricas conchatarra y desechos.Mientras termina unareproducción de unauto de carreras enBalcarce, ya proyectahomenajear a Alfonsina Storni y aJuan Domingo Perónen Mar del Plata. “Elarte tiene una grandosis de hedonismo”,analizó.
 P 
opular, ecologista, chata-rrero, artista ferroviario.Nombres con los que se sue-le describir a la obra de Carlos Re-gazzoni y a él mismo, un escultornómade, amigo de los diseños degrandes dimensiones y de hacer ar-te con los desechos de la sociedadde consumo. Nacido en Comodo-ro Rivadavia, su lugar es el mundo,sobre todo los pequeños pueblos,aunque también es dueño de uncastillo en las afueras de París.Con voz de caverna y frases depoesía, Regazzoni habló del artecontemporáneo, del hedonismoque lo envuelve y de su instinto demovimiento. “¿Cómo te vas a que-dar quieto si todo se mueve?”, sepreguntó este hombre que dice ve-nir de la tristeza y la desolación.Por estos días termina de realizaren las afueras de Balcarce una esta-tua de uno de los autos más emble-máticos de Juan Manuel Fangio, laFlecha de Plata. Y la construye condiscos agrícolas. Ya pasó por PicoTruncado, donde reprodujo a losdinosaurios del Triásico, por Azuldonde le dio vida al Quijote de laMancha y ahora quiere hacer algosimilar en Mar del Plata, ciudad enla que estuvo gracias a la invita-ción de la Asociación de Emplea-dos de Casino local. Si logra sumarvoluntades, como él dice, quierehomenajear a la poetisa AlfonsinaStorni y a Juan Domingo Perón.Siempre grandilocuente Regazzo-ni, un ex vendedor de keroseneque se define radical, aunque el pe-ronismo no le disgusta para nada.
-Eligió a Alfonsina Storni y aPerón para hacerles un homena-je en Mar del Plata. ¿Por qué a el-los?
-Porque Alfonsina está ligada ala mar, está ligada al arte por la poe-sía, murió acá en Mar del Plata, esun personaje emblemático, unídolo, notable mujer de las le-tras. Lo raro es Perón, a Perónlo puse porque es el descubri-dor de la posibilidad de vera-near para la clase trabajado-ra, hasta que Perón llegó ala Argentina los trabajado-res no podían veranear,porque lo oligarcas se que-daban con todo y Perón instalóa la clase obrera trabajadora, a lamasa argentina productiva, creólas vacaciones. Fijate vos el com-plejo Chapadmalal, donde viaja-ban tantos obreros y empleados,me pareció que era el fundador deMar del Plata, más allá de lo histó-rico. Fijate que todos los ho-teles que tienen algo quever con los obreros y conlos trabajadores… Pe-rón tenía que tenerun lugar.
-¿Usted es pe-ronista?
-Yo puedo serde mi mamá yde mi papá,puedo simpati-zar con Yrigo-yen, puedo pensar que Perón fueun gran presidente, puedo pensarlo que quiera, pero acá no se tratade pensar, se trata de que en micondición de artista reivindico ydoy las razones por las cuales rei-vindico a un ser que dio vuelta a laArgentina, como nunca antes hu-bo ni habrá. Acá se fabricabanaviones a chorro gracias a Perón,autos, tractores, los oligarcas cerra-ron todo eso y tuvimos que volvera empezar. Si vos me preguntas yosoy peronista, no tengo ningúnproblema, es un gran senti-miento y por lazos soytambién radical por-que mi abuelo era medalla de ho-nor de Leandro N. Alem. Mi abuelorompió un piano y escondió al Pe-ludo (pseudónimo de Yrigoyen)durante tres días en su casa de Be-risso, cuando lo querían matar, en-tonces también soy radical.
-¿En qué instancia se encuen-tran estos proyectos que quierehacer en Mar del Plata?
-El artista tiene siempre suerte.En este caso mi suerte fue haber co-nocido a la Asociación de Emplea-dos de Casino por la cual yo estoyacá. Son ellos los que me trajeronmás allá dequeel HCD me declaró personalidadilustre. Esas son las consecuenciasque va trayendo el arte en los cami-nos de la vida, más allá de eso yo aAlfonsina y a Perón los voy a hacer,más allá de lo que cobre o cueste…yo lo puedo hacer gratis. Lo quenecesito es una voluntad, algo po-sitivo, que diga vamos a hacerlo.Ya tengo hecha la ingeniería delproyecto. Acá hay que juntar algu-nas voluntades.
-¿Se trata de dos esculturas?
-Sí, esculturas con chatarra.
-La chatarra es su marca de au-tor.
-Sí, esa es mi marca porque lachatarra tiene el espíritu indoma-ble de haber sido otra cosa, y por lamagia del destino del acto crea-dor yo lo convierto en otra co-sa, entonces esa magia, en laépoca de los residuos de larevolución industrial, meparece fantástica que semantenga.
-Una suerte de arteecologista…
(Continúa en página 4)
CARLOS REGAZZONI, SUS PROYECTOS, SU ARTE
“Yo le pongo una dosisde tripa a lo que hago” 
 
 Las 8 preguntas para
 Ana María Bovo
2
CULTURA
Domingo 22•1•2012
2
¿Qué situación de su vida cotidiana encontró refle-jada con sorpresiva exactitud en un libro, una pelí-cula, una canción o cualquier otra obra de arte?
-Cada vez que siento una ráfaga de felicidad recuerdo elcomienzo del cuento: “Felicidad” de Katherine Mansfield.Creo que nadie ha podido describir como ella, esa situación,esa sensación tan intensa como escurridiza.
 Alegorías,o todolo contrario
Por Sebastián Chilano
sebastianchilano.blogspot.com
RELIGIÓN:
Arte o doctrina que apli-can los hombres en lo refe-rente al gobierno sobre lospueblos. Sus componen-tes, o actores, son faccio-nes nucleadas bajo un sig-no que responden a un lí-der, el cual, en los princi-pios del movimiento, sen-tó los preceptos inequívo-cos en base a su creenciapersonal sobre lo correctoen cuanto a regir sobre elpueblo. En general, el re-sultado de sostener estasideas termina en enfrenta-mientos sangrientos ytraen malas consecuenciaspara la humanidad, enten-diéndose como humani-dad un barrio, una ciudad,un país, o un continente.Ver también: Política.
RESPETO:
En latín significa: “aquelsentimiento que preten-demos que otras personassientan por nosotroscuando nosotros nunca,ni remotamente, lo senti-mos por ellos”.
RUTINA:
¿A nadie le pasa que unamañana mandaría a todoel mundo a la mierda?¿Que se desayunaría lasentrañas de sus enemigosrociadas con vino blancobarato? ¿A nadie le pasaque escupiría a las vecinasen el ascensor y mearía laentrada del edificio mien-tras el portero barre la ve-reda? ¿A nadie le pasa quelo tienen tan harto las his-torias de extraterrestres, deuniversos paralelos, de is-las misteriosas y de indiosperversos que degollaría alos malos guionistas de to-do el universo? ¿A nadie lepasa que cuando un autose le viene encima (comoahora) y se da cuenta deque la muerte es inevita-ble, en vez de recordar to-das aquellas cosas buenasde la vida sólo puede pen-sar en todas las cosas queodió en la vida y que nopudo evitar por seguir ade-lante atado a la absurda yfamélica rutina?
Por Gabriela Urrutibehety
 E
l lector que escribe un dia-rio encuentra por ahí unacita y la copia, como suelehacer con lo que le gusta recor-dar. En Latinoamérica, dice la cita“la producción literaria ha idoperdiendo las señas de identidadque mostraba. Muchas novelas ycuentos escritos en un lenguajeinternacional, sin demasiadosrasgos propios, a veces parecenpensados incluso para las traduc-ciones, en tanto numerosas obrasestán concebidas en una especiede español neutro, perfectamen-te bien conjugado, sin las carac-terísticas con las que se habla o sereproduce el lenguaje en cadauno de nuestros países, con mo-dismos que parecen sacados deconcursos internacionales de te-levisión, con giros cosmopolitas,aunque nunca perdiendo cadaautor cierta particularidad idio-mática propia que su país posee.Entonces, para exportar, se cons-truye un producto que no solosirve para América latina, sinopara el resto del mundo, con loque lo latinoamericano, en granmedida, se desfigura y pierdefuerza.”Es una frase mucho más largaque la que dijo Tolstoi – “pinta tualdea y pintarás el mundo”- paradecir lo mismo. Pero claro, Tolstoiera ruso, vivía en el siglo XIX y es-cribía larguísimas obras con per-sonajes de nombres complicadí-simos. Días atrás también leyó,pero no alcanzó a copiar, en la queun editor recomendaba a los es-critores noveles que, si queríanpublicar en Europa, no deberíandescribir París. Y otro escritor enotra entrevista declara que la lite-ratura actual es anoréxica, porquees toda igual: “Prefiero equivocar-me en la dirección correcta queacertar en la dirección equivoca-da. Imagínate, tener éxito conotra novelita costumbrista de jó-venes, sexo, drogas, en el medioun caso policial”.Y el lector que escribe un diariose pregunta entonces, si todos es-tán tan indignados, es porquecuánta gente está interesada se-riamente en escribir para otra co-sa: para que se traduzca a algunalengua europea –a veces sienteque el castellano no lo es; sólopuede serlo el inglés que en reali-dad es una lengua norteamerica-na- o para que se convierta en unapelícula. Que es otro modo de tra-ducción a un lenguaje (un pocomás) universal.Y entonces el lector que escribeun diario, tal vez apabullado porel calor, se pone a pensar en laspretensiones de universalidad dela literatura. ¿Dónde queda launiversalidad? Es una preguntatonta, producto de los 40 grados ala sombra con que se ha descolga-do el que dicen que podría ser elúltimo enero del mundo. Es ob-vio que la universalidad queda enel norte. Y que no es un conceptoabstracto –como dice la gramáti-ca- sino que puede graficarse co-mo la espiral en movimiento típi-ca de las series de misterio y cien-cia ficción de los años ‘70. Una es-piral que chupa de la aldea a la ca-pital, de la capital a otra capitalmás importante y así mientras laespiral no deje de moverse. Porejemplo, si se escribe en castella-no, la primera instancia universales Barcelona, donde dicen tam-bién que se habla en catalán. Y deahí –con una parada opcional pe-ro interesante en París- a Holly-wood, aunque estaría muy bienun vuelo sin escalas. El lector queescribe un diario cree que muchosnovelistas argentinos sueñan asus protagonistas con el rostro deRicardo Darín.Por eso, piensa el lector que es-cribe un diario, hay tanta letra es-crita en el mismo sentido, con elmismo tono y el mismo ritmo. Li-teratura traducible, escribe el lec-tor y cree que ya ha encontradouna nueva categoría para su bi-blioteca.Entonces, como hace muchocalor y ya está viendo que los efec-tos sobre sus neuronas están en-trando en etapa preocupante, sesirve un Dostoievsky bien helado.Y evita, tal como señalan las auto-ridades de salud, hacer ejerciciosinnecesarios y concentrase en loque vale la pena
DIARIO DE LECTOR
 Literatura universal
 A
utor de novelas de éxitocomo “Crímenes imper-ceptibles” -llevada al ci-ne con el título de “Crímenes deOxford”- el escritor argentinoGuillermo Martínez publica aho-ra en España “Yo también tuveuna novia bisexual”, una tórridahistoria de amor trastocada porlos atentados del 11-S en NuevaYork.Publicado por Destino, Martí-nez (Bahía Blanca, 1962) refleja“la progresión en las relacionessexuales” y “las transacciones”que se producen en ellas, perotambién reflexiona sobre el pasodel tiempo, el papel de la memo-ria y el de la crítica literaria, expli-có en una entrevista con Efe.El escritor, además de promo-cionar su novela en España, su-pervisa el guión de la película queGerardo Herrero prepara sobre“La muerte lenta de Luciana B.”,otro libro suyo, y que se podría fil-mar este año con Carmelo Gó-mez, Víctor Clavijo y Clara Lago.“Aún falta por conseguir unaparte de la financiación de la pelí-cula”, reconoce el escritor argen-tino, cuya nueva novela es tam-bién muy visual y podría acabarfácilmente en la gran pantalla.Martínez no lo descarta, pero pre-fiere ser prudente a la hora de co-mentar futuros proyectos.Intensa, irónica y dramática,“Yo también tuve una novia bise-xual” recrea la relación amorosaentre un escritor argentino queimparte un curso de literatura enuna universidad del sur profundode Estados Unidos, y una alumnasuya, Jennifer Johnstone, de laque se enamora nada más al verla.La novela, que en principio“puede parecer una comedia se-xual”, adquiere tintes trágicos amedida que avanza debido enparte a la influencia que la rela-ción con el profesor tendrá en lavida de Jennifer, y también a la re-percusión que los atentados con-tra las Torres Gemelas tendrán enla vida de ambos.“Es una novela intimista sobreuna relación prohibida, casiatemporal en un principio por-que el campus universitario fun-ciona como una isla, pero queluego es tocada por lo político,por las cuestiones raciales presen-tes aún en algunos lugares de Es-tados Unidos y por las luchas uni-versitarias”, explica.Este novelista quería transmitir“cierta inmediatez” al contar larelación sexual entre los protago-nistas y, desde el punto de vistaformal, la mejor forma de hacerloera “el diario íntimo” para recrearasí “el pasaje ensimismado de loscuerpos que de la nada llega a to-do”.Y es que en la novela tambiénestán muy presentes “la dificul-tad de recordar el pasado y loshuecos de la memoria”. De ahíque el diario sea “una especie detabla de salvación hacia el futuro”que se busca el profesor, cons-ciente de que dentro de unos años“no recordará nada” de esa rela-ción, señala Martínez, que tienemuy presentes en este libro aProust y a Italo Calvino.La novela “ha caído bien entrelos colectivos de gays y lesbianasde Argentina”, pese a que el autortenía “un poquito de aprensiónpor uno de los personajes”, queno sabía si sería aceptado por esosgrupos.Doctorado en Ciencias Mate-máticas, Martínez sabe lo difícilque es que “una novela donde losexual es importante, entre ensintonía con cada lector y con lasideas muy firmes que cada unotiene sobre el sexo”.“Sé que en este tema he trabaja-do al borde de un desfiladero. Pa-ra muchos yo caí al precipicio des-de la primera palabra y para otroses demasiado leve”, afirma Martí-nez, que escribe “con total natu-ralidad” sobre el sexo
 El sexo y la política se funden en lanueva novela de Guillermo Martínez
Guillermo Martínez.
 
Domingo 22 •1 •2012
C U LT U R A
3
 Las 8 preguntas para
 Ana María Bovo
3
¿De qué lugar, personaje común o circunstancia engeneral que ofrece Mar del Plata se apropiaría paraincorporarlo como pasaje central de alguna de susobras?
-Me encantaría hacer un cuento largo o una novela corta -una nouvelle - con personajes que vi sentados en la mesa depunto y banca en el casino de Mar del Plata. Es una imagenmuy intensa de mi primera vez en la ciudad, en el año 68. Nohabía visto antes a hombres y mujeres vestidos así, jugandoasí. Una mezcla de voracidad y paciencia a la espera de que elazar y la astucia los favorezcan.
La pareja de viajeros seinternó en unacomunidad quechua,en el Ecuador. Allí, unafamilia campesinacomparte sus pesaresy sus deseos, mientraslos aventureros siguenplanificando su viaje.
Por Juan Pablo Villarino y LauraLazzarino
www.acrobatadelcamino.com
ras una breve estadía enMacas, las mochilas estu-vieron otra vez en ruta ha-cia esos caminos andinos que nopor ser omitidos por los mapas de-jan de estar impresos en la sangre dela raza quechua. Viajamos hacia lazona de Quilotoa, una laguna esme-ralda incrustada en el cráter de unvolcán activo. Obligados a transitarla Panamericana en un tramo, pasa-mos por Ambato. Como tantasotras veces, encuentro un naipe depóker en la calzada. Algún mal per-dedor habrá arrojado el mazo alviento – pienso. Como nunca antes,sin embargo, lo volteo para descu-brir un seis de diamantes, y lo con-servo. Es muy posible que a medidaque continuemos nuestra vuelta almundo vayamos encontrando eljuego completo. Los naipes y losviajes se parecen: ¿no es cada anéc-dota una carta de una baraja infini-ta? Y así, en un Nissan Patrol ’67 lle-gamos a Latacunga, donde un men-digo se acerca, no para pedirnosmonedas, sino una bendición…Ahora nos embutimos en la cajade una camioneta que lleva a ungrupo de campesinos. No han podi-do vender toda la cebolla de verdeoy regresan con el sobrante en un far-do. La luz, que parece reflejarse en elcono nevado del volcán Cotopaxi,gambetea la lona de la camioneta eilumina el rostro andino de unamuchacha. No puede creer que seala primera vez que vemos el Coto-paxi, al que me imagino que consi-dera tan perenne como la luna o elsol. Un hombre de sombrero y pon-cho llamado Julio César nos invita asu comunidad. Como viajamos sinrumbo, aceptamos. Con el fardo deverdeo al hombro Julio nos condu-ce a su casa. En una sala-depósitoarroja un viejo colchón en dondepodremos descansar y nos invita aseguirlo hacia el ambiente familiar.Es la cocina y a su vez el dormitoriode su mujer e hijos. Estamos con-tentísimos, pues en Bolivia nos fuemuy difícil lograr un acercamientotan íntimo a una familia andinaquechuaparlante.La hija prepara y reparte sopas dearroz de cebada para todos. Alrede-dor nuestro, los muros están deco-rados con posters que previenen so-bre emergencia del parto de unamanera muy gráfica. “El guagua nollora” se lee, o “La placenta no ba-ja”. En esta casa de suelo de tierraOlga ha parido a susdiez hijos, todos desti-nados a seguir expri-miendo este árido pá-ramo andino hasta loimposible. Las parcelasse subdividen con cadageneración. A la pobre-za la gusta la trigono-metría. Me voy con es-tos pensamientos a lacama. Por la mañana,ya con luz y más con-fianza, son ellos los quenos comentan sus an-sias por elevar la pro-ductividad de la tierra.Quieren un ingenieroagrónomo y me pre-guntan si no conoce-mos alguno que quieraayudarlos. No están pi-diendo un subsidio niun plan social, sino porel contrario consejospara trabajar más.Es domingo por lamañana, y la familia seprepara para el ritualdel mercado. Antes,Olga pela las papas pa-ra el desayuno anteuna luz tenue pero má-gica, que penetra por laúnica ventana y se aco-da selectivamente ensu regazo como un ga-to. Su hija la ayuda. Consus elegantes sombrerosagachados hacia sus ági-les manos, envueltas en sus pon-chos, uno diría que se están dedi-cando a una tarea menos mundanaque retirar la epidermis de un tubér-culo. Luego del desayuno Julio y lasdos mujeres se preparan para ir almercado, esta vez al de una comuni-dad vecina llamada Guangaje. Ma-dre e hija se peinan una a otra. Ir almercado es un ritual que excede lanecesidad de entrelazarse con laoferta y la demanda. Para las muje-res es una oportunidad única de cu-chichear. Van allí aunque no preci-sen comprar nada, simplemente aestar. De hecho, no veo el fardo deverdeo por ningún lado.En Guangaje, apenas un caserío,las pastoras con sus ovejas y llamasse aparcan a la salida de la iglesia.Muchas mujeres se acercan a salu-darnos con candidez y sonrisas. To-das llevan un sombrero, que en mu-chos casos decoran con una plumade pavo real, otrorauna distinción de po-der económico, hoydía sólo un ornato.Las polleras bordadascon figuras andinas yla finura de sus rasgoslas convierten a mijuicio en las mujeresmás bellas de los An-des. Una de estas tier-nas pastoras se acercaa saludar a Laura. Demujer a mujer lasconfidencias fluyen:la pastora le cuentaque tuvo que venderuno de sus borregosporque su marido laabandonó con cincoguaguas… Podría-mos dar la vuelta almundo relatando só-lo cosas bellas, tro-vando color de rosa,pero la curiosidadque sentimos por lasmismas sociedadesque nos bendicencon su hospitalidadnos obligan a ver másallá de la neblina delromanticismo, y novemos utilidad enmentirle a nuestroslectores. Más biencompartimos todoslos colores del arco iris.Frente a la iglesia,tres hombres bailan enronda una coreografía andina, dis-frazados de mono, tigre y policía,que parece entretener mucho másque la misa que se desarrolla den-tro. El clima es jovial, un centenarde sombreros rodea a los danzantisin que la actividad del mercado seinterrumpa ni las ovejas dejen debalar. Dentro de la iglesia es otrocordero el que bala, se lama Sergioy es un cura salesiano. Hemos deci-dido presenciar la misa, un pocopor curiosidad, otro poco porqueel cura tiene una camioneta y viajahacia Zumbahua, nuestro próxi-mo destino. Lo que escuchamosdentro nos deja pasmados: el cura,un septuagenario italiano de ojoscelestes, le dice a los feligreses em-ponchados que en Italia las parejasabusan tanto del preservativo queluego no pueden tener hijos. Es in-creíble, ¿este cura nunca leyó aMalthus? No sólo manipula desca-radamente su ignorancia con unafalsedad, sino que su anteojera teo-lógica le impide ver que la falta deplanificación familiar es uno de losfactores que acentúan la pobrezaen esta zona.Antes de retomar la Panamerica-na pasamos por el Quilotoa y nosemocionamos mirando desde elborde del cráter hacia la laguna, 400metros más abajo. El paisaje nosgusta tanto que no hay que esfor-zarse para ofrecer a la cámara nues-tra pose más enamorada. Retoma-mos el camino por el que llegamos.Hasta Latacunga nos lleva Rubén,un joven camionero que confiesaque conduce despacio para que laconversación dure más, y nos invitaunas deliciosas tortillas de maíz enel mercado de Pujilí. Haciendo dedohacia Quito, frena un VW Golf. Se-guimos con racha, porque Salo y sufamilia no sólo nos obsequia hela-dos sino que nos invita a su casa enla zona sur de Quito, un suburbio declase trabajadora donde abundanlas ferreterías y la esperanza. Antes,cenamos en el Quicentro Sur, unnovísimo Shopping tan modernoque lo sobrevuela un monorriel.Hace dos días caminábamos por co-rrales esquivando excrementos dellama y confraternizando con agri-cultores de poncho, que apenas ha-blaban español. Seguimos enhe-brando con nuestros pasos la com-plejidad de los matices sociales lati-noamericanos, tantos mundosdentro de un mundo
“Los naipes y losviajes se parecen: ¿no es cada anécdotauna carta de unabaraja infinita?”.
LOS CAMINOS ANDINOS
Un seis de diamantes ala sombra del Cotopaxi
“A la pobreza la gusta la trigonometría. Me voy con estos pensamientos a la cama”.

You're Reading a Free Preview

Download
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->